Potencial investigador

De las líneas anteriores se deduce que la utilización del género reduce el esfuerzo cognitivo tanto en la producción como en la recepción de textos y, por lo tanto, facilita enormemente la tarea del traductor. Este hecho ha propiciado que, en los últimos años, se haya destacado la necesidad de profundizar en el análisis de esta categoría en las lenguas y culturas implicadas en la traducción, especialmente en el caso de los ámbitos especializados, puesto que se considera que el género es el nivel de categorización más útil y práctico (Lee, 2001 y Hurtado 2001:492).

Son muchos los estudios en el ámbito de la Traductología que han utilizado el concepto en la docencia y en la investigación, tanto desde la perspectiva teórica como desde la aplicada. Así, asistimos a la proliferación de trabajos, tanto en Europa, como en América Latina y los Estados Unidos, que ponen de manifiesto la utilidad del concepto en la investigación; a las propuestas didácticas específicas, expuestas en congresos y aplicadas en las aulas de muchas universidades, que ponen de manifiesto las imbricaciones entre las características del género y el desarrollo de la competencia traductora (Montalt, García Izquierdo y Ezpeleta 2008); y a la reivindicación de una metodología de investigación específica con géneros (Borja, García Izquierdo y Montalt, 2009), que permite la profundización en los aspectos formales de los textos en las lenguas y culturas implicadas (p.e. el análisis de la interferencia gramatical y especialmente léxica en géneros específicos); en el análisis de la situación comunicativa particular de producción de los mismos (p.e. los problemas derivados de las diferentes relaciones de poder o niveles formativos existentes entre los participantes en el acto de comunicación (emisor-receptor) en las diferentes culturas: experto vs. experto –experto vs. lego, etc.); o las diferencias en el nivel de naturalización y uso –tradición- del género en las culturas implicadas, etc.) o de su carga cognitiva (podemos interpretar los géneros como plantillas de argumentos y nociones que se repiten de manera más o menos regular en los textos que los representan. Así, podemos encontrar. diferencias entre los géneros de LO y LT respecto de su carga cognitiva o complejidad conceptual y, por tanto, diferentes exigencias de interpretación en función de los destinatarios –expectativas de relevancia-). Una metodología en la que es posible combinar, incluso, posicionamientos teóricos (textología contrastiva, enfoque textual, enfoque cultural, enfoque cognitivo…) y métodos de análisis diversos (cuantitativos y cualitativos), y que nos ayuda a comprender el carácter complejo de la realidad y la necesidad, por tanto, de entender el género como una unidad, a pesar de que, por intereses de la investigación y con fines explicativos, podamos compartimentar su análisis.

Sin embargo, todavía queda mucho camino por recorrer para lograr caracterizar esta categoría en las diferentes lenguas y culturas, adoptando tanto una perspectiva sincrónica (la predominante hasta el momento), como diacrónica, puesto que el género no es ajeno a los cambios socioculturales; y para proponer, a partir de las caracterizaciones contrastivas (formales, de tipificación comunicativa y cognitiva), patrones de comportamiento más o menos estables que faciliten la tarea de los traductores.

Entre los principales problemas con los que se puede encontrar el traductor, encontramos los derivados de la existencia de asimetrías en los géneros en las lenguas/culturas de trabajo. Así, dependiendo del contexto y del encargo de traducción el traductor: a) se enfrentará a la polémica sobre si se debe traducir siguiendo las convenciones genéricas de la LT, las convenciones genéricas de la LO, o adoptando una solución de compromiso específica para la traducción (lo que algunos autores –Monzó, 2002- han llamado transgénero); b), deberá optar por una traducción equigenérica o intergenérica (García izquierdo y Montalt, 2014), tanto intra como interlingüística, para responder adecuadamente a los requerimientos de la comunicación en contextos específicos, en función de si es necesario mantener el mismo género u optar por uno (o el compendio de varios) distinto; o c) tendrá que saber responder a las nuevas necesidades comunicativas, por ejemplo, a la aparición de géneros “híbridos”, que pueden conjugar características de diferentes ámbitos (que a su vez no tienen por qué ser coincidentes en LO y LT).

En definitiva, el género se presenta como una categoría que permite reconciliar acercamientos tradicionalmente excluyentes y obtener una visión comprehensiva del funcionamiento de los textos y su traducción en diferentes lenguas y culturas.

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