| ENG consecutive interpreting CAT interpretació consecutiva EUS segidako interpretazioa GLG interpretación consecutiva POR interpretação consecutiva SPA interpretación consecutiva |
índice
Introducción | Historia y estado actual | Formación | Toma de notas | Modelos de interpretación consecutiva | Procesamiento cognitivo | Interpretación consecutiva y tecnología | Potencial de investigación
Como su nombre indica, interpretación consecutiva se refiere a la modalidad de interpretación en la que la recepción del discurso de partida y la producción del discurso meta tienen lugar en dos fases consecutivas. A grandes rasgos, puede concebirse como un continuo que incluye la consecutiva corta (se pueden observar casos extremos en los diálogos con intervenciones de solo unos segundos o incluso de una sola palabra) y la consecutiva larga (como en casos extremos en los discursos ininterrumpidos de una hora de duración observados en la Liga de las Naciones). La primera está relacionada con la interpretación judicial, la interpretación médico-sanitaria y otros ámbitos de la interpretación para los servicios públicos. La segunda se suele considerar un subtipo de la interpretación de conferencias. Para evitar solapamientos, esta entrada se centra principalmente en la forma larga o clásica de la consecutiva, la que implica un discurso ininterrumpido de al menos varios minutos y, a menudo, la toma de notas sistemática.
La interpretación es una actividad ancestral; anterior incluso a la invención de la escritura (Pöchhacker 2016: 19) y los intérpretes han prestado sus servicios en la modalidad consecutiva en diversas áreas del mundoy periodos de la historia como el Egipto de los faraones y la China imperial temprana. La interpretación consecutiva moderna y su profesionalización comenzaron en la década de 1920, con la Conferencia de Paz de París. En las dos décadas siguientes prosperó la interpretación consecutiva de conferencias. Hacia mediados del siglo XX se inició un periodo de transición, tras ser la simultánea la modalidad utilizada con éxito en los Juicios de Núremberg. La interpretación simultánea se institucionalizó entonces en las Naciones Unidas y en otras organizaciones internacionales, mientras que la interpretación consecutiva fue desapareciendo poco a poco en las conferencias multilaterales y multilingües, sustituida definitivamente por la simultánea en la década de 1970 (Dam 2010).
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| La consecutiva es la preferida cuando importa la flexibilidad, el coste y la confidencialidad. Los intérpretes Yue Tao (arriba), Wenhong Fang (centro) y Kun Yan (abajo). |
La demanda actual de interpretación consecutiva de conferencias varía según las zonas. En la Europa occidental representa un pequeño porcentaje de los encargos. En cambio, la demanda en el Asia-Pacífico y en la Europa septentrional y la meridional es bastante mayor (Andres 2015). En China, en particular, sigue habiendo una demanda considerable en la industria de reuniones, incentivos, congresos y exposiciones. La mayor demanda se produce en las reuniones y visitas privadas (Jin 2017). Si añadimos la interpretación consecutiva en entornos comunitarios (por ejemplo, en la interpretación sanitaria y judicial), la cuota de mercado de la interpretación consecutiva sigue siendo elevada. Además, la interpretación remota es un mercado en expansión, sobre todo durante la pandemia por Covid-19, y suele utilizarse la modalidad consecutiva.
La interpretación consecutiva es la modalidad preferida en circunstancias en las que la flexibilidad, el coste y la confidencialidad son determinantes. Durante la interpretación consecutiva, el intérprete puede interactuar más estrechamente con los oradores e incluso aclarar puntos con ellos cuando es necesario, para garantizar así la intimidad y una comunicación directa en los contextos presenciales. Por este motivo, se utiliza mucho en intercambios bilaterales en los que solo se usan dos lenguas, como negociaciones, entrevistas, reuniones de trabajo y ruedas de prensa internacionales. La interpretación consecutiva no requiere ningún equipo especial ni técnicos que puedan manejar los equipos necesarios en la modalidad simultánea. Por ello, se suele utilizar en discursos ceremoniales y de sobremesa, visitas guiadas y zonas de conflicto (Moser-Mercer 2015). La interpretación consecutiva también predomina en entornos como los encuentros diplomáticos de alto nivel, en los que se da prioridad a la confidencialidad y menos importancia a la duración y al coste, sobre todo, porque los oradores pueden aprovechar el tiempo adicional para pensar detenidamente qué decir (Russell & Takeda 2015).
Además, el papel de la interpretación consecutiva en la formación de intérpretes sigue estando tan en auge como antes. La continua demanda de servicios de interpretación consecutiva en el mercado y la importancia de esta modalidad clásica hacen que siga siendo parte integrante del plan de estudios de interpretació,n así como de las pruebas de acreditación de intérpretes.
Buena parte de la investigación inicial sobre interpretación se centraba en la formación de intérpretes de conferencias que trabajan en la modalidad consecutiva. Ilg & Lambert (1996) revisan estas publicaciones didácticas sobre la interpretación consecutiva. En la actualidad, los formadores y profesionales cuestionan ocasionalmente la necesidad de incluir la modalidad consecutiva en los planes de estudio de los futuros intérpretes de conferencias, por el uso limitado de esta modalidad en la práctica profesional actual (Dam 2010). No obstante, continúa existiendo un consenso general sobre que la interpretación consecutiva es parte indispensable de la formación de intérpretes. También es un tema controvertido si la modalidad consecutiva debe ofrecerse en la docencia antes que la simultánea o en paralelo. Desde hace tiempo se apoya la primera opción (por ejemplo, Ilg & Lambert 1996; Setton & Dawrant 2016) y Seleskovitch y la Escuela de París incluso consideraron que dominar la consecutiva era un requisito previo para la formación en simultánea, a pesar de la falta de datos empíricos (Sawyer 2004: 65).
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Otro tema que preocupa en la formación de intérpretes consecutivos es la duración del discurso. Por influencia de la tradición de la consecutiva clásica posterior a la Primera Guerra Mundial, se ha hecho hincapié en discursos relativamente largos, de entre cinco y diez minutos (Pöchhacker 2016: 208). Una razón para ello es que si el alumnado es capaz de desenvolverse bien con intervenciones largas, después estarán preparados para enfrentarse a segmentos más cortos. Sin embargo, este enfoque tradicional de formación se ha cuestionado porque puede estar preparando a los estudiantes para un modo de interpretación consecutiva distinto al que se practica hoy en día, cuando los enunciados son cada vez más cortos (Russell & Takeda 2015) y las situaciones de interacción están cambiando (por ejemplo, con la interpretación a distancia).
Al investigar la formación de intérpretes también se plantea la cuestión de si los intérpretes nacen o se forman; en otras palabras, si la interpretación es una habilidad innata (Harris & Sherwood 1978) o requiere formación profesional (Mackintosh 1999). Cuando la interpretación consecutiva clásica estaba en su apogeo, los intérpretes (y hay muchos ejemplos destacados en las memorias de intérpretes y políticos) trabajaban profesionalmente sin ninguna formación especial (Andres 2015). La respuesta a dicha cuestión se complicó cuando se empezó a enseñarse a formar a los intérpretes porque "the potential advantages of the classroom environment over self-training and on-the-job training were not always leveraged as they could be" y los métodos de formación seguían siendo muy mejorables (Gile 1995: xii). La situación empezó a cambiar con el auge de la interpretación simultánea, porque se consideró que requería mucho más que el dominio del idioma y el talento. La importancia de la formación de intérpretes también creció a medida que aumentaba la necesidad de intérpretes profesionales, con la aparición de conferencias internacionales y según los clientes se iban acostumbrabando a los servicios de interpretación. Gracias a que la formación de intérpretes es cada vez más sofisticada, sistemática y científica, hoy se suele asumir que la interpretación profesional es una habilidad compleja no innata, que se adquiere tras una cantidad considerable de formación y práctica.
La toma de notas es típica de la interpretación consecutiva. En la primera fase (recepción), los intérpretes escuchan y analizan el discurso original, retienen partes de ese discurso en la memoria y toman notas. En la segunda fase (producción), releen las notas, recuperan la información memorizada y emiten un discurso en la lengua meta.
Las primeras publicaciones sobre interpretación consecutiva se dedicaron a la toma de notas, bien como un tema en sí mismo, por ejemplo al establecer diversos sistemas de toma de notas, o bien como parte de un debate didáctico más general. En Europa occidental, el sistema de toma de notas de Rozan (1956) ha tenido gran influencia. Tras esta obra se publicaron muchos libros y artículos sobre sistemas y principios para la toma de notas en diferentes idiomas (por ejemplo, Becker 1972; Kirchhoff 1979; Gran 1982; Ilg 1988; Matyssek 1989).
Las notas de los intérpretes deben basarse en el análisis y la comprensión del discurso original, en lugar de tratar de obtener una mera copia de las palabras originales. Los formadores en la toma de notas en consecutiva suelen recomendar que se abrevien las palabras largas, pero también insisten en que lo importante es la idea o el concepto que subyace bajo las palabras utilizadas. Por tanto, suelen recomendar al alumnado que utilice símbolos en lugar de palabras, porque son fáciles de escribir y leer y suelen ser neutros desde el punto de vista lingüístico. Muchos escritos no establecen criterios fijos sobre cómo debe llevarse a cabo el análisis, pero Gillies (2005) instó a los alumnos a identificar las unidades sujeto-verbo-objeto.
Buena parte de las publicaciones pioneras sobre la toma de notas en consecutiva son prescriptivas y, a menudo, parten de la experiencia profesional o docente de sus autores. El giro hacia el descriptivismo se produjo cuando los formadores intentaron enseñar los sistemas de toma de notas al alumnado y empezaron a documentar los retos a los que se enfrentaban. Los estudios fueron adquiriendo un carácter más riguroso y exploraban las cuestiones clave de la toma de notas tanto en profesionales de la interpretación como en los aprendices. Estos estudios (revisión en Chen 2016) han aportado la mayor cantidad de los datos empíricos sobre la toma de notas y han investigado cuestiones como la elección de la forma, es decir, si se toman notas a través de símbolos o palabras, si se escriben las palabras completas o abreviadas, etc. (Dam 2004); la elección de lengua, esto es, si utilizar la de partida o la de llegada y si utilizar la lengua materna o la extranjera (Dam 2004; Szabó 2006), así como la relación entre la toma de notas y la calidad de la interpretación (Dam 2007).
Mientras que la mayoría de los estudios sobre la toma de notas adoptaron perspectivas centradas en el producto, algunos consiguieron investigar el proceso de la toma de notas con métodos como la grabación en vídeo (Andres 2002) o con bolígrafo digital (Chen 2020) y el seguimiento ocular (Chen, Kruger & Doherty 2021). Estos estudios se centran en conseguir pruebas de los procesos cognitivos que ocurren durante la interpretación consecutiva a través de la toma de notas. Además, investigan cómo la toma de notas compite con otras subtareas concurrentes e identifican posibles indicadores relacionados con el esfuerzo cognitivo en la interpretación consecutiva.
Modelos de interpretación consecutiva
Los modelos de interpretación al uso se remiten principalmente a la modalidad simultánea. Algunos extienden su aplicación a ambas modalidades y solo algunos se dedican a la modalidad consecutiva en concreto. Kade (1963) propuso uno de los primeros modelos de interpretación consecutiva, que divide la interpretación consecutiva en seis fases. Además, prestó especial atención a los vínculos entre el análisis y el almacenamiento del contenido conceptual por una parte y, por otra, a la toma de notas. El modelo triangular de la teoría interpretativa (Seleskovitch 1975) se diseñó en un principio para describir la interpretación consecutiva, aunque más tarde se aplicó a la simultánea. Seleskovitch ubicó la comprensión del "sentido" no verbal por parte del intérprete en el centro del proceso de interpretación e hizo hincapié en que la toma de notas debe reflejar este proceso de desverbalización en lugar de convertirse en una actividad de transcodificación lingüística. El modelo de esfuerzos (Gile 1995) postula una serie de demandas de procesamiento cognitivo, o esfuerzos, cada uno relacionado con una actividad específica del proceso. Según el modelo, las actividades paralelas de cada fase compiten por una oferta limitada de recursos cognitivos. Para que la interpretación se desarrolle sin problemas, la suma total de demandas no deben superar la capacidad disponible y cada esfuerzo no debe superar la capacidad disponible para esa actividad. El modelo de esfuerzos de Gile para la interpretación consecutiva divide el proceso de interpretación en dos fases: una fase de comprensión (o escucha y toma de notas) y una fase de producción del discurso (o reformulación).
Existe un reciente renovado interés por establecer modelos de procesamiento de la interpretación. No obstante, este esfuerzo se ha dedicado sobre todo a la modalidad simultánea, dejando de lado la interpretación consecutiva.
A la vista de la importante relación entre la interpretación consecutiva y el sistema cognitivo, especialmente por la memoria, sorprende la reducida cantidad de investigación empírica sobre la modalidad consecutiva en los estudios cognitivos de interpretación (Andres 2015). Los primeros intentos compararon el procesamiento mental entre las dos modalidades. Por ejemplo, Lambert (1988) analizó la profundidad del procesamiento en cuatro tareas y descubrió un procesamiento más profundo en la condición de solo escucha y en la interpretación consecutiva, seguida de la interpretación simultánea y, por último, el shadowing.
Los esfuerzos de investigación iniciales no tuvieron continuidad. No obstante, en los últimos años se ha retomado la investigación acerca de los aspectos cognitivos de la interpretación consecutiva. Cai, Dong, Zhao et al. (2015) analizaron el papel de la memoria de trabajo y la memoria a corto plazo en el desarrollo del dominio de la interpretación consecutiva y descubrieron que la memoria de trabajo solo se correlacionaba con el rendimiento medido al principio como al final de la formación. Con un enfoque lingüístico cognitivo, Dong & Liu (2016) analizaron si la traducción escrita y la interpretación consecutiva producían diferentes efectos de control cognitivo y descubrieron que la interpretación aportaba más ventajas de carácter general. Chen (2020) utiliza la duración de la toma de notas como posible indicador del procesamiento cognitivo en la interpretación consecutiva e investiga las demandas físicas, temporales y cognitivas de distintas opciones de toma de notas. Estos estudios denotan un interés creciente en la investigación cognitiva de la interpretación consecutiva y, por ello, se espera que más investigadores aúnen esfuerzos en esta vía.
Interpretación consecutiva y tecnología
El desarrollo de la interpretación consecutiva y de la interpretación, en general, ha ido durante mucho tiempo de la mano de avances tecnológicos. Por un lado, la tecnología ayuda a ampliar los servicios donde se ofrece interpretación y permite modalidades remotas, como la interpretación telefónica y por videoconferencia. Por otro lado, el desarrollo tecnológico ayuda a crear nuevas formas de interpretación consecutiva, ya que se han desarrollado herramientas para aliviar la carga cognitiva como la que supone la toma de notas y la memoria.
También se ha explorado la aplicación de nuevas herramientas en la interpretación consecutiva. Hamidi & Pöchhacker (2007) probaron empíricamente un modo consecutivo simultáneo que utiliza una grabadora de voz digital para grabar el discurso original durante la primera fase de la interpretación consecutiva, de modo que en la segunda fase el intérprete pudiera reproducir la intervención original en los auriculares y producir un discurso de destino en modo simultáneo. Hallaron que este nuevo método mejora el rendimiento de la interpretación en términos de fluidez, correspondencia original-meta y prosodia. Goldsmith (2018) analiza la interpretación con tabletas y demuestra el uso habitual y efectivo de las tabletas en varios entornos de interpretación consecutiva. Tras analizar las ventajas y los retos de las distintas prácticas de interpretación con tabletas, Goldsmith señala la necesidad de formación e investigación en este campo en expansión.
El potencial de la tecnología para ayudar en la formación de intérpretes también es amplio. Por una parte, las nuevas herramientas pedagógicas pueden captar mejor el rendimiento de los estudiantes en la interpretación consecutiva, tanto para su propio beneficio como con fines de retroalimentación, evaluación y estudio para los profesores. Orlando (2015) analiza el uso de la tecnología del bolígrafo digital en la formación de intérpretes para proporcionar un nuevo análisis cualitativo del rendimiento de los estudiantes en la toma de notas y para hacer posible un nuevo modo de interpretación con atributos tanto de la interpretación consecutiva como de la simultánea similar al propuesto por Hamidi & Pöchhacker (2007). Por otra parte, la tecnología permite entornos de aprendizaje mixtos y virtuales (Braun, Slater, Gittins et al. 2013; Class & Moser-Mercer 2013; Şahin 2013; Sandrelli & de Manuel 2007). La tecnología puede ayudar a romper las barreras físicas de las instituciones encargadas de la formación y a promover el aprendizaje situado,una cuestión de gran relevancia para la interpretación consecutiva en entornos comunitarios.
Siguiendo las líneas de investigación actuales mencionadas, podemos construir modelos de procesamiento de la interpretación consecutiva y profundizar en la cognición con métodos que aporten pruebas psicofisiológicas de las actividades cognitivas. Con técnicas observacionales como el seguimiento ocular y las imágenes cerebrales combinadas con la aportación de los informantes a través de métodos como la retrospección y su triangulación podrían proporcionar una imagen bastante completa de lo que ocurre en el cerebro de los intérpretes consecutivos mientras realizan su labor. Todavía queda mucho trabajo por hacer para consolidar los resultados, con especial atención a las pruebas empíricas. Se pueden utilizar métodos como la bibliometría (Gile 2015), el metaanálisis (Mellinger & Hanson 2020) y la revisión sistemática de la bibliografía con especial atención a cuestiones como la replicabilidad (Olalla 2020).
Es difícil predecir nuevas líneas de investigación sobre la interpretación consecutiva sin tener en cuenta factores externos al campo de la interpretación. Además de la pandemia por COVID-19, hay otros factores, como la globalización y la tecnología, que pueden influir en la interpretación consecutiva y su investigación. La globalización mejora el acceso a las oportunidades de formación en interpretación. Esta es cuestión de especial relevancia para las lenguas minoritarias relegadas en la investigación sobre interpretación consecutiva. La globalización también ha traído consigo una gran amenaza para la profesión de intérprete: el inglés se está convirtiendo en la lengua franca mundial. Ante este reto, se anima a los intérpretes a ampliar sus destrezas y ofrecer una gama más amplia de servicios, como la relectura y la subtitulación (Romero 2012; Dawson & Romero 2021). ¿Pueden los intérpretes aplicar adecuadamente sus habilidades actuales a estas tareas? ¿Cuál es su actitud ante este cambio potencial hacia un conjunto de destrezas más flexible? Estas y otras muchas preguntas todavía no tienen respuesta.
La tecnología suscita el debate sobre si los intérpretes serán sustituidos por máquinas, especialmente a la luz de los recientes avances en el campo del procesamiento del lenguaje natural (PLN). En la actualidad, las tecnologías de inteligencia artificial más relevantes para la interpretación, como el reconocimiento del habla y la traducción automática, distan mucho de ser perfectas y aún no han alcanzado el nivel de calidad necesario para la interpretación profesional. Lo que es más importante, incluso con una conversión lingüística sin errores ni ambigüedades, las máquinas difícilmente pueden recrear el efecto relacional y comunicativo de un intérprete consecutivo humano. Dichos intérpretes pueden interactuar con el entorno y las distintas partes (por ejemplo, empleadores, colegas y clientes). También pueden ir más allá de “the default provision of a reliable translation of the speaker’s words and optimizing communication of the message” (Setton & Dawrant 2016: 366). Estos aspectos necesitan de una investigación más exhaustiva aplicada a la interpretación y la tecnología. Esta última aporta un nuevo enfoque a la forma en que se lleva a cabo la formación en interpretación. Los esfuerzos de investigación deberían dedicarse a explorar cómo podemos adaptar el plan de estudios de interpretación consecutiva a un entorno de aprendizaje mixto o virtual.
Cuando los estudios de interpretación empezaron a establecerse como campo de investigación en sí mismo a mediados de la década de 1980, la interpretación consecutiva ya había dado paso a la interpretación simultánea en contextos de conferencias multinacionales. Así pues, en términos globales, la investigación sobre la modalidad consecutiva es relativamente escasa en comparación con la simultánea, a pesar de tener un alcance considerable.

