BELLEZA Y ATRACCIÓN EN TRADUCCIÓN LITERARIA ¬– NATALIA ARREGUI BARRAGÁN, LOUIS JOLICŒUR – Universidad de Granada/Universidad Laval (Canadá)

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La noción de traducción literaria que les proponemos en estas páginas se cimenta en tres conceptos: la belleza, definida por su relación con el vacío y lo ambiguo, la atracción que ejerce el texto origen sobre el lector-traductor y el efecto provocado tanto por el texto origen como por el traducido. La atracción, estrechamente relacionada con lo que nos gusta, con lo que podríamos denominar el efecto de lo bello, es considerada en estas páginas como el motor de la traducción, en cuanto que el lector-traductor debe ser seducido por el texto que va a traducir, al tiempo que intentar colmar la ausencia que lo interpela. En cuanto al efecto, que hay que saber aprehender si queremos reproducirlo en la traducción, está unido a la coherencia interna del texto, a las huellas del autor, a la ambigüedad inherente a la estética del texto. Resumiendo, el traductor debe consagrase al efecto que produce el texto, una vez haya encontrado su vía y su voz.
Para concluir, decir que el trabajo del traductor debe considerarse en primer lugar como un acto de lectura, en absoluto pasivo, al que le secunda la tentativa —imposible en última instancia pero estimulante en su función heurística—19de colmar la ausencia (para uno mismo) y crear un puente entre dos culturas (para los lectores en lengua meta). Una vez hecho esto, el traductor debe imponerse unas normas (hemos visto que seguramente tendrá que imponérselas él mismo), normas que deberá construir basándose en el autor que va a traducir, es decir, aprendiendo a conocerlo y deseando darlo a conocer. Normas que, por lo tanto, serán diferentes para cada autor traducido.

https://revistas.uma.es/index.php/revtracom/article/view/12102/12535
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