Saltar la navegación

Entrada

página de inicio ayuda (guía de consulta) buscar descargar (pdf) imprimir broken link

 

 

cita ENG Localization CAT Localització EUS Lokalizazioa GLG Localización POR Localização

 

contenido
Introducción | Definir la localización | Evolución histórica | Panorama de la investigación en localización | Potencial para la investigación

 

Introducción  Introducción 

Áreas de investigación en localización
Áreas de investigación en localización. Adaptado de Jiménez Crespo (2011b: 4).

La localización (L10n) supone un complejo proceso tecnológico, textual, comunicativo y cognitivo por el cual los textos digitales surgidos tras la revolución digital se procesan para ser utilizados en contextos lingüísticos y socioculturales diferentes a los de su producción original (Jiménez Crespo 2008: 2013). Sus orígenes se deben a la necesidad de traducir géneros digitales emergentes (software, sitios web, videojuegos, aplicaciones móviles o asistentes inteligentes) con características específicas de desarrollo, almacenamiento, procesamiento, distribución o consumo. Comprende un ciclo integrado e interprofesional en el que traductores, ingenieros de localización, programadores o gestores colaboran de forma flexible dependiendo del tipo y escala del proyecto en cuestión (Pym 2011: 410; Dunne 2014). Es hoy en día uno de los pilares fundamentales del sector, especialmente en el ámbito conocido como la “industria de la tecnología de la lengua” (GALA 2016). Constituye un fenómeno consolidado con asociaciones y foros especializados, tales como la Globalization and Localization Association (GALA) y su conferencia anual, la serie de conferencias Localization world (desde 2003) u otras como la Translation and localization conference (TLC). Asimismo, es un área firmemente asentada como fenómeno diferenciado y de características específicas dentro de los estudios de traducción (ET), en cuyo seno surgió la propuesta de un área de corte interdisciplinar denominada “estudios de localización” (Sandrini 2005; Jiménez Crespo 2013; Munday 2016). La investigación en este campo se remonta a los años 90, y cuenta con revistas de investigación especializadas tales como Localization focus, el Journal of internationalization and localization (JIAL), números especiales de la revista Tradumàtica o libros de referencia sobre los diferentes tipos de localización como el software (Esselink 2000; Pym 2004; Dunne 2006; Roturier 2015), la localización web (Jiménez Crespo 2013) o la de videojuegos (O’Hagan & Mangiron 2014).

cabecera

[título del epígrafe] Definir la localización

El término localización (L10n), en referencia a procesos de traducción que operan sobre textos y géneros digitales e interactivos, surgió en la industria de la lengua a partir del concepto locale, una combinación de una lengua, región y cultura. Las locales se suelen solapar con la noción de mercados en contextos de comercio internacional (Pym 2004: 40) y están reguladas por la norma ISO 639-1. Incluyen información vinculada a regiones geográficas y lenguas determinadas, como elementos culturales, jurídicos, éticos, ideológicos, políticos o técnicos tales como la disposición del teclado, formatos de fechas, medidas o números (Microsoft 1994). Históricamente, una de las definiciones mas extendidas de localización la propuso la Asociación para los Estándares de la Industria de la Localización (LISA), según la cual está suponía “taking a product and making it linguistically and culturally appropriate to the target locale (country/region and language) where it will be used and sold” (LISA 2003: 2013). Este proceso tiene como objetivo “to provide a product with the look and feel of having been created for the target market to eliminate or minimize local sensitivities” (GALA 2011). Esta definición diferenciaba así localización de traducción, entendida como un proceso de equivalencia lingüística por el que se traducían cadenas textuales en un programa de software o videojuego. En esta visión reduccionista de la traducción la localización suponía un proceso “más amplio y sofisticado” (Pym 2004: 25) que incluía adaptaciones culturales, técnicas, legales o visuales, procesos colaborativos interprofesionales, así como procesos tecnológicos o de desarrollo específicos. Los discursos y conceptualizaciones provenientes de la industria de la lengua tuvieron inicialmente un gran impacto en los estudios de traducción dentro de una vertiente descriptiva denominada “tecnocéntrica” (por ejemplo, Esselink 2000; Dunne 2006, 2014).

Las primeras aproximaciones teóricas para integrar la localización dentro de los estudios de traducción surgieron dentro de la Traducción Audiovisual. Ciertas propuestas la incorporaron dentro la “traducción restringida - subordinada” (Mayoral 1997), en “pantalla” o “multimodal” (Hurtado 2001), unos tipos de traducción en los que se supedita la traducción a restricciones como el espacio disponible en pantalla o la multimodalidad (la noción de que un texto representa un todo integrado de información textual, visual, sonora, cinética etc.). Surgieron más adelante las primeras propuestas teóricas allanando el camino para un área diferenciada dentro de la disciplina (Pym 2004, 2011; Mazur 2009; O’Hagan & Mangiron 2014; Jiménez Crespo 2013, 2016, 2019). En estas publicaciones se asume que la localización representa una modalidad de traducción con características propias, al igual que la subtitulación o el doblaje. Esta modalidad de traducción incluye procesos y ciclos específicos como adaptaciones técnicas, procesos de gestión y testing diferenciados, de ahí la necesaria colaboración entre grupos interprofesionales (Pym 2011: 414). Asimismo, otro hecho diferencial se basa en que la localización opera sobre tipos de géneros digitales específicos dependientes de plataformas digitales interactivas para su uso como, por ejemplo, software de gestión, sitio web de compra online o corporativo, videojuego de acción o role playing, aplicación móvil de GPS, etc. (Jiménez Crespo 2016). En esta corriente, que sitúa la localización como una modalidad de traducción, se ha definido como:

[...] una modalidad de traducción que comprende un complejo proceso textual, comunicativo, cognitivo y tecnológico por el que un texto en formato digital y en un entorno interactivo se modifica para su uso en una lengua y contexto sociocultural de recepción distintos a los originales, siempre según las expectativas de la audiencia a la que se dirija y las especificaciones o grado de localización que encargue el iniciador

(Jiménez Crespo 2008: 40).

Esta propuesta entronca con las diferentes aproximaciones teóricas a la traducción (Hurtado 2001: 40) como proceso textual, cognitivo y comunicativo, así como una modalidad con características propias (Hurtado 2001: 58). Se añaden la necesidad de una aproximación tecnológica que da cabida a las peculiaridades técnicas de desarrollo y procesamiento, la naturaleza digital e interactiva de los textos, así como una orientación hacia el usuario de corte funcionalista.

 

El paradigma de la localización y su expansión a otras áreas

Los avances teóricos y epistemológicos en el campo supusieron la aparición de un paradigma teórico de la localización” (Pym 2010), una extensión de la noción de “adaptación local” o “adaptación a la cultura local” en el estudio de la localización de cine, teatro, noticias, publicidad (Declercq 2011) y cómics (Zanettin 2008). La extensión de este paradigma a la traducción audiovisual se debió primordialmente a paralelismos como la presentación en pantalla, la dependencia de equipos de trabajo multidisciplinares o factores como el debate sobre la adaptación a la audiencia meta o domesticación (Gambier 2013). Además, tanto la traducción audiovisual como la localización están emparentadas, ya que al evaluar la calidad desempeñan un papel determinante la comprensibilidad, la accesibilidad y la usabilidad (Gambier 2013: 58), es decir, una aproximación orientada al usuario, ya que la recepción en todo tipo de pantallas es diferente a la de otros tipos de traducción. No obstante, Gambier (2013: 46) apunta que la localización en general no es estrictamente una forma de traducción audiovisual (TA), aunque si que se puede categorizar a localización de videojuegos como parte de la TA al primar los componentes audiovisuales que incluyen subtitulación, doblaje o voice-over (O’Hagan 2019). En cuanto a la localización de cómics, investigadores como Zanettin incluyeron la noción de localización conceptualizada como la “publication of target products designed for markedly different audiences” (Zanettin 2008: 200). Al igual que la propuesta de Gambier, la incorporación del paradigma de la localización se defiende por la inclusión de equipos de trabajo de expertos, la adaptación cultural o de producto, así como por el papel determinante de las fuerzas de mercado o económicas a la hora de la toma de decisiones sobre cuestiones de adaptación. 

cabecera

[título del epígrafe] Evolución

La localización se remonta a los primeros días de los programas de software para ordenadores personales en la década de los 80 en los Estados Unidos (Esselink 2006). En este contexto inicial, aparecía como “the process of altering a [software] program so that it is appropriate for the area in which it is used” (Microsoft 1994). Su desarrollo inicial se debe al afán de empresas como Microsoft, Oracle o Sun Microsystems por expandir el mercado de sus programas de software a usuarios que no dominaban el inglés, la lengua de desarrollo de estos productos. La industria de la localización de videojuegos, otras de las grandes industrias de entretenimiento y de consumo personal dieron sus primeros pasos en los 80. Sus inicios se remontan a videojuegos populares como Pac-Man o Donkey Kong, que pasaron de salas de juegos a consolas u ordenadores personales como ATARI, Commodore o Spectrum. De ahí, el crecimiento de la localización fue exponencial. En de la década de los 80 surgieron centros mundiales de localización, tales como Irlanda. Los 90 vieron la consolidación de la denominada “industria de la localización” (O’Brien 1998), un área específica establecida por las grandes industrias tecnológicas. Los procesos de localización de software se ampliaron y se adaptaron gradualmente a otros ámbitos en los que surgían nuevos géneros digitales, tales como los sitios web al surgir la World Wide Web en los 90, los videojuegos, las aplicaciones para teléfonos inteligentes y tabletas, llegando hoy en día a dispositivos como wearables o aquellos conectados a la “Internet de las cosas” (IoT): Automóviles autónomos, asistentes digitales domésticos o frigoríficos inteligentes.

Desde un punto de vista procedimental, la localización surgió por las dificultades para incorporar el ciclo clásico conocido como Traducir - Editar - Publicar (TEP ) dentro del desarrollo informático de productos de software o videojuegos. Los desarrolladores y gerentes de proyectos inicialmente separaban el desarrollo técnico del producto de la traducción a posteriori de cadenas de texto extraídas del código informático. Una vez traducidas, estas cadenas se reintegraban en programas informáticos, videojuegos u otros productos digitales. No obstante, todas las partes implicadas descubrieron que separar el proceso de desarrollo del de traducción conllevaba problemas de difícil y cara solución. Como ejemplo, los segmentos textuales ya traducidos solían ser más largos que los textos originales y no cabían en los espacios asignados; las cadenas de texto descontextualizadas podían estar inmersas en código de programación (conocidas como hard-coded strings) que no podían traducirse correctamente si el traductor no tenía acceso a elementos gramaticales como acordar el género o la declinación. Existían elementos culturales, metáforas o visiones del mundo anglosajones y/u occidentales que complicaban la interacción eficiente con el usuario final. Paulatinamente, la solución de estos problemas supuso separar los elementos localizables del código de programación y concebir la localización dentro de un ciclo de desarrollo integrado más amplio conocido como Globalización, Internacionalización, Localización y Traducción (GILT; LISA 2003; Dunne 2006). En este ciclo, la globalización (G10n) se refiere a las adaptaciones generales de las organizaciones y estructuras empresariales para hacer frente con eficacia a los desafíos que plantea la localización. Por ejemplo, si un producto incluye el segmento traducido al español “Por favor, llame al XXX para más información”, la empresa contará con personal para responder en esa lengua o se podrá mandar el producto a la región hacia donde se localiza. La internacionalización (I18n) se refiere a los cambios en el desarrollo de productos digitales para facilitar posteriormente los procesos de localización a diferentes locales. En este proceso surgen los llamados “textos internacionalizados” (Pym 2004, 2010), textos digitales producidos directamente con el proceso de localización en mente. La localización en este modelo se considera un proceso que incluye a la traducción, ya que no se encarga sólo de la traducción de cadenas de texto o adaptaciones culturales, sino también de unos procesos específicos y diferenciados de desarrollo, procesos de análisis calidad e incluso adaptación al contexto legal de recepción. En las publicaciones de la industria se enfatiza la necesidad de realizar adaptaciones y de trabajar colaborativamente dentro de ciclos interprofesionales para separar la localización de la traducción. Este último paso, la traducción, podría, o no, separarse como un proceso diferenciado que se realiza por traductores externos. Surgieron herramientas específicas de localización visual, tales como Alchemist o Passolo que permitían trabajar en entornos visuales What You See is What You Get (WYSIWYG). El proceso GILT se entiende así como un ciclo integrado multidisciplinar en el que los desarrolladores, gerentes, expertos en internacionalización, ingenieros de localización, los localizadores o especialistas en localización y/o traductores colaboran activamente para garantizar la localización global de productos digitales. Es un ciclo que se ha desarrollado mediante un proceso de retroalimentación a lo largo de los años, puesto que a menudo son los traductores- localizadores como expertos en comunicación intercultural los que han de identificar la peculiaridades, problemas y posibles estrategias de solución para informar a los agentes encargados de globalización e internacionalización de las tareas técnicas de programación o logística (Jiménez Crespo 2008: 27).

Cadena textual con variables de programación de la aplicación de localización colaborativa y voluntaria Facebook Translate
Cadena textual con variables de programación de la aplicación de localización colaborativa y voluntaria Facebook Translate. La aplicación incluye la opción de marcar problemas de traducción relacionados con la concordancia de género o número dentro de la cadena textual que hay que localizar. Incluye además una explicación para contextualizar la cadena textual dentro del texto global, la plataforma Facebook en su conjunto.

Hoy la localización supone procesos dinámicos de corte variable descritos detalladamente en publicaciones en el campo (Esselink 2000; Schäler 2010; Dunne 2014; O’Hagan & Mangiron 2014: 111-148). Como breve resumen, las etapas más comunes en procesos industriales son: (1) el análisis de los textos y materiales adicionales de origen, (2) la preparación del paquete de localización y su posterior distribución a los participantes en el proceso, (3) la traducción de los elementos textuales y multimodales, (4) la reintegración de los activos traducidos – localizados y (5) el testing de los materiales, así como (6) la revisión del proyecto. En ciertos casos, como los sitios web dinámicos como Facebook o Twitter, la localización supone un proceso cíclico, dinámico y no finito denominado “localización continua” (continuos o agile localization). En estos casos se puede utilizar el proceso de crowdsourcing en combinación con la traducción humana o posedición de traducción automática, donde el texto que se actualiza regularmente se distribuye a los participantes voluntarios, y éste a su vez se reintegra al sitio web una vez traducido (Jiménez Crespo 2017: 73-76).

La localización se ha expandido y diversificado en el siglo XX gracias a la expansión imparable de Internet (véanse cifras actualizadas), la telefonía móvil y la revolución de las redes sociales. La Web 2.0 supuso una revolución en la interactividad y participación del usuario final, y aquí el crowdsourcing o traducción colaborativa de todo tipo de textos digitales ha crecido exponencialmente. Estos procesos utilizan distintos flujos de trabajo mediante enfoques de micro tareas distribuidas a participantes, voluntarios o semiprofesionales (para una descripción detallada de innovación en flujos de traducción, ver Jiménez Crespo 2017: 61-96). Este paradigma alternativo surgió para hacer frente a la explosión de contenidos en las sociedades digitales y la demanda de comunidades lingüísticas minoritarias o grupos de interés que no pueden ser atendidos por la industria de la localización desde un punto de vista comercial.

El sector de la localización es hoy muy dinámico, con modelos que combinan sistemas de gestión avanzados y específicos en los que colaboran gerentes de localización, programadores, traductores profesionales y en ciertos casos, voluntarios, a menudo mediante tecnologías de traducción que mezclan memorias de traducción con posedición de traducción automática. La continua evolución del campo sigue imparable con la transición a la nube o cloud computing, donde han surgido sistemas integrados de localización de software, aplicaciones o web en los que los clientes, gestores y traductores interactúan a distancia mediante aplicaciones en servidor que gestionan automáticamente la colaboración, las etapas técnicas, de testing y de integración (por ejemplo Localize, Transifex, Smartling, Weblocalize, Zanata or Crowdin). En este campo, la anteriormente mencionada “localización continua” juega un papel esencial, automatizando los procesos de localización de actualizaciones y adiciones de contenido en versiones multilingües de sitios webs de manera eficiente y rápida. 

cabecera

[título del epígrafe] Panorama de la investigación en localización

Las áreas de investigación sobre los fenómenos de localización se caracterizan primordialmente por su perspectiva interdisciplinar. Su estudio combina tanto las intersecciones interdisciplinares existentes dentro de los Estudios de Traducción aplicadas a las peculiaridades de los textos o procesos de localización, como las nuevas aportaciones inter y multidisciplinares específicas señaladas por Jiménez Crespo (2013: 135). Como ejemplo, las investigaciones en localización han aportado nuevas conexiones interdisciplinares como la accesibilidad web o la internacionalización de software, así como la extensión de otras compartidas con el resto de la disciplina, tales como las aproximaciones sociológicas y etnográficas al perfil del localizador. En general, la investigación sobre localización se contextualiza en el denominado el technological turn (O’Hagan 2013), un proceso por el que:

 [T]ranslation theories [began] to incorporate the increasingly evident impact of technology, in turn providing a relevant theoretical framework to language and translation technology researchers.

(O’Hagan 2013: 513)

Este movimiento de expansión se observa con publicaciones de proyectos dirigidos a otras disciplinas como la escritura técnica (Maylath & St. Amant 2019).

Interdisciplinariedad en localización en el contexto de los estudios de traducción
Interdisciplinariedad en localización en el contexto de los estudios de traducción. Adaptado de Jiménez Crespo (2013: 135).

En cuanto a los campos de mayor impacto de investigación, estos se pueden dividir en dos grandes bloques. Por un lado, 1) las aproximaciones aplicadas, tales como estudios descriptivos con una perspectiva “tecnocéntrica” con conocimiento actualizado de profesionales destacados en el campo de la localización los centrados en la didáctica, o los estudios sobre la calidad. Por otro lado, surgen 2) las aproximaciones teóricas y empírico–descriptivas, tales como estudios centrados en diferentes componentes de la localización, estudios contrastivos de corpus sobre géneros digitales, así como aproximaciones experimentales.

Las publicaciones de corte descriptivo desde una perspectiva industrial han sido de gran importancia al proporcionar los fundamentos necesarios para desarrollar estudios teóricos, empíricos o para su aplicación a la didáctica (Esselink 2000; Reineke 2005; Schäler 2010; Dunne 2006, 2014; Roturier 2015). Los contenidos de las mismas, tales como la descripción de los ciclos de producción en la industria, la terminología empleada o los modelos de calidad han supuesto un gran avance para el conocimiento y consolidación de la localización dentro de los Estudios de Traducción. La importancia de estos estudios queda patente en cómo se han aportado nociones y conceptos novedosos a los ET como la noción de GILT, locale o “nivel de localización” (Jiménez Crespo 2012), así como la necesaria colaboración interprofesional en ciertas modalidades de traducción que modelan y tienen un impacto en el proceso y el producto. 

Dentro de las aproximaciones en la vertiente aplicada de ET, la didáctica de la localización fue uno de los primeros temas en aparecer al ser los investigadores primordialmente a su vez profesores que debían dar respuesta a la aparición de esta nueva modalidad en la industria (O’Brien 1998; Schäler 2001). Esta ha sido un área con mayor volumen de investigación con especializaciones orientadas a facilitar la enseñanza de las diferentes áreas, localización de software, web, de aplicaciones móviles, de videojuegos, etc. Se han identificado las diferentes competencias requeridas para cada tipo de localización o la progresión en su adquisición. Por ejemplo, la localización de software y web se diferencian por una mayor competencia técnica y de desarrollo para la primera, mientras que la segunda comprende un mayor abanico de competencias de traducción sobre géneros y tipos de traducción, como la técnica, jurídica o publicitaria. De igual modo, la localización de videojuegos también conlleva un conjunto de competencias exclusivas relacionadas con la traducción audiovisual o conocimiento específico de los géneros más populares. Ha sido menor el impacto de los estudios empíricos en el ámbito de la didáctica, tales como el estudio experimental de Jiménez Crespo y Tercedor (2012) para tratar de cartografiar la adquisición de competencia en materia de localización de sitios web. El estudio de Sánchez Ramos (2019), por ejemplo, se centra en la percepción de los estudiantes de localización de nuevos procesos como el crowdsourcing y las plataformas colaborativas en la nube para la localización.

Los estudios sobre la calidad de la localización han sacado a la luz cuestiones como el papel del proceso general de globalización, internacionalización y localización, o el impacto de estos procesos distintos en los productos finales. Se han estudiado los diferentes aspectos que podrían mejorar la garantía de calidad, como el análisis de errores en estudios de casos en diferentes combinaciones de idiomas, como el estudio de Pierini (2006) sobre sitios web de turismo italianos y británicos, la propuesta de tipologías de error (Jiménez Crespo 2011a), y los modelos dinámicos de evaluación de la calidad para la localización de software (Dunne 2009), web (Jiménez Crespo 2013:127-131), y videojuegos (Casado 2018).

En la vertiente empírica surgen los estudios sobre la localización de géneros digitales dentro de los estudios de corpus en traducción. Estos estudios han usado diferentes metodologías como corpus comparables y paralelos. Se han estudiado gran cantidad de géneros digitales como los sitios web corporativos, institucionales, de redes sociales, comerciales, turísticos, etc. En los mismos se ha estudiado lo que se ha dado en conocer como “la lengua de la localización”. Por ejemplo, cuestiones como la coherencia intratextual (Jiménez Crespo 2009b) y las limitaciones tecnológicas son más significativas en los textos localizados que en los traducidos de forma lineal. Asimismo, la localización web suele conllevar la pérdida de contenido o páginas en el sitio web global (Jiménez Crespo 2012). Esto se explica por las limitaciones económicas relacionadas con la naturaleza dinámica de los sitios web, en contraposición a los textos impresos finitos y lineales. Se han estudiado tendencias como la convencionalización (Jiménez Crespo 2009a) y la explicitación (Jiménez Crespo 2011b). De gran importancia serían los estudios de corpus en géneros digitales como el software, aplicaciones o videojuegos (Casado 2018), aunque estos estudios resulten difíciles debido a cuestiones como derechos de propiedad o la restricción al acceso por parte de las compañías propietarias de los mismos.

También se han investigado desde un punto descriptivo- aplicado y teórico diferentes componentes del proceso de localización, como la localización de imágenes, el papel de la cultura, así como sociales y políticas. Los estudios con un enfoque sociológico o etnográfico en la disciplina son todavía muy escasos. Por ejemplo, el estudio de Risku, Rogl & Pein-Weber (2016) sobre la interconexión de los traductores utilizando una perspectiva de análisis de redes sociales y traducción incluye una descripción de las redes de voluntarios que localizan guías de usuario o pequeñas aplicaciones para teléfonos inteligentes. Cabe mencionar especialmente la investigación de la intersección entre la localización y la accesibilidad a la web. En este ámbito, han aparecido estudios con enfoques descriptivos, estudios empíricos basados en corpus e incluso en enfoques experimentales basado en procesos (Rodríguez 2015, 2016). 

cabecera

 potencial para la investigación Potencial para la investigación

El futuro de la investigación en localización seguirá indudablemente creciendo, ya que, tal como indica la consultora Common Sense Advisory en 2019, los usuarios prefieren la información en su propia lengua y responder a estas expectativas hace crecer imparablemente una industria global en continua evolución debido a la “transformación digital global” o global digital transformation (GDX). En este sentido, destacan la expansión imparable de las redes móviles y sociales, la convergencia entre la traducción automática, la posedición, inteligencia artificial y la traducción voluntaria. Tres importantes áreas dentro de los Estudios de Traducción pueden aportar una visión más amplia de los fenómenos discutidos aquí, tales como los avances en la traductología cognitiva, aproximaciones sociológicas y etnográficas o el estudio de corpus de textos localizados. Hasta la fecha se han realizado muy pocos estudios basados en procesos, a pesar de su creciente impacto en la disciplina. Asimismo, las aproximaciones etnográficas podrían arrojar luz sobre los profesionales que componen la industria de la localización. Como ejemplo, el estudio con grupos de enfoque con profesionales y gestores de traducción y localización de Dam & Zethsen (2019), en el que encontraron que la localización aparecía aún como uno de los fenómenos sobre los que existe una mayor discrepancia a la hora de definirla.

Mención especial merece la investigación sobre la “localización para el desarrollo” (Anastasiou & Schäler 2010). La localización para el desarrollo se basa en la premisa de que el acceso y la presencia en el mundo digital es un derecho de los hablantes de cualquier idioma y no debería depender de sus ingresos. Esta intenta cerrar la brecha social, proporcionar igualdad de oportunidades de acceso a la información en formato electrónico y asegurar la diversidad cultural y lingüística. Varias iniciativas basadas en el crowdsourcing han intentado proporcionar soluciones creativas a este problema, tales como la aplicación móvil Kanjingo (Moorkens, O’Brien & Vreeke 2017) la plataforma Rosetta Stone, ahora reconvertida en la plataforma Kato, o las iniciativas con voluntarios para traducir páginas de Wikipedia para lenguas no mayoritarias. Iniciativas dirigidas al uso de la localización en situaciones de crisis o emergencia, tales como la pandemia del Covid-19 (Anichini & Nameth 2020), seguirán siendo de interés en el campo.

En su conjunto, la relación simbiótica entre el mundo de la traducción, la localización y la tecnología continuará su crecimiento de forma imparable, con nuevos avances dentro del mundo de la localización en expansión relacionados con la Internet 4.0 (Gilchrist 2016), la “Internet de las Cosas” (IoT) o la continua expansión e integración de procesos, tecnologías e innovación.

cabecera

Creado con eXeLearning (Ventana nueva)