LOS ESTUDIOS DE TRADUCCIÓN: UNA DISCIPLINA SIN ETIQUETAS – Lía de Luxán Hernández, Universidad de Las Palmas de Gran Canaria

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ABSTRACT
Translation studies: a discipline with no labels
Translation Studies should be considered as an autonomous and interdependent discipline with an object of study per se. No field of study should be constrained: the phenomenon of translation can only be well understood when it is compared with other disciplines, and applications and procedures developed in other fields of study are taken into consideration.
When studying the translation phenomenon, theoreticians are observing, describing, predicting and prescribing the translation practice; this is a human activity and not something which is produced by natural sources. Academics ́ goals are to improve target text productions, determine the mental processes that occur when translating; analyze and discover which factors and competences are required for achieving good results, among others.
RESUMEN
Los estudios de traducción deberían ser considerados como una disciplina autónoma e interdependiente, con un objeto de estudio per se. El fenómeno traductológico únicamente puede comprenderse en su totalidad si se compara con otras disciplinas y se tienen en consideración los avances, procedimientos y métodos de análisis de otras ramas del conocimiento.
El teórico-investigador observa, describe, predice e intenta prescribir la práctica de la traducción, teniendo en consideración que no está ante un fenómeno de la naturaleza, sino ante una tarea humana, con todo lo que ello conlleva (subjetividad, condicionantes, condiciones personales…). La investigación del fenómeno traductológico se centra, entre otros, en los siguientes objetivos: conseguir mejores traducciones; descubrir de la manera más exhaustiva posible el mecanismo interno del traductor (en qué piensa cuando opta por una solución o por otra, qué procesos mentales tienen lugar…); desentrañar y analizar los factores y competencias que se requieren para traducir.
Después de haber analizado las diferentes posturas en torno a la naturaleza de la disciplina que nos ocupa, los estudios de traducción, no podemos sino extraer como principal conclusión que no es un asunto de vital importancia el nombre con el que se designe a este campo del conocimiento. Debatir sobre este asunto pertenece al ámbito de la filosofía traductológica, y enriquece nuestra reflexión sobre la actividad que desarrollamos al ejercer la práctica de la traducción: a raíz de estos debates, el teórico y practicante de la traducción se vuelve más consciente en su quehacer profesional, y como consecuencia, los estudios de traducción experimentan un avance cualitativo, y las traducciones, una mejoría considerable.
Catalogar de “ciencia”, “tecnología”, “arte” u “operación lingüística” a los estudios de traducción no es tan significativo como llegar al acuerdo de que estamos ante un campo del conocimiento con objeto propio, ante una disciplina autónoma pero al mismo tiempo interdependiente, ya que se nutre de otras ramas del saber. En realidad, es imposible cultivar cualquier rama del saber sin pedir ayuda a otras que linden o se relacionen con ella, porque la interdependencia es su característica básica y esencial.
Cuando se estudia el fenómeno de la traducción, cuando se efectúan investigaciones en los estudios de traducción, se está observando, describiendo y prediciendo, a la par que prescribiendo, la práctica traductológica. Mas, es verdad que no nos encontramos ante la reflexión e investigación sobre algo que se produzca de manera natural, sino que los estudiosos de esta disciplina investigan una tarea humana. El objetivo de todo investigador es descubrir algo que conlleve al avance en la disciplina que estudia; de esta manera, los estudiosos de la traducción pretenden hallar la manera de que las traducciones mejoren, así como averiguar el proceso mental del traductor, qué factores le influyen y qué condiciones son necesarias que confluyan en él.
Mayoral, como ya hemos señalado más arriba, describe los estudios de traducción como “ciencia banal” y “disciplina inútil” y lo corrobora mediante el siguiente argumento:
Casi todo lo que sabemos sobre la traducción y que es aceptado de forma generalizada por la mayoría de nosotros procede de otras disciplinas […] y de la práctica del sentido común (2001-2: 74).
Sus palabras nos sugieren las siguientes observaciones:
– No entendemos el porqué emplea “disciplina” y “ciencia” como sinónimos.
– ¿Por qué llama a los estudios de traducción “ciencia”, si para él son “tecnología”?
– Consideramos que ningún campo del conocimiento, ninguna “disciplina” es inútil o banal; todo saber es importante y toda reflexión e investigación sobre el saber, también.
– El conocimiento es interdisciplinario: los estudios de traducción, al igual que otras disciplinas, se nutren de otras ramas del saber, lo que no es un atributo negativo.
– Opinamos que el “sentido común” funciona en toda investigación como elemento fundamental tanto a la hora de definir el objeto de investigación como en el proceso y en la manera de interpretar los resultados arrojados por el estudio.

https://revistas.uma.es/index.php/revtracom/article/view/9542/9416
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