Los orígenes del concepto

Mijaíl Mijáilovich Bajtín

The better our command of genres, the more freely we employ them, the more fully and clearly we reveal our own individuality in them (where that is possible and necessary), the more flexibly and precisely we reflect the unrepeatable situation of communication—in a word, the more perfectly we implement our free speech plan

(Bakhtin, 1986: 80)

El estudio del género se remonta a la Retórica de Aristóteles. Sin embargo, podemos decir que en su sentido moderno comienza a utilizarse a finales del siglo XIX. Desde ese momento, serán muchas las disciplinas desde las que se abordará su análisis: la retórica, la antropología, los estudios literarios, la comunicación audiovisual o la lingüística aplicada (Monzó, 2002), lo que dará como resultado la diversidad de conceptualizaciones teóricas debidas a los diferentes puntos de partida . El arranque lo podemos situar en las reflexiones de Bajtín (1979), en el seno de la estilística, acerca del concepto de género discursivo, como conjunto de enunciados relativamente estable, ligado a una esfera social, que tendrá una clara influencia en las teorizaciones sobre el discurso (Ciapuscio, 1994). Pero sin duda la disciplina en la que se producirá un mayor desarrollo de la investigación, y que influirá sensiblemente en la traductología, es la lingüística aplicada.

En el seno de esta disciplina, podemos destacar los estudios de la Escuela Australiana, o Escuela de Sidney, y los de la Escuela Norteamericana, o Nueva Retórica. Ambas escuelas poseen en común el reconocimiento explícito de la primacía de lo social en la comprensión de los géneros y el papel fundamental del contexto (Freedman y Medway, 2004). Pero mientras la primera, con clara influencia de la Gramática Funcional Sistémica de Halliday, pone el énfasis en explicar las características textuales de los géneros (sin dejar de lado, no obstante, la finalidad social y comunicativa (Martin, 1984)), la Escuela Norteamericana centra su interés en el análisis y tipificación de las acciones retóricas utilizadas en situaciones comunicativas recurrentes (Miller, 1984) y en los aspectos sociológicos y etnográficos de la comunicación (García-Izquierdo, 2011).

Junto con estas dos escuelas, hay que destacar el papel fundamental de las investigaciones en lengua para fines específicos, muy en especial las desarrolladas por Swales (1990) y su discípulo Bhatia (1993). Para Swales (1990: 58), en cuyo trabajo se observa la influencia de la antropología cultural, los enfoques funcionalistas, la sociolingüística o el análisis del discurso, el género remite a una clase de eventos comunicativos en los que los participantes comparten una serie de propósitos comunicativos, que son reconocidos por los miembros expertos de la comunidad discursiva. Además, los ejemplares de los géneros comparten patrones estructurales, de estilo, contenido y posible audiencia. Si se cumplen todas las expectativas, el ejemplar es considerado por la comunidad discursiva como prototípico. Y ello a pesar de que, como afirman Orlinowski y Yates (1994a: 5), una instancia particular de un género no necesita reflejar todas las reglas constitutivas de este para ser considerado como ejemplar del mismo.

Por su parte, Bhatia (1993: 16), discípulo del anterior, insiste en el carácter convencional de los géneros y en la necesidad de analizarlos desde una perspectiva “socicrítica”, tomando en consideración las restricciones sociocognitivas que se pueden producir en el ámbito estudiado (Bhatia, 2002). En su opinión (1997: 27), los géneros poseen una serie de características que los hacen dinámicos, creativos y versátiles, relacionadas con las diferencias organizativas, las estrategias para alcanzar fines genéricos similares, etc. Cualquier redactor de géneros experto “needs to have sensitivity to inter- and cross-cultural constraints operating on genres across national, cultural and ethnic boundaries” (1997: 31).

Además, a la hora de definir la categoría tenemos que tomar en consideración la existencia de posibles niveles de realización de la misma, especialmente en los ámbitos de especialidad. En opinión de Bhatia (1997: 29), la versatilidad de los géneros utilizados en los ámbitos profesionales lleva a la existencia de marcos genéricos con distintos niveles de realización (género, subgénero, sub-sub género, etc.).

Junto con los niveles de realización, también resulta de utilidad, nuevamente con fines explicativos, la utilización de etiquetas que nos permiten agruparlos en función de diferentes tipos de relación. A grandes rasgos (puesto que las diferencias conceptuales, en ocasiones, pueden ser más profundas y complejas de lo que a simple vista pueda parecer, Spinuzzi, 2004), siguiendo a los representantes de estos enfoques, podemos establecer los siguientes tipos de relación:

Sistema de géneros (systems of genres, Bazerman, 1994). O géneros interdependientes representados en secuencias típicas relacionadas y cuyo propósito y forma coincide. Un sistema de géneros captura las secuencias regulares en las que un género sigue a otro en el flujo de comunicación típico de un grupo de personas (2003: 464). El concepto remite, por tanto, a los géneros implicados en un mismo proceso de comunicación (por ejemplo, los géneros implicados en un procedimiento judicial formarán un sistema). De un modo similar definen Orlinowski y Yates (1994 a y b ) el repertorio de géneros, o grupo de géneros reconocidos por grupos, organizaciones o comunidades para cumplir su trabajo, con propósitos comunicativos reconocidos en relación con su audiencia. Para estos autores, los sistemas de géneros, al igual que los géneros individuales, proporcionan a una comunidad concreta expectativas acerca del propósito, el contenido, la forma, los participantes y el tiempo y el lugar de la interacción.

Colonia de géneros (Bhatia, 2004: 59), o grupos de géneros íntimamente relacionados que claramente responden a propósitos comunicativos similares pero no necesariamente a todos, en el caso de que respondan a más de uno; y que no tienen por qué compartir el mismo ámbito disciplinario (formarían colonias los géneros divulgativos, pedagógicos, instructivos, normativos, etc.). Concepto similar al de conjunto de géneros (genre set), propuesto por Devitt (1991).

El traductor, por tanto, como enseguida veremos, en calidad de escritor experto, deberá conocer bien y tener en cuenta estas relaciones. Además, todas estas perspectivas influirán en las reflexiones llevadas a cabo en el ámbito de la traducción, en tanto que operación discursiva.

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