| ENG Literary translation from Galician CAT Literatura traduïda del gallec EUS Galegotik itzulitako literatura GLG Literatura traducida do galego POR Literatura traduzida do galego |
contenido
Introducción | Edición y traducción de literatura gallega | Políticas culturales y vías de internacionalización | Potencial para la investigación
La difusión de la literatura gallega remite a las traducciones que se dirigen al espacio internacional y estatal. Obedece a dinámicas que varían en función de la cultura meta y de las circunstancias sociopolíticas del propio sistema literario de partida, así como del comportamiento del mercado global, en cuanto que la selección, producción y recepción de traducciones literarias dependen en gran medida del mercado y de las políticas editoriales.
El hecho de que una obra literaria se traduzca significa que se reconoce su identidad cultural así como su legitimidad para el intercambio cultural y la transmisión de ideas, estéticas y productos. En el caso de culturas subalternas, como la gallega, que convive con la hegemónica española, la difusión de su literatura en traducción constituye un elemento importante para reforzar la propia cultura y la conciencia identitaria.
La traducción, sobre todo a una lengua dominante, no solo acarrea la proyección de la propia cultura, sino que implica un reconocimiento externo de sus textos (Casanova 2002). Por lo tanto, además de incidir en el capital económico y el acceso al mercado literario internacional, la traducción de obra gallega a otras lenguas conlleva la acumulación de capital simbólico pues aumenta su prestigio y contribuye a descubrir y afirmar su alteridad frente a la cultura hegemónica, es decir, la difusión de la obra gallega en traducción favorece una mayor visibilidad internacional, que refuerza la identidad cultural y abre puertas para acceder al mercado literario internacional.
No obstante, la proyección de la literatura en traducción no garantiza ni un intercambio con otros sistemas literarios, ni la recepción de la cultura traducida, ni una percepción intencionada o deseada por la cultura emisora. Esto depende de factores como los criterios de selección de las obras, las estrategias de traducción, de la tolerancia hacia traducciones mediadas o de la economía del mercado.
Edición y traducción de literatura gallega
La edición en gallego
El año 1975 marca el inicio de la recuperación del sistema cultural gallego contemporáneo. La muerte del dictador y el cambio político de España, con la transición a la democracia, posibilita el (nuevo) Estatuto de Autonomía de Galicia de 1981, que reconoce la cooficialidad que el gallego, como lengua propia de Galicia, comparte con la lengua castellana. La entrada en vigor de la Lei de normalización lingüística (LNL) en 1983 dota a la lengua gallega de una base legal y desencadena una elevada demanda, en primer lugar para la enseñanza, de textos en lengua gallega, que el sector editorial supo satisfacer con ediciones propias y traducciones hacia el gallego, sobre todo de textos españoles.
La Gráfica 1 muestra la evolución de la edición en lengua gallega desde 1975 hasta 2020 (gráfica elaborada según los datos de la Agencia Española del ISBN (años 1975-1995), del Ministerio de Cultura (años 1982-2015) y CULTURAbase años 2000-2020):
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La consolidación y las creaciones de nuevas editoriales gallegas en estos años permiten una recuperación y un florecimiento de la literatura gallega anteriormente desconocida. A partir de los años ochenta del siglo XX y, con mayor énfasis, a lo largo de los años noventa, el número de libros editados en gallego se incrementa considerablemente. La actividad editorial gallega experimenta una intensificación desde principios del siglo XXI hasta el año 2010, cuando la edición en lengua gallega alcanza 2.544 títulos anuales, un 2,2% del volumen publicado en el Estado español (Ministerio de Cultura 2011: 112). Estas cifras incluyen todo tipo de texto publicado en lengua gallega en soporte papel o digital (traducciones y creación original).
En los años posteriores, la crisis económica de 2008 también repercute en el sector del libro dando lugar a una marcada tendencia a la baja del volumen total de las publicaciones anuales gallegas, que se reduce a la mitad. Después de 2013, año en el que la edición en gallego toca fondo, las cifras se mantienen incluso por debajo del nivel de los primeros años del siglo XXI, representando solo un 1,6% de la edición total española para la década 2011-2020 (CULTURABase s. d.). Se trata, con todo, de una evolución que también se constata en el ámbito editorial de las otras culturas del Estado (Comellas 2016: 134; Montero 2019: 451s.), pero que tiene un impacto mayor en el volumen de las traducciones al y del gallego.
La traducción de la literatura gallega
La panorámica de los flujos de traducción que se expone en lo sucesivo toma como referencia la información que proporciona la base de datos Bitraga, en constante actualización, que registra las traducciones publicadas del y al gallego en formato libro.
En paralelo a la edición, la actividad traductora desde el gallego ha ido aumentando de manera exponencial desde la aprobación de la LNL. No obstante, la difusión de la literatura gallega en traducción acontece con un efecto retardado y es de menor intensidad que la traducción al gallego, que ya arranca con ímpetu en los años ochenta (véase la Gráfica 3). De hecho, habría que esperar hasta mediados de los años noventa, momento en el que el sistema literario gallego ya dispone de un volumen considerable y renovado de creación propia, para que la literatura gallega comenzase a ganar más visibilidad, primeramente en el espacio editorial español (Luna y Galanes 2018) y, más tarde, aunque modestamente, en el internacional (Montero 2012).
La Gráfica 2 recoge los datos absolutos de traducciones de obra gallega publicadas entre 1975 y 2020.
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En 2001 el número de traducciones aumenta repentinamente y alcanza su punto más álgido. Los años sucesivos (2001-2006) registran un promedio de unas 100 nuevas traducciones al año. Entre 1975 y 2020 se publicaron más de 2.300 traducciones de unas 1.300 obras gallegas. El 95% de estas traducciones corresponde a textos literarios con una clara preferencia por la literatura infantojuvenil (LIJ) vertida al español (21% del volumen total de las traducciones literarias), especialmente en las primeras décadas aquí registradas. La LIJ traducida presenta el 53% de media sobre el total de las traducciones de obra gallega recogidas en Bitraga para los años 1975-2020. A partir del año 2007 se inicia un declive de la actividad traductora desde el gallego, que solo desde 2019 vuelve a remontar tímidamente. Los altibajos que se observan en la Gráfica 2 se pueden relacionar en parte con las políticas institucionales de fomento de la traducción y en parte con la situación económica y política en España y Galicia en los años referidos.
La Gráfica 3 compara la evolución cuantitativa de las traducciones del y al gallego entre los años 1975 y 2020 y revela el intercambio claramente desigual.
Para conocer los flujos de traducción y difusión de la literatura gallega resulta pertinente diferenciar entre traducciones a lenguas del Estado español (traducción intraestatal) y aquellas que se dirigen a comunidades culturales extranjeras. La traducción intraestatal hacia otras lenguas subalternas de España (por ejemplo, asturiano o euskera) supone cierto reconocimiento de la cultura gallega, pero estos trasvases no contribuyen directamente a su internacionalización. La traducción al castellano, al sistema dominante español, en cambio, conlleva una amplia recepción en España, a la vez que favorece, debido a su posición más ventajosa en el campo literario internacional, que la obra trasladada adquiera una visibilidad más allá de las fronteras. Estas traducciones al castellano fomentan, así mismo, la recepción de estas obras en Hispanoamérica, debido también a la participación de las editoras gallegas en las ferias del libro hispanoamericanas.
Frecuentemente, las traducciones españolas, especialmente cuando son publicadas en grandes editoriales, funcionan como trampolín para comercializar los títulos de origen gallego fuera de España. Téngase en cuenta, con todo, que esta práctica origina una falta de inmediatez que acarrea una neutralización en el espacio intraestatal e internacional de las singularidades culturales que componen el Estado español, además de implicar una apropiación por parte del campo literario dominante español (Luna 2019: 43; Montero 2012: 61).
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En los años 1975-2020, el 70% de las traducciones de obra literaria gallega se produce para el mercado español, predominantemente en castellano. De estas, sólo el 43% corresponde a literatura para adultos. En cuanto a la exportación a culturas extranjeras, que suma un 30% de todas las traducciones literarias, la frecuencia relativa con respecto al grupo destinatario etario se invierte: la LIJ gallega traducida representa únicamente un 36% de las obras gallegas que traspasan fronteras. Destaca, además, que la literatura para adultos (LIT) alcanza un número de espacios internacionales superior a la LIJ traducida.
Desde 1975, la difusión de la literatura gallega en lenguas extranjeras ha ganado terreno en términos absolutos y sobre todo relativos: En los primeros tres lustros, el porcentaje de traducciones literarias (LIJ y LIT) para culturas extranjeras representa un promedio de un 18% sobre el volumen total de traducciones. En los años 1991 a 2005 esta media asciende a un 25%, y para los últimos tres quinquenios (2006-2020) las traducciones interestatales suponen un porcentaje del volumen total de los textos vertidos a otras lenguas que oscila entre el 39% y el 43%.
Para los años 1975-2020 se registran traducciones literarias hacia 52 espacios culturales que se expresan en 40 lenguas diferentes. Dos tercios de las relaciones con los espacios interestatales se establecieron a partir de finales del siglo XX (Luna y Galanes 2018: 190).
El espacio cultural preferente para las traducciones siempre ha sido el español (con un total de casi 1.000 publicaciones); le siguen, con una intensidad mucho más moderada, los espacios culturales catalán con casi 300 registros, el vasco y británico con cerca de 200 registros, el portugués e italiano con más de 100 traducciones y, con menos de cien traducciones, el francés. En los mercados editoriales germanófono, ruso y brasileño la literatura gallega no ha tenido una repercusión especialmente remarcable. En las otras culturas receptoras, entre las que figuran comunidades con lenguas sin Estado o minoritarias (aranés, asturiano, bretón, esloveno, etc.) y lenguas hegemónicas, si bien periféricas por su reducida participación en el mercado de traducción mundial (árabe, chino o japonés), la recepción de la literatura gallega a menudo tiene carácter anecdótico o incluso se trata de incursiones puntuales como en el caso de las comunidades kurda, hebrea y sarda entre otras.
La Gráfica 4 visualiza la participación de las diferentes culturas receptoras que traducen obra gallega. Se excluyen para este cómputo las traducciones al latín y esperanto, así como las traducciones que promueve y ofrece el propio sistema de partida gallego con la intención de visibilizar la literatura gallega en un espacio internacional, ya que estas traducciones no resultan de una demanda formulada desde la cultura meta.
En el caso del espacio británico, el volumen de traducción representado no es exacto, ya que algunas editoriales (por ejemplo Small Stations Press) actúan de manera marcadamente global.
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Del monto total de traducciones para los espacios internacionales, la mayoría tiene como lengua meta el inglés. Esto no siempre ha sido así: la distribución de las lenguas y culturas de destino preferidas ha cambiado a lo largo de las décadas en función, entre otras razones, de las iniciativas de fomento y políticas de traducción institucionales y editoriales. Hasta finales de la primera década del siglo XXI, dominaban las traducciones al portugués (sobre todo libros infantojuveniles), seguido de las traducciones al inglés, italiano, francés y alemán. En el período 2011-2020, empero, la mayoría de las traducciones interestatales se realizaron hacia el inglés (más de 90 títulos), principalmente para el Reino Unido, pero también para Estados Unidos, Canadá e Irlanda, seguidas del italiano, portugués y francés (unos 20 títulos cada), así como búlgaro, ruso y alemán (entre 5 y 10 títulos) como lenguas de destino.
Cabe destacar que más de la mitad de los casi 130 títulos gallegos que desde 2010 han recibido una subvención a la traducción de la Xunta de Galicia corresponde a traducciones al inglés. Independientemente de su ámbito receptor, estas traducciones forman parte de las estrategias de internacionalización del Gobierno gallego, ya que se pretende que funcionen como versiones puente para varios espacios lingüísticos y culturales.
Se han traducido textos de autorías de diferentes épocas y estilos, entre ellas Alfonso X el Sabio (1252-1284), Rosalía de Castro (1837-1885), Manuel Curros Enríquez (1851-1908), Xosé Luís Méndez Ferrín (1938), Pilar Pallarés (1957), Chus Pato (1955), Teresa Moure (1969) o Yolanda Castaño (1977). Entre la LIJ, que circula sobre todo en el ámbito ibérico, figura Agustín Fernández Paz (1947-2016), Paula Carballeira (1972), o Ledicia Costas (1979), entre otras. La LIJ que más circula fuera de Galicia, lleva firmas como las de Fina Casalderrey (1951) y Agustín Fernández Paz (más de un centenar de traducciones), así como Marisa Núñez Álvarez (más de 80), entre otras. Con todo, muchas de estas autorías solo se han traducido a lenguas españolas por lo que no tienen, prácticamente, repercusión en el extranjero. La mayoría de las obras son textos narrativos contemporáneos para un público adulto.
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Rosalía de Castro, s. d. |
Elena Zernova, traductora al ruso de literatura gallega (Foto: UVigo) | Jonathan Dunne, editor y traductor de literatura gallega al inglés |
Algunos títulos gallegos se versionaron para más de 20 espacios culturales, como por ejemplo Memorias dun neno labrego (1961, Xosé Neira Vilas, 1928-2015) y O lápis do carpinteiro (1998, Manuel Rivas, 1957). La narrativa de Rivas, que cuenta con más de 100 traducciones, es la que mayor interés por la literatura gallega ha suscitado, primero en España (en castellano) y más adelante en el exterior. Le siguen, a bastante distancia con un volumen de entre 26-50 traducciones, Suso de Toro (1956), Rosalía de Castro, Xosé Neira Vilas, Carlos Casares, Álvaro Cunqueiro (1911-1981) y Domingo Villar (1971-2022). No obstante, únicamente Neira Vilas, de Castro y Villar han tenido una recepción en el extranjero que supera la veintena de traducciones para diferentes espacios.
En términos generales, la difusión internacional de la literatura para adultos depende en gran medida del circuito académico galicianista que a principios de los años 20 sigue actuando como mediador e incluso traductor: Jonathan Dunne (eng), Kathleen March (eng), Elena Zernova (rus), John Rutherford (eng), Takekazu Asaka (jpn), Attilio Castelucci (ita), entre otras. También resultan relevantes el compromiso e interés de editoriales independientes (cf., por ejemplo, Palacios 2021) y las subvenciones a la traducción de las entidades públicas internas y externas. Los criterios comerciales rigen en el caso de obras que hayan tenido cierto éxito, concretamente en el espacio español (por ejemplo Manuel Rivas, Domingo Villar, Ledicia Costas; cf. Luna 2021).
Políticas culturales y vías de internacionalización
El proceso de difusión de la literatura gallega en traducción esbozado anteriormente ocurre al compás de la evolución del mercado del libro gallego, la situación política en España y Galicia, así como de sus respectivas políticas culturales. Según las posibilidades del momento, los esfuerzos para proyectar la literatura gallega se han focalizado en diferentes estrategias y actuaciones.
En términos generales, estas estrategias buscan mejorar la visibilidad de la cultura y literatura gallegas o de una autoría en concreto, promoviendo su difusión en el exterior para fomentar la traducción por demanda y conseguir una mayor presencia en el mercado editorial internacional. Se trata de aumentar el capital simbólico de la obra traducida y, en consecuencia, su capital cultural y económico.
Las estrategias básicas que se complementan y que se han puesto en práctica con más o menos ímpetu y éxito en las diferentes etapas son:
- Proporcionar traducciones a otras lenguas de obras seleccionadas en la cultura origen gallega para visibilizar la propia literatura.
- Visibilizar la cultura e identidad gallega para generar una demanda en el seno de otras culturas.
En función de las políticas culturales y las principales iniciativas de promoción exterior de la literatura gallega se esbozan a continuación cuatro etapas.
Primera etapa: 1975-1983
La primera etapa, que comienza con el final de la dictadura, engloba los años de la Transición, los preautonómicos (1979-1981) y los de la consolidación de la Autonomía. En estos años, las políticas culturales se centran en la creación de las instituciones públicas que habrían de velar por la cultura gallega (Lage, Losada y Gómez 2012: 120) y promocionarla. Durante esta época se funda, entre otros, el Consello da Cultura Galega (CCG, 1983), cuya constitución se prevé en el artículo 32 del Estatuto de Autonomía de Galicia.
La promoción de la literatura gallega en el exterior es aún escasa, ya que la preocupación se centra en reforzar el repertorio literario en gallego, y se debe más bien a actuaciones de asociaciones, editoriales e intelectuales. Con la intención de reforzar la recepción intraestatal e internacional, se constituyen la Asociación de Escritores en Lingua Galega (AELG, 1980) y la Asociación Galega de Editores (AGE, 1983; la fundación de la Federación de Gremios de Editores de España data de 1978).
A partir de 1983 la LIJ gallega comienza a adentrarse tímidamente en el mercado español, cuando las editoriales La Galera, Galaxia y Elkar (catalana, gallega y vasca, respectivamente) retoman su práctica de coedición iniciada en los años sesenta (aunque con interrupciones), en los que dominaba la LIJ catalana (Domínguez 2021: 207). No obstante, la débil estructura del sector editorial gallego, que se compone mayoritariamente de pequeñas editoriales con limitados recursos, no habría de alcanzar en términos generales (con algunas excepciones como las editoras especializadas en LIJ Kalandraka u OQO) una holgura económica que le permitiese negociar con derechos de traducción y participar activamente en dinámicas de difusión internacional. La actividad traductora desde espacios externos de obra gallega resulta ocasional; se trata en muchos casos de poesía o narrativa fragmentaria publicadas en revistas. Con todo, la intelectualidad gallega era consciente de que la traducción exterior constituía un factor impulsor en términos sobre todo de capital simbólico, mas también económico, para favorecer la normalización cultural gallega. Algunos críticos literarios comprometidos, como Xesús Alonso Montero o Basilio Losada, entre otros, vierten obras literarias consagradas gallegas a la lengua del sistema dominante, español.
En esta misma línea, el escritor Carlos Casares, presidente del CCG desde 1996 hasta 2002, instaba a las autorías gallegas a optar de manera sistemática por la proyección de la cultura gallega a través de la autotraducción al castellano para suplir la ausencia de una política de promoción exterior (Casares 1979; Rodríguez 2016: 334).
Segunda etapa: 1984-2005
Esta etapa arranca con la recuperación de la vida cultural en gallego, una vez que ya se dispone de un marco legal propicio, especialmente desde la promulgación de la LNL (1983). Pero el foco de la política cultural institucional en Galicia descansa en esta etapa en el consumo de masas y el turismo (Lage, Losada y Gómez 2012: 123). El intenso flujo de traducciones que se inicia (principalmente de traducciones hacia el gallego) favorece la internacionalización de las formas y contenidos literarios. Son años fundacionales que se prolongarían hasta la década de los noventa, y que constituyen el punto de partida para un intercambio (aunque desigual) con otros sistemas literarios.
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| Kathleen March, 2010 (Foto: Archivo AELG – Santos-Díez) |
Destaca el papel dinamizador de múltiples asociaciones, así como de personas del ámbito académico gallego e internacional. La hispanista estadounidense Kathleen March, por citar un ejemplo, funda en 1982 la Galician Studies Association (a partir de 1991 Asociación Internacional de Estudos Galegos, AIEG), que desde 1985 celebra congresos trianuales. March también destaca por su incansable empeño por promocionar la literatura gallega en EUA con traducciones de obra clásica y contemporánea o aportaciones científicas. También el PEN Clube de Galicia (1989) trató de superar la invisibilidad de la literatura gallega ofreciendo, en 1993, entre otras actividades, versiones inglesas (aunque editadas en Galicia) de prosa y poesía gallega contemporánea (1993), más tarde también una antología poética (2001) y otra de narrativa (2005).
En aquellos años los esfuerzos de internacionalización se plasman, asimismo, en el continuo compromiso de intelectuales como Casares que acudía a congresos (Galanes 2018: 32), visitaba asiduamente ferias internacionales del libro y participaba en festivales o encuentros literarios en todo el mundo que aprovechaba para contactar con traductoras e impulsar proyectos de traducción. El compromiso de Casares, así como de gran cantidad de intelectuales de aquellos años ha proporcionado una base sólida para posteriores reivindicaciones sociopolíticas y culturales enfocadas a la proyección de la literatura y cultura gallegas.
Una estrategia de internacionalización de esta etapa sigue siendo la autotraducción, o traducción por encargo de la propia autoría, a la lengua hegemónica castellana con el fin de garantizar una mayor recepción. De hecho, aún en 2020 se considera a menudo imprescindible contar con una versión española o una traducción a una lengua central, como la inglesa, para que una cultura periférica pueda acceder al mercado de traducción internacional. Con todo, las versiones españolas tienen un precio: debido a la falta de inmediatez, el contexto cultural original queda, a menudo invisibilizado tanto a nivel paratextual como textual. Paradójicamente, son sobre todo las autotraducciones las que más afectadas resultan, ya que estas se consideran textos originales y como tales se acogen en la cultura meta.
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| Edición italiana (1989), traducida por Giuseppe Tavani, de Xa vai o Griffon no vento |
Durante estos años muchas traducciones se realizan por afinidades personales o razones académicas y no logran convertirse en referentes eficaces para la proyección internacional de la literatura gallega. Ello requiere una estrategia de internacionalización sistemática y coordinada, que solo comienza a perfilarse a partir del año 2006. La ausencia de una política de traducción institucional repercute, asimismo, en las subvenciones públicas gallegas a la traducción, cuyas convocatorias de los años 1987 a 2006 incluían indistintamente la edición del libro gallego en general, como la importación y exportación a través de traducciones.
Desde 1984 el Estado español, a través del Ministerio de Cultura, convoca ayudas a la traducción y edición en lenguas extranjeras de obras literarias españolas redactadas en cualquiera de las lenguas oficiales del Estado. La primera subvención adjudicada a una obra gallega se concedió en 1987 para verter la novela Xa vai o Griffon no vento (1984) de Alfredo Conde al italiano.
A estas ayudas se suman desde 1986 las subvenciones a la traducción al castellano de obras escritas en otras lenguas oficiales españolas, que a partir de 1991 se han reconvertido en ayudas para la traducción entre todas las lenguas cooficiales. En 2012 esta línea de subvenciones quedó interrumpida hasta su nueva convocatoria en el año 2021.
Tercera etapa: 2005-2009
Este período coincide con el del gobierno gallego de coalición (2005-2009) entre los socialistas (PSdeG) y nacionalistas gallegos (BNG), de corte izquierdista, que aboga por una proyección exterior de la propia cultura e identidad. Las políticas culturales de esta etapa son favorables al sector creativo, que cuenta con un importante apoyo logístico y económico de la Xunta (Lorenzo 2017). Las instituciones públicas persiguen decididamente consolidar el sistema cultural gallego y reforzar las industrias culturales (Lage, Losada y Gómez 2012: 143). Se inicia una fase de explícita cooperación de la Consellería de Cultura con las asociaciones profesionales del sector cultural y la industria del libro, aparte de contar con asesoramiento y colaboración desde el ámbito académico. En lo que al libro gallego se refiere, este propósito se plasmaría en la aprobación de la Lei 17/2006 do libro e da lectura de Galicia que prevé, entre otras actuaciones, el apoyo a la traducción. En 2007, la Administración gallega convoca por primera vez subvenciones para financiar exclusivamente la traducción editorial del y al gallego (Verdugo 1998). Además de estas ayudas destaca el apoyo pecuniario y logístico institucional para acudir a las ferias internacionales del libro (FIL) europeas e hispanoamericanas más importantes. Se refuerza así la presencia de diferentes agentes del libro gallego en importantes espacios internacionales de negocio a los que algunas editoriales gallegas (Galicia Nova, OQO, Kalandraka, por ejemplo) ya llevan varios años acudiendo. Las FIL de Fráncfort y Bolonia y la LIBER se convierten en citas rutinarias, igual que las de Guadalajara, Montevideo, Buenos Aires y La Habana. La FIL de Buenos Aires, resulta especialmente interesante por la importancia histórica de la emigración gallega en Argentina, mientras que la de Guadalajara en Méjico es la más importante para este mercado cultural iberoamericano. La presencia de Galicia en 2008 como invitada de honor en la FIL de La Habana constituye un importante hito sociopolítico. No obstante, no sería hasta 2016 que Galicia —a través de Santiago de Compostela, que participa como ciudad invitada en la FIL de Buenos Aires— volvería a tener esta oportunidad.
Otras medidas de corresponsabilización entre administración y sector editorial para la promoción exterior del libro gallego son la creación del portal en línea Galician Books, la revista multilingüe Praza das Letras, los catálogos de editoras Galician Publishers y de derechos Readgalicia.com, que incluía fragmentos de obra literaria en inglés. Con el cambio de gobierno en 2009 estas plataformas se desactivaron y varias iniciativas de proyección cultural quedaron anuladas (Montero 2013).
Cuarta etapa: 2009-2020
El inicio de esta etapa coincide con la vuelta y permanencia del Partido Popular al Gobierno gallego. La crisis financiera de 2008 ha acarreado profundos recortes en educación y cultura, que inicialmente también atañen a las subvenciones para la traducción desde y al gallego de la Xunta de Galicia. Especialmente a partir de 2014 se constata una disminución importante de la actividad traductora. En el ámbito de las políticas culturales públicas se produce un cambio sistémico en cuanto a las dinámicas de trabajo, reduciendo las actuaciones consensuadas con los respectivos sectores (teatro, música, editoras, autorías, investigación, asociaciones del gremio, etc.).
Las convocatorias de ayudas a la traducción (eliminadas para el año 2009) se revisan periódicamente con el fin de detallar los criterios de valoración que hasta 2009 eran muy escuetos. La sistematización de estas convocatorias busca garantizar una asignación de fondos públicos objetiva y conforme con unos criterios de calidad. Sin embargo, el esfuerzo burocrático que supone está resultando un obstáculo difícil de superar para una internacionalización constructiva en términos de sostenibilidad y diversidad.
La Consellería de Cultura de la Xunta centra su promoción exterior de la cultura y literatura gallegas en programas de financiación de la traducción o de promoción del libro:
- Convocatorias anuales de ayudas a la traducción.
- Traducciones por oferta, es decir, impulsadas, financiadas y suministradas por la cultura origen (“driven by the source culture”, Dollerup 1997: 46): edición de la Anthology of Galician Literature 1196-1981 (2010) y 1981-2011 (2012), así como de la colección Galician Classics, inaugurada en 2011 y que se edita en colaboración con la editorial Small Stations Press. Hasta 2020 se publicaron cinco obras de poesía y dos de narrativa de los siglos XIX y XX, entre cuyas autorías figura una única mujer, Rosalía de Castro.
- Sitio web Portico of Galician Literature (desde 2012) que muestra extractos en inglés de obra literaria gallega contemporánea. Este sitio web, coordinado por el traductor y editor Jonathan Dunne (Small Stations Press), ofrece información sobre los derechos de traducción y las ayudas a la traducción del Gobierno gallego.
- Desde 2012, patrocinio del taller internacional de traducción poética Con barqueira e remador, organizado por Yolanda Castaño, que se celebra anualmente en Galicia.
- Colaboración con entidades públicas como el Instituto Cervantes o los Centros de Estudios Gallegos.
- Desde 2019, subvenciones anuales para personas escritoras, ilustradoras y traductoras que acudan a festivales y ferias internacionales del libro (FIL).
- Presencia en varias FIL y apoyo financiero para las editoriales.
Estas estrategias de promoción de la literatura gallega se verán, además, completadas con otras iniciativas, como la creación de la Residencia literaria 1863, ideada por la poeta Yolanda Castaño, que desde 2021 acoge a traductoras además de escritores extranjeros.
La Administración gallega sigue poniendo a disposición de las editoriales un espacio común en las ferias del libro de Bolonia, Fráncfort, Buenos Aires, Guadalajara y la LIBER (Madrid/Barcelona), pero prescindiendo ahora de las FIL cubana y uruguaya. Su presencia en las ferias se caracteriza por un interés de promoción cultural, mientras que las editoriales las consideran en primer lugar un espacio de negocio (véase, a modo de ejemplo, la polémica entre la AGE y la Consellería de Cultura). En este sentido resultan de particular importancia las ferias de Latinoamérica, habida cuenta el gran número de gallegos en la diáspora, especialmente en Argentina (cerca de 175.000), Brasil (cerca de 50.000), Cuba, Venezuela y Uruguay (unos 40.000 respectivamente). Esta divergencia de intereses lleva a que cada vez más editoras gallegas acudan con stand propio a las FIL, con el propósito de internacionalización para exportar su producto y capital cultural. Igualmente, este sector busca reformular los mecanismos de proyección y sistematizar los esfuerzos que favorecen una mayor visibilización. La I Conferencia Internacional do Libro celebrada en 2011 dejó patente su preocupación. El encuentro, organizado por el Clúster do Libro (constituido en 2010), se centra en la internacionalización de la industria del libro, concretamente hacia los espacios hispanoamericanos y asiáticos.
En repetidas ocasiones se pone el foco en la conveniencia de una Oficina do Libro Galego no Exterior, como entidad que coordine las actividades de difusión del libro gallego (Bragado 2012; 2018). Además, los encuentros en los que participa el mundo editor, a menudo con el apoyo del CCG (Encontro Festlatino 2012; As linguas e culturas peninsulares e a súa proxección internacional; A internacionalización do libro galego, 2018; A internacionalización da literatura galega en tradución ao inglés: novas oportunidades perante un mercado editorial británico en apertura, 2019) sirven para descubrir y apuntar estrategias de difusión diferentes.
Pese a todas las actuaciones llevadas a cabo en estas décadas, perdura la escasa visibilidad internacional de la cultura gallega. Esta es la razón por la que varias voces del ámbito académico y editorial reclaman reformular las vías o repensar el enfoque de proyección de la literatura gallega y de las subvenciones a la traducción editorial (cf. AGE, AGPTI, Castro 2021, March 2022, Montero 2013, entre otras).
Para conferirle cierta continuidad a la traducción de literatura gallega y conseguir, asimismo, un intercambio sostenible que favorezca una diversificación de géneros, autorías, temáticas, etc. es preciso reforzar nuevas vías de difusión. Entre ellas estaría la necesidad de reorientar los criterios de las traducciones promovidas desde el sistema gallego para tener muy en cuenta también los intereses del sistema receptor.
Potencial para la investigación
Desde finales del siglo XX, se han elaborado catálogos de textos gallegos vertidos a otros idiomas (Casares 2003; Bitraga 2004) que han servido como punto de partida para valiosos estudios, mayoritariamente desde una perspectiva sociológica, sobre las relaciones del sistema literario gallego con otras culturas y literaturas. Contamos con trabajos que focalizan en géneros literarios, autorías, traductoras y otros intermediarios que participan en los circuitos de intercambios. También se publicaron investigaciones sobre autotraducción, editoriales, relaciones entre las literaturas ibéricas y políticas culturales, entre otras. No obstante, es necesaria una actualización continua de estos análisis, además de profundizar en otros aspectos y dinámicas en torno a la traducción de esta cultura periférica.
Para avanzar en la investigación de la traducción de literatura gallega sería indispensable completar el registro de las traducciones retrocediendo y avanzando en el tiempo. Se trata de una tarea complicada por la dificultad de localizar las traducciones de textos gallegos publicadas en el extranjero ya que no se dispone de un registro de ventas de derechos de traducción. También sería de interés analizar la evolución de las relaciones entre el mercado, la industria del libro y las políticas culturales. De ello formaría parte, por ejemplo, examinar el retorno real de las estrategias de promoción utilizadas en las ferias del libro.
Todavía se echa en falta estudios sobre las ausencias (lo que no se traduce), la recepción de los textos en la cultura meta, junto con la percepción externa de la cultura gallega o de una autoría determinada, especialmente en el contexto de las traducciones mediadas.
Finalmente, son enriquecedores los estudios de caso sobre el comportamiento y las estéticas traductoras de un espacio cultural concreto, además del análisis de una autoría u obra traducida que pueda complementar los resultados de investigación ya alcanzados.









