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contenido
Introducción | Historia de la TAV | Modalidades de la TAV | Aspectos técnicos y profesionales | Aspectos lingüísticos | Multilingüismo | Géneros textuales, análisis del discurso y multimodalidad | Problemas de traducción audiovisual: Normas, técnicas y restricciones | El impacto de la digitalización | Accesibilidad y traducción audiovisual | Localización de videojuegos | Didáctica de la TAV y aprendizaje de lenguas mediante la TAV | Potencial para la investigación
La traducción audiovisual (TAV) es una actividad profesional cuya práctica engloba todos los tipos de transferencia lingüística y semiótica entre textos audiovisuales. Aunque el salto al ámbito académico se produjo relativamente tarde –a finales del siglo XX–, la eclosión de modalidades, plataformas, dispositivos electrónicos, nuevas ventanas, opciones de consumo e interacción y tendencias ha incrementado exponencialmente la atención tanto de profesionales como de formadores e investigadores de distintas procedencias. En consecuencia, la TAV ha pasado de ser un área incipiente y periférica a erigirse como una de las ramas más importantes dentro de los Estudios de Traducción. En esta entrada, presentamos una extensa panorámica de los campos más estudiados por los investigadores en TAV y también de aquellos cuyo potencial aún está por desarrollar: desde la historia de la TAV y las características de las distintas modalidades hasta su aplicación profesional y didáctica, pasando por la integración de la accesibilidad y la localización de videojuegos o el impacto de la digitalización en la producción, transferencia y consumo de estos textos.
Historia de la traducción audiovisual
A pesar de la extensa bibliografía sobre historia del cine, todavía son escasos los estudios sobre historia de la TAV que describan el papel jugado por la traducción en la globalización del cine y la recepción de obras cinematográficas extranjeras en los países importadores. Conocer esta historia y su influencia en los procesos de TAV es fundamental para comprender las prácticas que se llevan a cabo en la actualidad: desde el nacimiento del cine y los primeros intertítulos (junto con su necesaria traducción) y más tarde, los primeros subtítulos, el paso al cine sonoro y las primeras aproximaciones a la distribución cinematográfica en diferentes territorios en forma de películas multilingües o versiones dobles, el triunfo y consolidación del doblaje, el voice-over y la subtitulación, hasta la llegada de la televisión y los sucesivos formatos de vídeo doméstico (VHS, DVD, Blu-Ray, etc.). Sin olvidar la irrupción de Internet y el consumo bajo demanda (VOD), el uso de dispositivos como smartphones y tabletas o el auge del cine en 3D, que necesariamente llevan aparejada una transformación de las convenciones de TAV, junto a otros formatos como los videojuegos, que conllevan una nueva forma de abordar el doblaje y la subtitulación.
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| Intertítulos, el origen de la traducción audiovisual. |
En las últimas décadas se han publicado varios trabajos que, entre otros aspectos, arrojan luz sobre la función de la TAV en el cine a lo largo de los años, la influencia de los cambios tecnológicos, los motivos por los que se opta por una modalidad de TAV u otra dependiendo de la zona geográfica y los regímenes políticos, o las razones que subyacen a las distintas normas que rigen la práctica de la TAV en el mundo. Entre los autores que han contribuido a desarrollar este ámbito se encuentran, los trabajos fundacionales de Izard (1992), Ávila (1997), Chaves (2000) o Ballester (2001). En la última década, destacan los trabajos de Gutiérrez (2012, entre muchos otros) sobre la España de Franco, Fuentes (2012, entre otros) sobre América Latina y Cornu (2014) en Francia, así como las colecciones de artículos de Martínez (2012a) y O’Sullivan y Cornu (2019). La primera es una revisión crítica de la disciplina, en la que sus autores evalúan el pasado, describen el presente y pronostican el futuro de la TAV. La segunda constituye el primer volumen dedicado íntegramente al estudio de la historia de la TAV a escala internacional, que abarca desde el cine mudo hasta los años 1950, donde se abordan temas como la transferencia lingüística, el montaje, la censura o la paratextualidad, entre otros aspectos.
Modalidades de la traducción audiovisual
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| Laks (1957) Le sous-titrage de films. |
Tres décadas después de la autopublicación del primer volumen sobre subtitulación (Laks 1957) y una desde la primera monografía sobre doblaje (Fodor 1976), Mayoral, Kelly y Gallardo (1988) proporcionaron un valioso impulso a este campo de investigación con la introducción del concepto de “traducción subordinada”, para definir la peculiaridad de la TAV, concepto que adaptaron del término “constrained translation”, acuñado por Titford (1982) solamente para la modalidad de la subtitulación. Fue a partir de este momento cuando varios autores comenzaron a destacar las especificidades del doblaje y la subtitulación (Luyken, Herbst, Langham-Brown et al. 1991), a la vez que reclamaban la necesidad de analizar la TAV como un campo de estudio independiente, distinto de la traducción literaria (Herbst 1987 se centra en la cuestión de las sincronías, mientras que Delabastita 1989 analiza las traducciones en función de los códigos cinematográficos del texto audiovisual). Zabalbeascoa (1993), por nombrar al primer autor que desarrolló el concepto de restricciones y lo complementó con el concepto funcionalista de prioridades, ha contribuido a sentar las bases de la TAV como área de estudio en el ámbito español e internacional. Estos autores se han acercado a la TAV mediante la identificación y descripción de las características específicas de los textos audiovisuales (que los estudios de comunicación habían investigado con anterioridad) y su relación con el proceso de traducción, y llegaron a la conclusión de la necesidad de una metodología de investigación propia para esta macromodalidad de traducción. En los siguientes apartados, se repasan muchos de los aspectos inherentes a las principales modalidades de TAV que han centrado la atención de los investigadores.
Aspectos técnicos y profesionales
Una de las líneas de investigación más exploradas ha sido la de la práctica profesional. Especialmente en sus comienzos, pues para concebir un marco metodológico válido que pudiera explicar las distintas normas de doblaje y subtitulación, era imprescindible tener en cuenta el proceso industrial: qué ocurría y cómo. Además de los aspectos tecnológicos, sociológicos, jurídicos y económicos, se han abordado factores como el mercado, las tarifas, las condiciones de trabajo y los agentes involucrados en la cadena de trabajo. Entre las contribuciones más recientes y actualizadas se encuentran los manuales de Díaz- Cintas en el campo de la subtitulación (Díaz-Cintas y Remael 2007, entre varios), los manuales de Chaume (2012) sobre doblaje, y el de Martínez-Sierra (2012) sobre TAV, la puesta al día del proceso que propone Ferrer (2016), que actualiza el modelo fundacional de análisis de Karamitroglou (2000), la más reciente de Spiteri-Miggiani (2019), donde la autora explica con detalle todos los pasos del proceso actual de la traducción para el doblaje desde una perspectiva netamente profesional e internacional, y los trabajos colectivos de Cerezo, Chaume, Granell et al. (2016) y Torralba, Tamayo, Mejías et al. (2019), dos volúmenes en los que se traza un mapa de las convenciones de doblaje y subtitulación en España a través de entrevistas y encuestas a los agentes involucrados en el proceso.
En relación con otras modalidades de TAV, Franco, Matamala y Orero (2010) se centran en los aspectos profesionales y técnicos del voice-over, en especial el proceso de sincronización, mientras que Mateo (2007, entre muchos otros) describe las características de la sobretitulación, la modalidad de TAV empleada fundamentalmente en la ópera y el teatro, o Romero (2011) sobre el rehablado.
Además de examinar y describir el proceso de TAV, uno de los campos de investigación más prolíficos es el de las cuestiones lingüísticas, en especial la lengua del doblaje y la subtitulación. En el caso del doblaje, hablamos de un tipo de “oralidad prefabricada”, que se escribe para ser leída como si fuera un registro oral espontáneo en los textos de ficción. Se trata de un registro, conocido en inglés como dubbese —doppiaggese en italiano, synchronien en francés—, y como tal puede describirse utilizando los cuatro niveles tradicionales de la lengua: fonético, morfológico, sintáctico y léxico. Durante muchos años, estas denominaciones han tenido connotaciones despectivas. Así, el hecho de que la lengua de los doblajes sonara artificial se debía a la influencia del texto y la lengua original, lo que circunscribía su definición al análisis de los calcos y al uso de anglicismos en los doblajes y subtitulaciones (Gottlieb 2001). Sin embargo, hoy en día este término se entiende de una forma mucho más amplia: al considerarse un registro, la lengua del doblaje cuenta con sus propios calcos, pero también se encuentra determinada por las características específicas del lenguaje audiovisual y por el peso de la historia del doblaje. Además, muchos de sus rasgos suelen obedecer a las normas de la lengua meta (entre ellos, el lenguaje empleado en doblajes anteriores) y no a las del texto original.
En este campo, cabe mencionar las contribuciones de Chaume (2001, donde se propone la aplicación del término de “oralidad prefabricada” para referirse a este registro), Romero (2006, entre muchos otros, donde el autor propone sustituir el término de oralidad por el de naturalidad), Freddi y Pavesi (2009), Baños (2014, 2016, entre otras muchas), Pavesi (2014, entre una larga historia de contribuciones esenciales sobre las rutinas de traducción y el doppiaggese), y la más reciente de Marzà y Prats (2018), entre muchas otras, en especial de autoras que analizan el doblaje al catalán (Bassols, Rico y Torrent, Izard, Matamala, Santamaría, Chaume, Zabalbeasoca, etc. y también el doblaje al italiano: Bruti, Spadafora, Freddi, Monti, Spiteri-Miggiani, etc.).
Queda por explorar un nicho, el denominado “español neutro”: se trata también de un registro de lengua artificial que combina rasgos de los dialectos más extendidos del español, principalmente americanos, y que surgió en los primeros doblajes realizados en Hollywood. Posteriormente se asentó como una forma económica de producir una misma versión para el mundo hispanohablante mediante la cual, al no predominar una variedad geográfica específica, se evitaba el rechazo de algunas regiones. A pesar de que este registro inexistente no llegó a cuajar en España (aunque no desapareció hasta entrados los años 90 del siglo pasado), sí lo hizo en América Latina, donde Scandura (2020) ha investigado si su supervivencia puede estar asociada a cuestiones de censura y mecenazgo.
A diferencia de lo que ocurre con la lengua del doblaje, no se ha investigado mucho sobre la lengua de la subtitulación. Muchas de las críticas que reciben los subtítulos se deben a que no incluyen marcadores de oralidad (por ejemplo, rasgos dialectales) y a que las soluciones de traducción suelen ceñirse al registro estándar, algo que los subtituladores achacan a las restricciones impuestas por el medio y a la obligación de reducir el texto. Con todo, hay algunos trabajos sobre este translationese de la subtitulación, como el de Bartoll (2012), que analiza cómo expresar registros y dialectos en los subtítulos.
Otro terreno fértil para la investigación en TAV es la traducción de películas y series multilingües. Corrius (2005) fue pionera al introducir el concepto de L3, o tercera lengua, en el trasvase audiovisual, que se añade a las dos lenguas involucradas en la traducción, la del texto original (L1) y la del texto meta (L2). La L3 se refiere a cualquier otra lengua que aparece en uno o ambos textos. Esta línea de investigación la siguen varios autores que proponen distintas formas de representación de la L3 en la traducción, en particular cuando la L3 coincide con la L2. De Higes (2014) propone un estudio descriptivo y sistemático de la traducción de la L3 al español, línea que siguen en la actualidad diversos autores con una metodología descriptiva y multimodal para investigar, por un lado, el multilingüismo en cada fase del proceso de doblaje y, por otro, las razones ideológicas que subyacen a la representación del multilingüismo en los textos originales y en sus traducciones (De Bonis, Baldo, Sanz, Zabalbeascoa, entre otros).
Géneros textuales, análisis del discurso y multimodalidad
Además de los aspectos exclusivamente lingüísticos, la investigación en TAV también adopta enfoques discursivos con el fin de mostrar el reflejo ideológico en la elección del lenguaje. Este tipo de enfoque pragmático lo ha empleado en los estudios de doblaje Martínez-Sierra (2008), especialmente en aquellos relacionados con el humor. Su enfoque discursivo y el análisis semiótico de las imágenes permite comprender de forma holística cómo se traslada el humor entre lenguas y culturas. A su vez, la investigación sobre géneros audiovisuales y traducción también se ha abierto paso en el ámbito académico en estudios que buscan identificar las características específicas de ciertos géneros audiovisuales y relacionarlas con el proceso de traducción. Agost (1999) ofrece una clasificación de géneros audiovisuales basada en principios hallidayanos con implicaciones para la traducción. Otros autores se centran en géneros específicos: desde sitcoms y series de televisión, hasta el género de animación, pasando por los documentales, realities o westerns.
El concepto de multimodalidad ha sido clave para comprender la TAV en general, donde destacan las contribuciones de Chaves (2000), Taylor (2003), Chaume (2004, 2012), Díaz-Cintas y Remael (2007), Perego (2009), Martínez-Sierra (2008, 2012b, entre otros), Martí (2010), Santamaría, Bassols y Torrent (2011), Martínez Tejerina (2016) y recientemente el número especial de InTRAlinea 19 coordinado por Martínez-Sierra y Cerezo (2017), en el que sus autores construyen puentes entre los estudios cinematográficos y los estudios de traducción. Estos trabajos tratan de descifrar los distintos códigos de significación presentes en los textos audiovisuales y relacionarlos con los problemas específicos de TAV.
Problemas de traducción audiovisual: Normas, técnicas y restricciones
El análisis de los problemas de traducción en el marco del doblaje y la subtitulación es inagotable, y la mayoría de estudios suelen abordarlos teniendo en cuenta las limitaciones impuestas por el medio y las restricciones audiovisuales que operan y rigen las soluciones de traducción en cada modalidad de TAV. Desde esta óptica se ha investigado, por ejemplo, sobre el humor (en el panorama español, los trabajos de Zabalbeascoa, Fuentes, Martínez-Sierra, Botella, o Martínez-Tejerina, han sentado las bases del análisis de la traducción del humor, así como en el reciente número especial de MonTI 9, editado por Martínez-Sierra y Zabalbeascoa 2017; en el panorama internacional destacan los trabajos de Attardo, Chiaro, Delabastita, Dore, Vandaele, entre muchos otros); variación lingüística (las tesis doctorales de Arampatzis o Romero, sobre dialectos; y las de Soler y Ávila, sobre lenguaje soez, o el monográfico de Ellender); títulos cinematográficos (entre otros, los trabajos de investigadores españoles como Fuentes, González, Santaemilia y Soler, etc.); adaptaciones y remakes (por ejemplo, el más reciente de Rodríguez 2018); juegos de palabras y modismos (desde los pioneros artículos de Zabalbeascoa hasta los últimos de Sanderson, o Martínez-Tejerina 2016); nombres propios (entre otros los trabajos de Martínez-Garrido); referencias culturales (además de muchos de los autores ya citados, destacan Pedersen 2011, Ranzato 2016 y la clasificación de Igareda 2011); así como otros temas menos explorados: la traducción de canciones (con aportaciones como las de Comes, García, Brugué o De los Reyes, además de las contribuciones internacionales que se pueden encontrar en el portal Translating Music de la University of Roehampton), la intertextualidad (tratada menos que otros problemas de traducción, aunque con las aportaciones reseñables de investigadores españoles como Botella, Rodríguez, Lorenzo y Rodríguez), la representación de traductores y la visibilidad de las lenguas extranjeras en los medios audiovisuales (Cronin 2009; O’Sullivan 2011), la publicidad (Valdés 2004, entre muchos otros; González y Cruz 2010) o la censura, radiografiada en el número especial de Meta editado por Díaz-Cintas (2012b). Para los autores concretos que han trabajado en cada uno de estos campos en las lenguas peninsulares, véase Chaume (2020).
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| La censura en el cine adquiere muy diversas formas. |
Los conceptos de método, norma, estrategia/técnica y restricciones fueron primero examinados por Ballester (2001, a partir de la aportación clásica de Goris 1993, quien presentó la primera clasificación de normas de traducción); otros autores analizan algunos problemas de traducción y los vinculan a las normas y al continuo familiarización-extranjerización; Chaves (2000) aplica por primera vez una taxonomía de técnicas de traducción al doblaje; Gutiérrez (2005, entre otros) sienta las bases de una poderosa metodología descriptiva para la investigación de la censura en películas dobladas; Pedersen (2011) explora las normas de subtitulación en Europa, poniendo especial interés en Escandinavia, uno de los bastiones de esta modalidad; Martínez- Sierra trata la interacción de los códigos de significación audiovisual y su implicación en el continuo familiarización-extranjerización (2015) y propone y justifica la noción de tendencia de traducción como oposición al concepto de norma; Martí (2010, 2012) relaciona todas estas nociones entre sí, presenta una clasificación de normas y técnicas de traducción aplicadas a la TAV, y compara los métodos de traducción en doblaje y subtitulación de forma cuantitativa y cualitativa, reinterpretando el continuo familiarización-extranjerización y resaltando el poder de las restricciones en las soluciones de traducción adoptadas; Espasa (2008) examina el concepto de diseño de audiencia en doblaje sobre el que se basan los estudios de recepción de la traducción; Gutiérrez (2002) se sirve del concepto de mecenazgo para describir el doblaje bajo regímenes autoritarios, Marzà (2009) lo emplea para el doblaje de lenguas minoritarias, mientras que Baños (2016) lo aplica a la configuración del modelo lingüístico del registro del doblaje en español. La mayoría de trabajos de investigación buscan trazar normas a partir de análisis cuantitativos (y, en ocasiones, también cualitativos).
El impacto de la digitalización
Las implicaciones de la digitalización tanto en el proceso como en el producto de la traducción influyen de forma notable en la investigación sobre TAV. La subtitulación, por ejemplo, está tan vinculada a la tecnología que cualquier avance técnico acaba por ejercer un impacto directo en la práctica profesional: disponibilidad de nuevos formatos y fuentes tipográficas (traducción creativa, McClarty 2012), condiciones de trabajo de los traductores, percepción de los subtítulos por parte del público (visibilidad mejorada), posibilidad de tener acceso a varias versiones en lenguas diferentes, etc.
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| Subtitulación creativa, un nuevo campo de investigación (Fuente McClarty 2012). |
Por otro lado, los servicios de VOD han supuesto una revolución en la manera de editar, distribuir, comercializar y consumir los productos audiovisuales. La investigación en este ámbito se ha focalizado en las posibilidades que ofrece la digitalización para la práctica profesional y docente de la TAV, en especial el desarrollo de aplicaciones y recursos informáticos (Matamala 2005; Roales 2016). Destaca el software desarrollado por González (2012), denominado Black Box, para el análisis y la edición de subtítulos, o la herramienta de Martí (2014) para calcular las velocidades de lectura de los subtítulos y cuyos resultados se expresan en CPS (caracteres por segundo) y WPM (palabras por minuto, por sus siglas en inglés), así como la herramienta NER para la evaluación de los subtítulos (Romero 2011).
Al mismo tiempo, varios equipos de investigación europeos tratan de incorporar las memorias de traducción al proceso de subtitulación. Es el caso de Melero, Oliver y Badia (2006), quienes desarrollaron el servicio de traducción multilingüe eTITLE, un proyecto europeo sobre subtitulación multilingüe de material audiovisual. Por su parte, Matamala (2015) ha dirigido varios proyectos relacionados con el reconocimiento de voz y las tecnologías de traducción en documentales y voces superpuestas, donde se demostró que la traducción automática también se puede emplear en TAV siguiendo unas condiciones textuales específicas (Martín, Piqué y Sánchez-Gijón 2016).
Además, la irrupción de la digitalización ha impulsado lo que podríamos denominar cultura digital. La participación de los consumidores como cocreadores en el proceso de producción audiovisual ha crecido de forma exponencial en la última década. El concepto de Web 2.0 invita a que los usuarios participen en la creación y traducción de contenidos audiovisuales, en la generación de nuevas ideas y en la interacción de inteligencia colectiva, lo que lleva a reflexionar sobre los conceptos de empoderamiento e intervención y a catalogar a los consumidores pasivos como consumidores activos o prosumers (Orrego 2015).
Tanto la digitalización como el empoderamiento influyen, por poner solo un ejemplo, en una nueva forma de entender y presentar la subtitulación, los llamados subtítulos creativos, que atribuyen otras funciones a los subtítulos, más allá de la simple función comunicativa (textos ubicados en cualquier parte de la pantalla, títulos que emergen de elementos en el interior de la trama, diálogos ubicados junto a las bocas de los personajes, etc.) y que influyen en aspectos como la traducción del cine multilingüe o el concepto de producción cinematográfica accesible (Romero 2013). Estos subtítulos creativos tienen su origen en los fansubs (entre otros, Orrego 2015; Dwyer 2017), un creciente fenómeno popular que se ha extendido también al doblaje (Chaume 2012), con los llamados fandubs, y con los fundubs, gag dubbing o parodic dubbing, cuando estos tienen una función humorística.
Por último, la digitalización también invita a la subtitulación voluntaria, encargada por algunas asociaciones sin ánimo de lucro o plataformas de crowdsourcing como TED, Universal Subtitles y Khan Academy (Díaz Cintas 2012a).
Accesibilidad y traducción audiovisual
La investigación en este ámbito puede dividirse grosso modo en la accesibilidad a los medios audiovisuales en general y en las modalidades accesibles en particular: subtitulación para sordos (SPS) y audiodescripción (AD) y, en menor medida, rehablado (Romero 2011, entre muchos otros) y audiosubtitulación (Braun y Orero 2010). Los primeros trabajos se centraban principalmente en cuestiones jurídicas e historia de la accesibilidad en los medios, convenciones y práctica profesional sobre SPS y AD, diferencias entre modalidades accesibles y tradicionales, calidad, didáctica y enfoques teóricos, como la multimodalidad. Para referencias sobre estos temas, emplazamos a las entradas sobre traducción y accesibilidad de esta misma enciclopedia.
Tras el trabajo pionero de Neves (2004), el primer gran volumen concebido para darle mayor visibilidad a esta área de estudio fue Díaz-Cintas, Orero y Remael (2007), donde se incluían artículos centrados fundamentalmente en la SPS monolingüe y en la AD. En Matamala y Orero (2010) se incluyeron estudios, análisis, pruebas, validaciones, resultados cuantitativos, así como aplicaciones de una investigación llevada a cabo en España a escala nacional sobre accesibilidad y empleabilidad de los subtítulos; mientras que los artículos incluidos en Remael, Orero y Carroll (2012) analizaban los avances tecnológicos más recientes en el campo de la TAV y la accesibilidad, haciendo gala de un enfoque multidisciplinar ampliamente adoptado hoy en día en la disciplina, lo que se demuestra en la pluralidad de temas incluidos en la bibliografía reciente.
En los últimos años, los investigadores han puesto el foco sobre las necesidades y características de los destinatarios a través de la realización de estudios de recepción mediante el uso de cuestionarios (Tamayo 2015) y lectores de movimiento ocular o eye-trackers (Szarkowska, Krejtz, Klyszejko et al. 2011; Fresno (2016), entre muchas contribuciones de varios autores), así como en la interpretación en lengua de signos. Un área de investigación muy interesante es la de producción cinematográfica accesible o accessible filmmaking, un término acuñado por Romero (2019) y que remite a posibles vías para integrar la TAV y la accesibilidad en el proceso de producción cinematográfica mediante la colaboración entre cineastas y traductores. La producción cinematográfica accesible se centra en los elementos visuales y verbales que los cineastas deben tener en consideración para lograr que sus películas sean accesibles no solo para espectadores con discapacidades visuales o auditivas, sino también para espectadores de otras lenguas. El proyecto de investigación ITACA (2016-2019) profundiza en esta idea y analiza el grado de accesibilidad en programas informativos mediante estudios de recepción con destinatarios potenciales.
El proceso de localización de videojuegos abarca la adaptación de todos los aspectos del videojuego, no solo lingüísticos, sino también jurídicos, culturales y funcionales, con objeto de que el producto mantenga su esencia al trasladarse a otra cultura. En este complejo proceso de localización, tanto la mecánica de juego como su jugabilidad deben mantenerse para el usuario de la cultura meta. De forma global, la localización de videojuegos incluye la traducción de distintos aspectos: herramientas (menús, etc.), texto en pantalla y subtítulos, gráficos textuales, recursos cinemáticos y acústicos, texto escrito (instrucciones, texto de la caja), la página web del videojuego y el menú de ayuda. La investigación en este campo ha sido muy prolífica en las últimas décadas, donde destacan las contribuciones de Mangiron (2013, entre muchos otros; Mangiron y O’Hagan 2013, una obra pionera en la disciplina que examina todos los aspectos relacionados con la localización de videojuegos) y Bernal (2014, entre muchas otras contribuciones del autor), un volumen que ofrece una actualización del proceso de localización de videojuegos y analiza cuestiones controvertidas). Granell, Mangiron y Vidal (2017) desde un punto de vista didáctico, o Mejías (2020) también exploran este campo de estudio.
Didáctica de la traducción audiovisual y aprendizaje de lenguas mediante la traducción audiovisual
La enseñanza y didáctica de la TAV se ha convertido en los últimos años en una de las áreas más prolíficas en los estudios de traducción, en especial entre investigadores españoles. Inaugurada por Agost, Chaume, Hurtado (1996, 1999), destacan los trabajos de Zabalbeascoa (1997, entre otros), el extenso y detallado trabajo de Bartrina y Espasa (2003, entre otros); el volumen de referencia editado por Díaz Cintas (2008); y diversas propuestas para evaluar audiodescripciones (Marzà 2010) y rehablado (Romero 2014), o manuales como el de Martínez Sierra (2012b, dirigido a estudiantes sobre las cinco modalidades principales de TAV). Cerezo (2012) esboza un mapa completo de las necesidades de formadores, profesionales y empresas); otros autores han hecho incursiones en la didáctica de la SPS y la AD y sobre la didáctica de la traducción de la publicidad. Cabe destacar los trabajos de Granell (2011, entre otros) sobre la enseñanza de localización de videojuegos.
A su vez, en los últimos años también se ha consolidado el interés por investigar la relación entre la TAV y el aprendizaje de lenguas extranjeras. Al artículo pionero de Díaz-Cintas (1995) le siguieron varias contribuciones que empezaron a reivindicar el papel de la TAV en los procesos de adquisición de lenguas (Incalcaterra-McLoughlin y Lertola 2014). La referencia en este campo de estudio es, sin lugar a dudas, Talaván (2013, entre innumerables contribuciones). Entre los temas explorados, destaca el empleo de la AD como herramienta para el desarrollo del lenguaje (Ibáñez y Vermeulen 2013); las propuestas acerca del uso de software; aquellas que indagan sobre el aprendizaje accidental de lenguas, así como la tesis de Torralba (2016) sobre la adquisición de lenguas en contextos bilingües a través de la traducción para el doblaje y la subtitulación. Entre los proyectos desarrollados a gran escala destacan LeViS y ClipFlair, ambos financiados por la Unión Europea y PluriTAV, financiado por el Ministerio de Asuntos Exteriores español y coordinado por Martínez Sierra (2016-2019), que explora la adquisición de lenguas a través de la TAV desde un punto de vista multilingüe.
Potencial para la investigación
La TAV ha alcanzado una madurez indiscutible. Aquel incipiente campo de estudio que en la década de 1990 todavía caminaba por arenas movedizas se ha convertido en una de las áreas más atractivas para la investigación. Después de identificar y describir las características del texto audiovisual y comprobar cómo este modula las operaciones de traducción audiovisual, y tras haber incorporado la TAV al marco de los Estudios de Traducción, los académicos empezaron a interesarse por establecer líneas de investigación y cartografiar la TAV en un intento de darle forma al amplio y rico panorama detallado en los puntos anteriores, pero que inevitablemente sigue sin estar completo.
El potencial para la investigación en TAV sigue siendo enorme. En la actualidad, entre los campos de estudio que requieren la atención de los investigadores se encuentra la historia de la TAV y la investigación archivística en TAV, un campo en el que se integra también la práctica de los redoblajes y resubtitulaciones, así como los motivos de su demanda.
Asimismo, aunque los estudios descriptivos de traducción han permitido a los investigadores obtener una radiografía precisa de la TAV en los distintos territorios, siguen faltando trabajos que empleen corpus audiovisuales y multimodales de gran tamaño. La lengua del doblaje es uno de los campos que se pueden investigar con ayuda de corpus digitalizados, así como muchas de las cuestiones de traducción que se mencionan en esta entrada (canciones, títulos de películas, humor, referencias culturales, intertextualidad, variación lingüística, multilingüismo, etc.). Para llevar a cabo un estudio descriptivo, se deben obtener datos cuantitativos y cualitativos (por ejemplo, muestras microtextuales contextualizadas y cuestionarios y entrevistas sobre el proceso de traducción) y se recomienda compilar un catálogo con el fin de enunciar normas tentativas.
En el caso del doblaje, una nueva y prometedora línea de investigación es el papel de la traducción en la dramatización e interpretación, en especial en lo referente a la naturalidad. Históricamente, el estudio de la declamación de los diálogos ha permanecido al margen de la investigación académica del doblaje, al no ser una tarea que depende de traductores ni ajustadores, puesto que la interpretación siempre ha estado en manos de actores y directores de doblaje. Sin embargo, en la actualidad existe una tendencia incipiente que relaciona las nociones de naturalidad en los diálogos y el dubbese con rasgos suprasegmentales tales como entonación, tono, tonicidad, prosodia, así como a signos paralingüísticos como los alternantes, diferenciadores, etc. En este sentido, encontramos nuevas líneas de investigación en varios trabajos de reciente factura, tesis doctorales (Palencia) y libros (Montero) y esencialmente en Sánchez-Mompeán (2020).
Por otro lado, el giro cultural en la TAV ha llevado a los investigadores a interesarse por las motivaciones ideológicas que subyacen en las soluciones de traducción. A este respecto, se requieren estudios combinados (para evitar las aproximaciones anecdóticas) que apliquen la metodología de los estudios descriptivos de traducción y arrojen luz sobre temas como censura, mecenazgo, identidad, estereotipos y género (De Marco 2012; Minutella 2021), así como análisis genético (Richart 2009; De los Reyes 2015; Zanotti 2018). Del mismo modo, en los últimos años se está abriendo paso el llamado giro social en TAV (Pérez- González 2014; Dwyer 2017), basado en el activismo, el compromiso y el empoderamiento de los usuarios, cuya punta de lanza es la subtitulación y el doblaje no profesional.
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| Aplicación de eye-tracking en la investigación sobre la recepción de textos audiovisuales traducidos (fuente Orrego 2015). |
Por último, la década de 2010 ha sido testigo de la introducción de la investigación sobre el proceso cognitivo en las operaciones de TAV. Si bien es cierto que se habían desarrollado estudios de recepción interesantes (además del volumen colectivo de Di Giovanni y Gambier 2018, podemos citar entre los más relevantes a Fuentes, sobre la recepción del humor; González y Cruz sobre acentos geográficos y representación cultural; De los Reyes, sobre el doblaje del cine para niños; o Ameri, Khoshsaligheh y Farid 2018, sobre la percepción del doblaje iraní), la incorporación de la tecnología ha equiparado la investigación en TAV con la efectuada en otros ámbitos de la traducción (y en otras disciplinas), donde recursos como los lectores de movimiento ocular o eye-trackers habían demostrado previamente su utilidad para explorar el cerebro humano. Kruger, Szarkowska y Krejtz (2015), Perego (2016) y especialmente Kruger (2016) presentan detallados estados de la cuestión y describen las posibilidades de esta línea de investigación. Orero y Vilaró (2012) emplean este dispositivo para analizar la recepción de pequeños detalles en películas originales y traducidas, mientras que Orrego (2015) lo utiliza para observar la recepción de subtítulos no profesionales entre los espectadores y O’Hagan y Sasamoto (2016) para evaluar la aparición de texto en pantalla a modo de complemento a la trama; por su parte, empezamos a contar con los primeros trabajos sobre la integración de la traducción automática en las operaciones de TAV, por ejemplo, para desarrollar un experimento sobre AD (véanse los trabajos de Matamala).
La tecnología también puede servir para analizar la respuesta de los espectadores en el prometedor campo de la producción cinematográfica accesible, y también en el doblaje, donde resulta interesante descubrir si los espectadores miran constantemente las bocas de los personajes en pantalla o si, por el contrario, se le ha dedicado históricamente demasiada atención a la sincronía fonética o incluso a la isocronía. La tecnología puede facilitar que la investigación dé un paso de gigante, pero también ayudar a estudiantes y formadores a aprender y enseñar TAV teniendo en cuenta datos cognitivos, algo de lo que se carecía hasta ahora.




