| ENG Equivalence |
contenido
Introducción | Enfoques pioneros | Enfoques textuales | Enfoques funcionales | Enfoques empíricos: Estudios descriptivos de traducción y del proceso traductor | Enfoques críticos | Reflexiones finales | Potencial para la investigación
La equivalencia es una noción crucial en cualquier reflexión sobre la traducción. En los estudios contemporáneos de traducción es la relación que vincula a cualquier texto meta (TM) con el texto origen (TO) del que deriva, y que explica que ambos textos sean supuestamente "el mismo" en lenguas diferentes. Dependiendo de la perspectiva teórica y de la especificidad del texto en cuestión (p. ej., literario, técnico o multimodal), dicha relación de dependencia adopta distintas formas para garantizar una traducción (TM) eficaz para sus destinatarios.
La equivalencia ha sido y sigue siendo uno de los temas más controvertidos para los expertos, que han adoptado distintos puntos de vista: la equivalencia como condición definitoria de la traducción, como herramienta conceptual para describirla o como impedimento para avanzar en los Estudios de Traducción (Halverson 1997, Kenny 2009). La mayoría discuten el concepto en términos de necesidad o utilidad (p. ej., Nida 1964, Catford 1965; Popovič 1976, Toury 1980, 1995; Wilss 1982; Koller 1983, 1995; Rabadán 1991; Neubert & Shreve 1992; House 1997; Pym 2007, 2010); pero también hay quienes rechazan que tenga ningún valor para los Estudios de Traducción (p. ej., Reiss & Vermeer 1984, Snell Hornby 1998). Para otros, la equivalencia, sencillamente, no tiene cabida en sus marcos epistemológicos (p. ej., Robinson 1991).
Hay razones sobradas para afirmar que no es posible ningún modelo de traducción sin un reconocimiento implícito o explícito de la relación entre el TM y su TO. Tal omisión cuestionaría la existencia misma de la traducción en todas sus formas y manifestaciones.
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En la práctica, la equivalencia subyace a los esfuerzos por distinguir la traducción de la no traducción. La investigación sobre los universales de la traducción ha demostrado que la lengua traducida -el tercer código- presenta rasgos que la diferencian de la lengua original, no traducida. Dado que ambas prácticas textuales utilizan los mismos recursos, estos rasgos diferenciales son esenciales para distinguir las traducciones de los textos que no lo son (Rabadán, Labrador y Ramón 2009). La equivalencia es también el principio fundamental de la evaluación de la calidad en traducción, un criterio para medir la conservación del significado y la función textual de una lengua y cultura a otra, sea cual sea el modelo de evaluación. Igualmente, prescindir de la equivalencia pondría en tela de juicio los fundamentos de la mayoría de los desarrollos tecnológicos de la traducción, desde la traducción automática y las memorias de traducción hasta las herramientas de posedición.
Puesto que estudiar la equivalencia supone analizar gran parte del desarrollo de los Estudios de Traducción como disciplina, lo que sigue es un recorrido crítico (necesariamente no exhaustivo) de las principales aproximaciones a este concepto.
El debate sobre la equivalencia se remonta a la afirmación de Jakobson (1959) de "equivalencia en la diferencia" (traducción de la autora, igual que todas las demás de esta entrada, salvo que se indique lo contrario). Desde entonces, se ha formulado buen número de enfoques divergentes, aunque a menudo complementarios, que enriquecen la discusión (Rabadán 1991: 57-78, Pym 2007, Krein-Kühle 2014:15-35, para una visión general). Los enfoques más antiguos suelen depender, conceptual y metodológicamente, de las teorías lingüísticas a las que se adhieren para tratar de explicar las operaciones (superficiales) que intervendrían en la traducción. Los enfoques lingüísticos van desde la equivalencia como estrategia de traducción en los estudios de estilística comparada (Vinay & Darbelnet 1958) hasta las clasificaciones según el nivel lingüístico (p. ej., Koller 1995). Otros se basan en el grado de traducibilidad (Kade 1973) o, más recientemente, en la modelización lingüístico-cognitiva (Lewandowska-Tomaszczyk 2015).
A partir de la estilística comparada del francés y del alemán de Malblanc (1944), Vinay y Darbelnet presentan la équivalence como uno de siete procedimientos de traducción, junto con el préstamo, el calco, la traducción literal, la transposición, la modulación y la adaptación (1958: 8-9). Su objetivo es dar solución a los problemas de correspondencia interlingüística. Definen la equivalencia a nivel microtextual y consiste en traducir expresiones idiomáticas fijas del TO por una correspondencia funcional en el TM en lugar de recurrir a la traducción literal. P. ej., el español "estar como una rosa" por el inglés "to be as right as rain". Vázquez-Ayora (1977) también define la equivalencia como una técnica de traducción que afecta al léxico y se aplica a la expresión fija y a los modismos. Desde la perspectiva actual, se trata de una descripción contrastiva de los pares de lenguas implicadas. El estructuralismo clásico subyace a los trabajos de Vinay & Darbelnet y de Malblanc, mientras que Vázquez-Ayora se basa en los principios generativo-transformacionales.
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| Vinay & Darbelent (1958): La equivalencia como técnica de traducción: los modismos. |
Koller (1995: 196-97) es el representante más destacado de la escuela alemana de la Äquivalenz, que se caracteriza por sus tipologías y clasificaciones. Koller propone cinco tipos de equivalencia: (a) la equivalencia denotativa, relativa a los aspectos extralingüísticos del texto, (b) la equivalencia connotativa, que afecta a las soluciones léxicas, (c) la equivalencia textual-normativa, relativa a los tipos de texto, (d) la equivalencia pragmática, que involucra al destinatario, y (e) la equivalencia formal, que daría cuenta de los aspectos formales y estéticos del texto. En la misma línea están los grados de equivalencia (terminológica y lexicográfica) de Kade (1973): la equivalencia total sería la correspondencia palabra por palabra, la equivalencia opcional aproximativa aludiría a la equivalencia parcial, entre una palabra y varias soluciones posibles, y la equivalencia cero se referiría a la ausencia de término y concepto en la lengua meta.
Catford (1965:1) ancla su estudio en la lingüística sistémico-funcional. Toma la gramática de escala de Halliday para abordar "la naturaleza y las condiciones de la equivalencia en traducción (1965:21)". En este enfoque, la correspondencia formal da cuenta de las correspondencias sistémicas, a distintos niveles y rangos entre ambas lenguas, mientras que la equivalencia textual se refiere a elementos textuales que son intercambiables en términos de situación. Los correspondientes formales son aquellas categorías de la lengua meta que “ocupan el mismo espacio" en la economía de la lengua origen y la lengua meta, un principio bien establecido en el contraste lingüístico tradicional. Sin embargo, los equivalentes textuales rara vez son iguales o tienen el mismo significado, pero pueden funcionar en la misma situación (Catford 1965: 49). Cuando los recursos de la lengua origen y de la lengua meta se pueden intercambiar en un contexto lingüístico determinado, son equivalentes de traducción. La equivalencia de Catford se establece generalmente en el nivel oracional, y el significado está sujeto a las condiciones contextuales del TM.
Nida (1964) añade el receptor al debate al distinguir entre equivalencia formal y dinámica. La equivalencia formal implica una correspondencia exacta de las unidades lingüísticas de la LO con las de la LM. En la equivalencia dinámica, la atención se centra en obtener la misma comprensión del mensaje por parte de los receptores meta que la obtenida por los receptores origen. La define como "el equivalente natural más cercano al mensaje de la lengua de origen" (Nida 1964:166), donde natural se refiere a la aceptabilidad en la LM. Al trabajar exclusivamente en traducción bíblica, prioriza la comprensión conceptual sobre la precisión lingüística y la fidelidad literal al TO y da lugar a un giro en los enfoques de la equivalencia al introducir al receptor. La aplicación de la equivalencia dinámica supone sustituir referentes en el TM si se considera necesario para lograr el mismo "efecto equivalente" (de Waard y Nida 1986). El enfoque de Nida es el primer intento de introducir en la traducción la equivalencia funcional basada en el receptor.
Los planteamientos de Nida y Catford marcaron el inicio de una larga tradición que define la equivalencia -y la traducción- como un concepto binario que se identifica, por un lado, con el TO y su cultura, y por otro, con el TM y el contexto receptor. Las clasificaciones binarias de la equivalencia están bien documentadas y suelen estar relacionadas con los tipos y modos de traducción. Entre ellas están la formulación de House (1977) de traducción abierta frente a traducción encubierta, una dicotomía muy influyente (véase más adelante); la traducción semántica frente a la comunicativa de Newmark (1981), la traducción documental frente a la instrumental de Nord (1997) (véase más adelante), o la distinción de Pym (2007) entre equivalencia natural y direccional (que subsume la mayoría de las dicotomías anteriores), por citar algunas.
La investigación en lingüística del texto, tanto tipológica como de análisis del discurso, también ha repercutido en la equivalencia en traducción. Wilss considera que la traducción es un "acontecimiento orientado al texto", un procedimiento que conduce de un TO a un TM "óptimamente equivalente". Los textos se caracterizan por sus funciones comunicativas, que se combinan de distinto modo en cada tipo de texto concreto. Los tipos textuales corresponden a diferentes criterios de equivalencia y métodos de transferencia (Wilss 1982: 112). Este autor propone la equivalencia pragmático-textual, que “describe y regula las relaciones comunicativas entre TO y TM" (Wilss 1982:135) dentro de un marco de referencia semiótico. En este marco encontramos al traductor como emisor secundario, las características específicas del texto, así como las del destinatario. Dependiendo del tipo textual, las características son diferentes, p. ej., en textos para propósitos específicos, drama o ficción. Neubert comienza considerando la equivalencia como una categoría semiótica compuesta por aspectos sintácticos, semánticos y pragmáticos y, tras una evolución, defiende que está basada en el texto y en el receptor y que se consigue a través de la "intertextualidad mediada intencionadamente" (Neubert & Shreve 1992:145). En su primer enfoque, los niveles obedecen a una organización jerárquica, donde la equivalencia sintáctica está determinada por la equivalencia semántica y la pragmática. Posteriormente, distingue entre equivalencia máxima, textual y comunicativa. En este modelo, la equivalencia es una relación entre los elementos textuales que desempeñan la misma función en el TO que en el TM para los receptores respectivos con “valor comunicativo”. El valor comunicativo de una traducción se refiere al efecto pragmático y social que genera el significado textual del TM en su contexto de recepción (Neubert & Shreve 1992: 140ss).
Reiss (1971, 1976) adopta una perspectiva tipológica que muestra una interesante evolución en su concepción. En su primera propuesta equivalencia significa que el TM mantiene la función y la categoría textual del TO. Contempla tres categorías textuales basadas en las tres funciones del lenguaje de Bühler: i) los textos definidos por la forma, p. ej., los textos literarios; ii) los textos centrados en el contenido, p. ej., los textos científicos y técnicos, y iii) los que tienen una función conativa y están especialmente centrados en el destinatario, p. ej., los anuncios. Una cuarta categoría, los textos subsidiarios, recoge los textos multimodales, p. ej. los textos audiovisuales. En 1976 reformula esta clasificación según la función comunicativa dominante en textos informativos, expresivos y operativos. Estas tres categorías determinarían las estrategias de traducción. Tras fuertes críticas (House 1977, entre otras) a esta concepción unifuncional de la equivalencia, Reiss (1981) refina su formulación: la equivalencia sigue siendo textual y funcional, pero descansa en dos principios: selección y jerarquización. El principio de selección regula qué rasgos se tienen en cuenta para determinar la función textual del TO; el de jerarquización ordena y prioriza los rasgos para mantener la categoría textual en el TM y en su el contexto receptor. Reiss se erigió en cofundadora, junto con Hans Vermeer, de la teoría del escopo (Reiss & Vermeer 1984), que cuestiona la noción de equivalencia (véase más adelante).
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| El modelo del “órganon” de Bühler (1934) según las funciones del lenguaje |
House (1977 [1981]) adopta los principios de la pragmática y también defiende que para la equivalencia es esencial que TO y TM compartan la misma función. La función es "la aplicación o el uso que el texto tiene en un contexto de situación particular" (House 1977:37). El perfil textual y la función del TM y del TO han de coincidir para que ambos textos sean equivalentes. El perfil se basa en el concepto de registro de Halliday, que consta de los parámetros de campo, tenor y modo, y en la categoría de género (House 1997, versión revisada del modelo). Cuando se aplican estos parámetros analíticos al TO se obtiene el perfil textual, que determina una función textual. Que el TM mantenga la función del TO dependerá del tipo de traducción que se aplique, abierta (overt) o encubierta (covert) (House 1997:66-71). En una traducción abierta un TO marcado lingüística y culturalmente llega a los receptores meta tras aplicar un "filtro de segunda mano" al TM. Su objetivo es facilitar a los receptores meta la comprensión de la función pragmática que el TO tenía en el contexto y la cultura originales, p. ej., una comedia inglesa marcada por juegos de palabras con doble significado. En cambio, una traducción encubierta y su TO son iguales desde el punto de vista pragmático para los receptores origen y meta, p. ej., un informe de ventas. En otras palabras, ambos textos son funcionalmente equivalentes por lo que el TM funciona como una especie de "segundo original".
En traducción el funcionalismo suele asociarse con la teoría del escopo (Reiss & Vermeer 1984/1996), que se estructura alrededor de la acción traductora y de las necesidades específicas de la formación del traductor profesional. Según la teoría del escopo, todo proyecto de traducción tiene como objetivo producir un TM operativo en su contexto para los receptores meta. La equivalencia, entendida como aproximación (Reiss & Vermeer 1984:139), no se considera el escopo "normal" de la traducción, sino un caso excepcional en el que no hay cambio de funciones (Nord 1988/ 1991:230). Para contrarrestar el protagonismo extremo del receptor-cliente del TM en el modelo del escopo, Nord, una funcionalista de "segunda generación", introduce el principio de lealtad, y hace responsables a los traductores, desde el punto de vista ético, de respetar las intenciones comunicativas del autor original en su toma de decisiones. Nord formula dos modalidades de traducción, determinadas por su finalidad: traducción documental e instrumental (Nord 1997: 47-52) (véase anteriormente traducción encubierta y traducción abierta). Una traducción documental está orientada al polo origen, marcada como un texto de otra cultura, y contiene "evidencias" del propósito del TO, p. ej., una traducción interlineal de un texto clásico. Por el contrario, en una traducción instrumental se "reelabora" el material obtenido del TO en un formato de la cultura meta de modo que se satisfagan las necesidades y expectativas de los receptores-clientes en esa cultura meta; p. ej., un folleto turístico.
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| Popovič’s (1970) - Teória umeleckého prekladu (El arte de la traducción). |
Sin embargo, el enfoque funcional de la traducción dista mucho de ser homogéneo, e incluye perspectivas tipológicas y pragmáticas, como se ha expuesto anteriormente. Otros modelos funcionales derivan del formalismo ruso y del estructuralismo checo, y han contribuido de forma significativa al debate sobre la equivalencia y sobre los ET.
Anclada en el estructuralismo funcional checo como base epistemológica y metodológica, la obra de Jiří Levý (1963/ 2011) examina la traducción (artística) literaria desde una perspectiva multidisciplinar (Jettmarová 2011: xv). Levý es más conocido por su concepción de la traducción como un proceso de toma de decisiones (Levý 1967), que se mueve entre la reproducción (del TO) y la originalidad (en el TM). La prioridad en dicho proceso es preservar el valor artístico del original (Králová & Cuenca Drouhard 2013). El trabajo de Levý se refleja en la dicotomía de Lefevere de literatura traducida y traducción literaria (1982), en las normas de Toury (1995:53-69), y también subyace a la concepción de la equivalencia de Popovič.
Popovič, el representante más conocido de la Escuela de Nitra, también concibe la traducción como una cuestión estética, y la equivalencia como el equilibrio entre un núcleo invariable y las necesarias transformaciones expresivas (Popovič 1970). El objetivo es lograr la identidad estilística entre el TO y el TM. Distingue cuatro tipos de equivalencia: la lingüística, que se refiere a la correspondencia palabra por palabra; la paradigmática, que afecta a las categorías gramaticales; la textual, restringida al formato textual; y la equivalencia estilística, que define como "la equivalencia funcional de los elementos entre el original y la traducción que tiene como objetivo la identidad estilística con una invariante de significado idéntico" (Popovič 1976:6). Las transformaciones de Popovič sentaron las bases de muchas cuestiones clave, como la hibridación, la autoría, la naturalización y la modernización, tal y como se reflejan en la(s) práctica(s) de la traducción y en enfoques posteriores de los ET (p. ej. Venuti 1995, entre otros). También se le puede atribuir el mérito de ser uno de los precursores del análisis retrospectivo, crucial en los Estudios Descriptivos de Traducción (véase más adelante).
Enfoques empíricos: Estudios descriptivos de traducción y del proceso traductor
Hasta aquí, nuestro recorrido se ha centrado en los enfoques que parten de una noción predefinida de equivalencia (óptima). Esta orientación maximalista y prescriptiva determina qué productos textuales se consideran traducciones y deja fuera aquellos que no se ajustan plenamente a las condiciones preestablecidas (Even-Zohar 1981:3). Por el contrario, en los Estudios Descriptivos de Traducción (EDT) la equivalencia se entiende de modo empírico, una propiedad necesaria de todo TM. Toury considera que las traducciones son hechos de la cultura meta y formula la noción de traducción supuesta para dar cuenta de la relatividad y la variabilidad inherentes a cualquier relación de dependencia TM-TO (Toury 1995:31-36). La equivalencia puede considerarse desde tres puntos de vista: como una relación de equivalencia potencial, si se considera desde una perspectiva teórica; como equivalencia empírica, si se considera desde el punto de vista descriptivo, o como equivalencia a priori, prescriptiva, si se considera desde la rama aplicada de los ET (Toury 1981: 65ss; 1995:19). Como sólo es posible acceder a los procesos de traducción de forma indirecta, hace falta analizar los TMs y sus TOs de modo retrospectivo para descubrir el tipo de equivalencia de un producto de traducción dado. La equivalencia, tal y como se manifiesta en las traducciones, está gobernada por normas. Las normas son específicas de un contexto, una época, un género, etc., y las definimos como regularidades de comportamiento traductor que observan los profesionales y que se pueden obtener de modo empírico mediante el análisis retrospectivo de las traducciones y sus correspondientes TOs. La equivalencia, como propiedad definitoria de la traducción, está regulada por normas y es una noción relativa que se actualiza en cada nuevo TM según lo que traducción signifique para el contexto meta en un momento histórico dado.
Rabadán (1991) retoma la perspectiva descriptiva de Toury y examina diferentes realizaciones de la equivalencia, una noción dinámica, funcional y relacional que define la dependencia de todo TM respecto a su TO. Analiza desde un punto de vista funcional los factores lingüísticos, la especificidad textual, las dimensiones sociales y culturales y los problemas que pueden plantear para la consecución de equivalencia. Por medio del análisis comparativo retrospectivo, siempre y cuando haya suficiente evidencia empírica, el investigador identificará las regularidades del comportamiento traductor. Estas serán el fundamento empírico de la formulación de normas de traducción y de la reconstrucción del modelo de equivalencia subyacente a cada par textual (Rabadán 1991: 201-277). La equivalencia es, pues, la relación existencial que todo TM mantiene con su TO.
Los EDT se centran pues en el estudio empírico de los productos de traducción (TMs) por medio del análisis retrospectivo TMs-TO. El objetivo es reconstruir la relación de equivalencia subyacente, que puede ser de distintos tipos. Sin embargo, los modelos descriptivos no abordan cómo surge esta relación ni cómo se produce.
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| Think aloud protocols, de Chun Fei Lung (2018). |
Para llenar el vacío dejado por los EDT y otros "enfoques conductuales orientados al resultado" (House 1997:4), como los ya mencionados modelos funcionales y la equivalencia dinámica de Nida, un número creciente de investigadores ha adoptado una perspectiva cognitiva orientada al proceso (Alves & Jakobsen 2020). Este tipo de estudios se centran en los procesos mentales de los agentes implicados en la traducción (Muñoz Martín 2010) y en el modo en que reflejan las idiosincrasias físicas, sociales y tecnológicas presentes en un contexto concreto e interactúan con ellas (Ehrensberger-Dow & Massey 2017).
La equivalencia cognitiva se localiza en la mente del traductor y su objetivo es simular los mismos efectos conceptuales (significado) del TO y del TM en sus respectivos receptores (virtuales). Es un concepto procedimental ligado al intento del traductor de nivelar las diferencias (problemas de traducción) entre el TO y el TM y el principal mecanismo de toma de decisiones en la traducción (Lewandowska-Tomaszczyk 2015:9). En otras palabras, la equivalencia es relativa, ya que alude al resultado de un proceso comparativo cognitivo concreto entre un TO y un TM y sus contextos de recepción. Los enfoques cognitivos se centran en el procesamiento de las operaciones de traducción, que se rastrean mediante métodos introspectivos, en particular los protocolos de pensamiento en voz alta Think-Aloud Protocols (TAPs), hojas de datos y cuestionarios, o herramientas como el registro de pulsaciones del teclado. Todos han demostrado su eficacia en la formación de traductores.
Entre los enfoques cognitivos hallamos modelos de competencia traductora (p. ej., PACTE 2003, Hurtado Albir 2017) y de traducción situada (Risku 2002). También engloban formulaciones como la de Lewandowska-Tomaszczyk, que adopta la re-conceptualización para definir la equivalencia en términos cognitivos (2015) o el modelo de procesamiento propuesto por Sickinger (2017).
Como contrapartida a los esfuerzos anteriores por caracterizar la equivalencia, ofrecemos también puntos de vista críticos en nuestro recorrido. Junto con Vermeer, cuya teoría del escopo da prioridad al propósito del TT sobre la dependencia del TO y rechaza la equivalencia, Snell-Hornby (1998) considera que la equivalencia es una noción mal definida, que ha obstaculizado la investigación y que no es adecuada para un enfoque unificado de los ET. Según esta autora, la equivalencia crea "una ilusión de simetría entre las lenguas que apenas existe más allá de vagas aproximaciones" (Snell Hornby 1998: 22). Propone que se abandone la noción de equivalencia y quede reducida a terminología técnica.
En los enfoques basados en la deconstrucción, la equivalencia es una ficción interpretativa (Robinson 1991), ya que todo TO es una traducción de otros textos anteriores. Según los deconstruccionistas, el significado no reside en los textos y no puede extraerse de ellos. Por el contrario, los lectores atribuyen significados a los textos mediante un acto de interpretación. Traducir no supone reproducir un TO en una segunda lengua y cultura, sino transformarlo para que siga existiendo. El papel del traductor se amplía hasta equipararse al del autor original. De este modo, la equivalencia queda anulada, ya que se cuestiona la posición central del TO y el estatus subordinado (dependiente) del TM. En esta ideología se sustenta, p. ej., la reivindicación de la (in)visibilidad del traductor (Venuti 1995) y de la traducción como lucha de poder. Subyace a los enfoques poscoloniales de la traducción (p. ej., Bassnett y Trivedi 1999), a los enfoques feministas (p. ej., Simon 1996) y a la teoría queer aplicada a la traducción (Baer y Kaindl 2018).
Este recorrido pone de manifiesto que, con independencia del enfoque, hay una constante en la traducción: dos ontologías textuales diferentes. Una, el TO, desencadena el acto (y el proceso) traductor. La otra, el TM, es un "texto derivado" y depende de su TO. Esta dependencia se produce por vías distintas, dependiendo del modo textual y la modalidad de traducción: p. ej., en traducción teatral, la equivalencia implica “declamabilidad” y “performabilidad” (Merino 2000). En publicidad, se actualiza como transcreación. Además, las prácticas de traducción contemporáneas, como la traducción audiovisual (que combina distintos modos textuales), desafían los conceptos más tradicionales de equivalencia (Díaz-Cintas y Remael 2007, Gutiérrez-Lanza 2014). En el doblaje, equivalencia significa sincronización entre la articulación fonética que se ve y lo que se oye (Chaume 2012). La subtitulación depende de una estricta sincronización temporal y espacial. En la traducción de contenidos multimedia, es decir, software, sitios web, videojuegos, aplicaciones para móviles, etc., equivalencia significa localización.
El uso de tecnologías de la traducción, sean memorias de traducción, traducción automática o herramientas de revisión y posedición (O'Brien, Simard y Goulet 2018), requiere entender la equivalencia de otro modo. Las prácticas de pre-edición, como los lenguajes naturales controlados, cada vez más generalizados, también aportan nuevas perspectivas sobre cómo se interpreta y se acepta la equivalencia.
Las modalidades de traducción colaborativa muestran claramente que la traducción es parte de formas de producción textual muy heterogéneas, como la colaboración abierta (crowdsourcing), la traducción híbrida hombre-máquina o la redacción asistida por ordenador, así como otras formas de translaboración en traducción (Zwischenberger 2020). Por supuesto, esta hibridación influye en la forma en que la equivalencia se materializa.
Las investigaciones en curso apuntan a la combinación de corpus informados por humanos con etiquetado en múltiples niveles (Čermak 2016, Rabadán 2019), y datos cognitivos (Neumann & Serbina 2020), como la mejor vía para explicar estas nuevas realidades y para definir la traducción con mayor precisión. Las palabras de Ivir sobre la relatividad y el dinamismo del concepto de equivalencia siguen siendo hoy válidas: "La equivalencia es... relativa, no absoluta,... surge del contexto de situación definido por la interacción de (muchos) factores y no existe fuera de ese contexto" (1996: 155). El contexto situado incluye a los agentes traductores y el entorno tecnológico de trabajo. Con independencia de cómo se interprete la equivalencia (o de por qué se rechace, según el enfoque), parece que la naturaleza de la dependencia ontológica TM-TO seguirá siendo, por el momento, un tema central en los ET.
Potential para la investigación
Investigar la equivalencia es investigar modelos de traducción. Los estudios empíricos de nuevas modalidades textuales, así como de las prácticas de traducción híbrida, son necesarios para una mejor comprensión de la equivalencia. La utilización de corpus en el estudio de la traducción-producto de modalidades textuales más tradicionales contribuirá a tener un mejor conocimiento de la traducción y de las prácticas textuales en esos contextos. Los estudios de la traducción-proceso, centrados en el comportamiento traductor y su interacción con el entorno, incluyendo el tecnológico, también aportarían avances en la caracterización de la equivalencia.
La combinación de métodos de la lingüística de corpus y, p. ej. choice network analysis (CNA), en los estudios de traducción-producto y traducción-proceso, puede aportar datos sólidos sobre la resolución de problemas y la toma de decisiones en traducción.




