Ámbitos (modalidades)

Ámbito de conferencias. Con frecuencia se identifica la interpretación de conferencias con la interpretación simultánea, dado que es la técnica que se utiliza de forma generalizada en conferencias (congresos, simposios, jornadas, reuniones políticas internacionales, etc).  La terminología para referirse a las lenguas de trabajo son Lengua A: lengua o lenguas maternas (lengua activa). Lengua B: lengua que se domina y hacia la que se puede interpretar (lengua activa). Lengua C: lengua que se comprende perfectamente pero con la que se tiene mayor dificultad en la producción (lengua pasiva, desde la que se interpreta).

La interpretación de conferencias se divide en dos mercados: el institucional y el privado. Las instituciones internacionales (UE, ONU, OTAN, UNESCO, etc.), que celebran encuentros multilingües, suelen favorecer la interpretación de varias lenguas extranjeras a las lenguas maternas de los intérpretes. El mercado privado local tiende a concentrarse en reuniones bilingües (la lengua local más otra) y los intérpretes trabajan tanto a partir de sus lenguas maternas como hacia ellas, es lo que se conoce como both ways. Si bien estos dos mercados no se excluyen el uno al otro. En 1953 se fundó la Asociación Internacional de Intérpretes de Conferencias (AIIC),  la única asociación mundial de intérpretes de conferencias reúne a cerca de 3000 intérpretes de conferencias profesionales procedentes de todo el mundo y sus miembros trabajan tanto para el sector público como el privado.

Ámbito de los servicios públicos. La interpretación en los servicios públicos (conocida también community interpreting) empieza a ser conocida – aunque se practique desde el comienzo de los tiempos – hacia la mitad del siglo XX con los fuertes movimientos migratorios y de población que vivieron los países occidentales. Podría definirse como un tipo de interpretación que permite que personas que no hablan la lengua/s oficial/es del país en el que se hallan puedan comunicarse con los proveedores de servicios públicos con el fin de facilitar el acceso igualitario a los servicios legales, sanitarios, educativos, oficiales y sociales. Es decir, se trata de establecer la comunicación con un público específico que responde a una minoría cultural y lingüística, que posee un nivel educativo y adquisitivo generalmente inferior al de la mayoría y que, con frecuencia, desconoce o no domina la nueva realidad social del país en el que se encuentra. En los distintos ámbitos públicos en los que se precisa de interpretación influyen factores específicos como el contenido emocional del discurso, un entorno social polarizado u hostil, el estrés creado, las relaciones de poder entre los participantes y el grado de responsabilidad que adquiere el intérprete (en muchos casos extremo, y de quien puede incluso depender la vida de la otra persona). La interpretación consecutiva y de enlace o bilateral son las más utilizadas y es, sin duda, un mercado en expansión aunque no goza del mismo prestigio que la interpretación de conferencias por razones bien diversas y ello se nota también en la formación (o la falta de la misma) de los intérpretes que con frecuencia son familiares o amigos cuya única formación es que comparten lengua y cultura con una de las partes y conocen a ciertos niveles la otra lengua y cultura (Valero Garcés y Martin 2008, Hale 2007, Corsellis 2009).

 Ámbito sanitario. La interpretación en el ámbito sanitario constituye un subtipo dentro de la interpretación en los servicios públicos, y consiste en facilitar la comunicación entre el personal sanitario y el paciente y su familia. Existen grandes diferencias entre países  en cuanto a la calidad de los servicios de interpretación disponibles. En países como Australia o Canadá, el intérprete que interviene en este proceso ha sido formalmente acreditado y reúne los requisitos necesarios para prestar este tipo de servicio. El intérprete médico debe tener amplios conocimientos de medicina, sobre las prácticas médicas más comunes, el proceso de entrevistar a un paciente, el reconocimiento médico, y las tareas que se llevan a cabo a diario en el hospital o centro en el que trabaje. Además, deben servir con frecuencia de enlaces culturales. Dos son las tendencias que se observan en su actuación  y la literatura existente da cuenta de sus ventajas o problemas  (Angelelli 2004). Nos referimos  al  modelo «abogacía» y al modelo «imparcial». El primero, Cambridge (2002: 119-123) lo define del siguiente modo: «[En el modelo «abogacía») la/el intérprete está presente para, literalmente, abogar de parte del paciente; toma partido, hace preguntas propias, aconseja al paciente y ofrece su opinión personal sobre los temas tratados durante el transcurso de la visita». Por otro lado, en el modelo «imparcial», según Cambridge, «el/la intérprete, igualmente imparcial, repite todo lo que oye y todas las partes integradas a la conversación hablan con voz propia, entendidos en cada momento por los demás. El papel del intérprete consiste en convertirse en el alter ego —es decir, el otro ser— de la persona cuyas palabras está interpretando. Si lo consigue, cada uno puede decir, con energía, las palabras y las emociones que quiera, exactamente como lo diría si la interpretación no hiciera falta».

Ámbito judicial. La interpretación judicial tiene necesariamente lugar en tribunales de justicia o administrativos.  El derecho a contar con un intérprete competente para aquellas personas que no entiendan la lengua que se habla en el tribunal (en especial en derecho penal) se considera una norma fundamental en la justicia. Por lo tanto, este derecho se garantiza a menudo en las constituciones nacionales, declaraciones de derechos, leyes fundamentales que establecen un sistema judicial o a través de precedentes fijados por los tribunales superiores. En la Unión Europea la Directiva del Parlamento Europeo y del Consejo, de 20 de octubre de 2010, relativa al derecho a interpretación y a traducción en los procesos penales, establece normas mínimas comunes para los derechos de la defensa en causas penales. Estas normas garantizarán que los ciudadanos disfruten de traducciones escritas de todos los documentos fundamentales, como el atestado o escrito de acusación, y que tengan derecho a un servicio de interpretación en todas las vistas e interrogatorios, así como durante las reuniones con los abogados. Las técnicas más empleadas son la interpretación de enlace, consecutivas y la traducción a la vista, dado que los documentos oficiales adquieren gran importancia en las vistas con intérpretes donde, con frecuencia, hay que traducirlos oralmente en el momento.  La simultánea resulta una excepción propia de zonas bilingües o multilingües o en procesos judiciales en los que hay un mayor número de participantes de lengua extranjera, como en los juicios por los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid.

Además de un dominio práctico de las lenguas de llegada y de partida, se requiere que estos intérpretes cuenten con un amplio conocimiento de las leyes y los trámites legales y judiciales.  A menudo se pide a los intérpretes que tengan una autorización formal del Estado para poder trabajar en los tribunales, en cuyo caso se les llama intérpretes jurados, si bien no existe una norma generalizada. En muchas jurisdicciones, la interpretación se considera una parte esencial del testimonio. Una interpretación incompetente o el simple hecho de que el intérprete no haga juramento pueden provocar que el juicio sea declarado nulo (Hale 2004, Mikkelson 2000, Ortega Herraiz 2010).

En el caso de España y siguiendo al Libro de la Traducción e Interpretación Institucional (p. 25), el Ministerio de Justicia, los órganos autonómicos que han asumido las competencias sobre medios personales y materiales de la Administración de Justicia y el Ministerio del Interior cuentan, por una parte, con una plantilla de intérpretes judiciales y policiales que desempeñan a diario ese cometido, así como con un amplio número de traductores / intérpretes jurados, que aunque trabajan de forma autónoma en el ámbito privado, han recibido su nombramiento de la Oficina de Interpretación de Lenguas del MAEC.Por otro lado, en un mundo globalizado,  la tendencia en muchas administraciones e instituciones es subcontratar esos servicios a empresas de traducción e interpretación, lo cual ha generado múltiples quejas por no poder cumplir su labor ante la falta de profesionalidad de los intérpretes y por las bajas tarifas y condiciones.

 Ámbito profesional. Constituye un ámbito de interpretación que se ocupa mayoritariamente del comercio internacional, pero que también se encuentra en un amplio abanico situaciones:  el ámbito diplomático, periodístico, deportivo, artístico, militar, religioso, político académico, tecnológico, científico, etc. La técnica más habitual es la interpretación de enlace, combinada con frecuencia con la traducción a la vista o la consecutiva susurrada. A continuación explicaremos algunos de estos ámbitos.

 La interpretación para sesiones de grupo (marketing) en  cabina o en la sala de un observador con los clientes. El intérprete escucha la conversación en el lenguaje original a través de auriculares y la interpreta de forma simultánea en la lengua de llegada para los clientes.

Interpretación de acompañamiento es un tipo de interpretación en el que un intérprete acompaña a una persona o una delegación durante un tour, una visita, una reunión o una entrevista. La técnica de interpretación más utilizada es la interpretación de enlace.

Interpretación en los medios de comunicación. Dos son los medios de comunicación que nos gustaría mencionar: el ámbito cinematográfico y el televisivo. La técnica de interpretación que suele utilizarse es la simultánea. En el primer caso, hay acontecimientos cinematográficos especiales como festivales de cine proyecciones privadas institucionales, presentaciones a la prensa especializada, filmotecas, etc. que utilizan un servicio de interpretación simultánea para películas no dobladas ni subtituladas. La situación y los emisores presentan varias  diferencias en relación con otros ámbitos de interpretación: a) relevancia de las imágenes. b) virtualidad de la situación, c) variedad de géneros orales (diálogos espontáneos, entrevista, interrogatorio policial, discursos políticos, narración etc. d) uso de la voz en off que impide prever cuándo se inicia o reinicia el sonido (Jiménez 2012: 103). En los festivales de cine, el intérprete suele tener acceso al guión, con lo que puede realizar interpretación simultánea con texto. Las expectativas de calidad y precisión son menores que en el caso de la interpretación de conferencias o en el ámbito judicial.

En el ámbito televisivo la interpretación se ofrece en particular para las coberturas televisivas en directo tales como las conferencias de prensa, entrevistas grabadas o en directo con políticos, músicos, artistas, deportistas o personalidades del mundo de los negocios. La técnica más utilizada  es la interpretación simultánea, donde la voz del intérprete se superpone a la voz del hablante, quedando esta en segundo plano; si bien la del primero prevalece en algunas ocasiones hasta hacer casi inaudible la del emisor, mientras que en otra se puede oir con claridad. A veces se recurre a la consecutiva en off con la particularidad de que el orador no interrumpe el discurso, lo que requiere la participación de dos intérpretes. Un intérprete toma notas y comienza a interpretar al cabo de unos minutos mientras que la otra persona sigue tomando notas de la continuación del discurso mientras el primer intérprete realiza la consecutiva. El emisor no suele ser consciente de que está siendo interpretado y no colabora haciendo difícil la intervención (Kurz 1997, 2002, Brauri 2006).

En el caso de las entrevistas grabadas fuera de un estudio y algunos programas de actualidades, el intérprete interpreta lo que ve en la pantalla de televisión. El ruido de fondo puede suponer un grave problema. El intérprete que trabaja para los medios de comunicación tiene que dar la impresión de ser tan hábil y seguro como un presentador de televisión.

La interpretación en los medios de comunicación se ha ido haciendo más visible y presente con el paso de los años, especialmente a partir de la Guerra del Golfo. Los canales de televisión han ido empezando a contratar personal que ejerza la interpretación simultánea. El intérprete que trabaja en este ámbito tiene que interpretar ruedas de prensa, mensajes telefónicos, entrevistas y otras coberturas similares en directo. Es un tipo de interpretación más estresante que el resto porque el intérprete se tiene que enfrentar a una amplia variedad de problemas técnicos, a los que se suma el alboroto que se produce en la sala de control durante las retransmisiones en vivo.

Interpretación de lengua de signos (ILS). La lengua de signos (ILS), también conocida como lengua de señas es una  lengua  natural de expresión y configuración gesto-espacial y percepción visual (o incluso táctil por ciertas personas con sordoceguera), gracias a la cual las personas sordas pueden establecer un canal de comunicación con su entorno social, ya sea conformado por otros individuos sordos o por cualquier persona que conozca la lengua de signos empleada dado que no existe un sistema universal. Mientras que con el lenguaje oral la comunicación se establece en un canal vocal-auditivo, el lenguaje de señas lo hace por un canal gesto-viso-espacial. Es decir, cuando una persona sorda gesticula, un intérprete transmite el significado de estas señas en lengua oral para las personas que pueden oír, lo que a veces se denomina interpretación vocal. Esta práctica puede llevarse a cabo como una interpretación simultánea o consecutiva. Los intérpretes de lengua de signos deben colocarse en un lugar que les permita ver a y ser vistos por los participantes sordos así como escuchar y ser escuchados por los participantes que pueden oír. En algunas circunstancias un intérprete puede interpretar a partir de una lengua de señas hacia otra lengua de señas diferente (Dickinson, J. & Turner, G.H.(2008, Napier et al 2010, Swabey 2012).

En España, el reconocimiento oficial de la lengua de signos se produce con la aprobación de la Ley  27/2007, de 23 de octubre, por la que se reconocen las lenguas de signos españolas y se regulan los medios de apoyo a la comunicación oral de las personas sordas, con discapacidad auditiva y sordociegas. Gracias a ello y al trabajo de FILSE (Federación Español de Intérpretes de Lenguas de Signos y Guías-Intérpretes, creada en el año 2000, cada vez son más las instituciones públicas que cuentan con un servicio de interpretación de lengua de signos en sus dependencias. Las investigaciones demuestran, sin embargo, que estas interpretaciones son llevados a cabo por personas sin formación específica, fundamentalmente familiares o amigos.  Los ILS continúan  teniendo funciones híbridas que van desde las sustitución en la función educativa,  hasta la mediación y la interpretación propiamente dicha.  Pero con dice Burad: “saber Lengua de Señas no es ser intérprete” (Burad, 2008). Y a pesar de las grandes diferencias entre el ámbito jurídico, sanitario o educativo en relación con el vocabulario, modo de interpretación y medios y entorno disponible, no se exige una formación específica o conocimientos en cada uno de ellos,  lo que conlleva una fluctuación de la calidad del servicio.

Los países más avanzados son EEUU con ASL (American Sign Language) que cuenta con un registro de ILS acreditados (RID, Register of Interpreters for the Deaf), seguidos de Australia con AUSLAN (Australian Sign Language) o Reino Unido con BSL (British Sign Language).

Interpretación remota. Puede ser telefónica o por videoconferencia. El rápido desarrollo de las TICS está modificando el mercado de la interpretación. Dos son las modalidades que nos interesa distinguir: la interpretación telefónica y interpretación remota por videoconferencia, ya que no son lo exactamente lo mismo, y utilizan equipos y modalidades de interpretación diferentes.

La interpretación telefónica, como su nombre indica, es un servicio que conecta intérpretes humanos por vía telefónica a individuos que desean hablar con otros pero no comparten el mismo idioma  y la  interpretación remota por video (VRI, por sus siglas en inglés y generalmente llamada interpretación remota) puede definirsecomo aquel tipo de interpretación que se vale de cámaras de vídeo o teléfonos con capacidad de transmitir vídeo para que un intérprete que está en otro lugar suministre servicios de interpretación (ya sea oral o de signos). VRI usa videoteléfonos, videoconferencia o sistemas de video basados en la web para prestar servicios de interpretación. En la interpretación remota se utiliza comúnmente la simultánea, mientras que en la telefónica se utiliza la consecutiva.

Ambas se presentan como una solución en aquellas situaciones donde no es posible tener una reunión frente a frente, sea por razones económicas, de tiempo o de otra índole, ya que ofrece el servicio de comunicación en tiempo real que es vital para ayudar a resolver problemas.  A la vez también es una solución para aquellos intérpretes que se encuentran en mercados contraídos, puesto que con un equipo bastante sencillo pueden poner sus servicios a la orden en otros mercados que estén más boyantes (Moser Mercer 2005, Mouzourakis 2006, Braun y Taylor 2011, Kelly 2008).

Ahora bien, existen todavía ciertos  recelos por parte de algunos intérpretes y asociaciones (AIIC) sobre su uso y recomiendan y formación específica y la exigencia de ciertos requisitos técnicos (por ejemplo, que el intérprete pueda ver al orador para captar no sólo sus palabras, sino su comunicación no verbal en el caso de la interpretación por videoconferencia).

En el caso de la interpretación de signos por videoconferencia, Napier et al (2002: 149-150) establece un cuadro de diferencias significativo entre la interpretación tradicional y  la interpretación por videoconferencia

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