| ENG Literary translation into Galician CAT Literatura traduïda al gallec EUS Galizierara itzulitako literatura GLG Literatura traducida ao galego POR Literatura traduzida para o galego |
contenido
Introducción | Panorámica general de la traducción gallega contemporánea | Públicos y géneros de la traducción gallega contemporánea | Fase comercial. Consolidación del sistema gallego de tradución (1975-2000) | La traducción en el nuevo milenio | A modo de conclusiones | Potencial para la investigación
La historia de la cultura y de la lengua está vinculada al desarrollo de su literatura, que es objeto privilegiado de su transmisión. Las condiciones sociopolíticas de cada comunidad cultural tienen su reflejo en la producción del catálogo literario, en la constitución de su canon y también en su difusión interna y externa.
Los sistemas literarios importan y, por lo tanto, traducen, aquellas obras que se estiman necesarias para su configuración. En palabras de Even-Zohar (1999: 225), introducen a través de la traducción una novedad que puede cubrir una laguna de producción o que refuerza un determinado discurso. Esa necesidad, que puede cambiar en cada momento, es aún más perentoria en la importación de traducciones por parte de una cultura en proceso de normalización. Cómo se hace ese intercambio, a qué necesidades responden esas traducciones, quién las realiza, quién las edita, las condiciones de partida de la cultura original y de la cultura meta, la política institucional de traducción (o su ausencia) y la recepción de las traducciones son factores de interés para determinar la salud del sistema literario. En palabras de Figueroa (2002: 56) la traducción “constitúe un banco de probas privilexiado para detectar prácticas culturais e a relación de forzas intersistémicas”. Más allá de describir los flujos de traducción en el sistema literario gallego, interesa conocer qué condicionantes propician esos intercambios.
Los antecedentes del período aquí estudiado de la historia de la traducción (1975-2020) en ámbito gallego se sitúan, tras el Rexurdimento, en los inicios del s. XX. La cultura gallega se dota de estructuras culturales (Real Academia Galega en 1906), y se organizan movimientos sociales y políticos (Irmandades da Fala en 1916, Seminario de Estudos Galegos en 1923 o el Partido Galeguista en 1931), que pretenden la dignificación de la lengua y la cultura gallegas. Durante la 2ª Republica española se plebiscita el Proyecto de Estatuto de autonomía de Galicia (1936), que gozó de un amplísimo respaldo en las urnas y cuya tramitación se inicia en julio de 1936. El estallido de la guerra civil española no hizo posible su desarrollo, que tendrá que esperar al cambio de régimen político (1975), pero le confiere a Galicia legitimidad como nacionalidad histórica.
A partir de los datos del catálogo BITRAGA, se puede singularizar el período iniciado en 1975 como el de mayor volumen de traducción literaria en la historia de la cultura gallega, con una gran diversificación de géneros literarios traducidos y una multiplicación exponencial de los espacios de traducción. Es determinante para ello el proceso de normalización lingüística y cultural de Galicia, que tiene por marco la cooficialidad del idioma gallego (Constitución española, 1978), su estatus de lengua propia en Galicia (Estatuto de autonomía, 1981) y su normativa de uso en el sistema educativo, administrativo, mediático y social (Decreto de bilingüismo, 1979, Ley de normalización lingüística, 1983, entre otras).
La Consellería de Cultura de la Xunta de Galicia (1981) o el Consello da Cultura Galega (1983) son entidades administrativas que estatutariamente sirven de soporte al desarrollo y la preservación de la cultura gallega. Su actuación en el campo de la traducción se materializa en iniciativas como las ayudas a la traducción de obras hacia o desde el gallego, el efímero Premio de traducción Ramón Cabanillas, el apoyo por medio de convenios a la Asociación de Tradutores Galegos (1985) o la publicación de un Catálogo de obras galegas traducidas a outros idiomas (2003), dirigido por Carlos Casares. La ausencia de una planificación institucional en el campo de la traducción, deja en manos del sector editorial, la selección del catálogo según los gustos, sensibilidades y necesidades percibidas por las editoriales gallegas y foráneas.
El nuevo milenio trae consigo una serie de transformaciones en el panorama político. Se promulga la Ley 17/2006 del libro y de la lectura de Galicia (2006), que establece herramientas para una política de internacionalización de la cultura gallega, dotándola de traducciones, al tiempo que reconoce su importancia en la promoción cultural. Por ello, el gobierno autonómico realiza un esfuerzo en el apoyo a la traducción en el período 2005-2009, que se ha visto después truncado tras un nuevo cambio de gobierno. Aunque las medidas propuestas en la ley (Consello Asesor do libro, Congreso trianual do Libro galego, premio a la traducción) no se hayan desarrollado en toda su potencialidad, se han venido produciendo transformaciones de relieve en el sector editorial y con respecto a la traducción, que merecen atención. La crisis económica de 2008 ha tenido también su impacto en la producción editorial y en las medidas institucionales de apoyo a la traducción, que han disminuido notablemente.
Panorámica general de la traducción gallega contemporánea
A partir del fin de 1975, la traducción al gallego entra en lo que Lema (2009: 128) denomina fase comercial o de aumento de la producción. Se amplía el mercado del libro gallego como consecuencia de la cooficialidad del idioma. En este período se abordan varios retos, el primero de ellos es dotar de lecturas al sistema educativo, que lleva a importar textos literarios especialmente de literatura infantil y juvenil (LIJ) y a la hegemonía de la novela, para cubrir el vacío de producción derivado de la represión lingüística y cultural durante la Dictadura franquista. Un segundo reto asumido es la constitución de un catálogo de traducciones clásicas, que aporten capital simbólico al repertorio en construcción. Por último, el catálogo de traducciones debe ser atractivo, por lo que se tiende a publicar traducciones de textos recientes y exitosos para un público adulto cada vez más exigente.
Una comparación de los datos de edición en gallego (extraídos de la base del ISBN, que incluye todos los libros editados en gallego, no solo los literarios) con respecto las traducciones a y desde el gallego de 1975 a 2020 (datos de BITRAGA) sirve para determinar que la traducción literaria en la cultura gallega representa el 10,49% del total de obra editada en gallego, y para evidenciar las trayectorias paralelas de creación y traducción.
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La literatura traducida a o desde el gallego entre 1975 y 2020 suma en la base de datos BITRAGA un total de 6164 obras, de las que 4032 son literatura traducida a gallego (traducción directa) y 2132 son obra gallega traducida a otras lenguas (traducción inversa), cada una de las direccionalidades tienen diferentes ritmos de producción.
Los flujos de traducción presentan esta etapa como la de mayor traducción literaria en formato libro de la historia de la cultura gallega. Su volumen por décadas difiere según la direccionalidad. En ambos casos, se sitúan las más altas cuotas de traducción en el nuevo milenio, tanto inversa (497 en 2001-2005), como directa (1235 en 2006-2010), por lo que cabe establecer una periodización interna de la traducción literaria gallega a partir del año 2000. El volumen de inversa es sensiblemente inferior al de directa en todos los lustros y su proporción registra una media de 34,72% de inversas sobre el volumen total de traducciones, es decir, de aproximadamente un tercio.
En cuanto a los espacios, la cultura gallega traba relación con otras culturas a través de la traducción literaria. En BITRAGA se recogen originales en 36 lenguas distintas que han sido traducidas al gallego y se ha traducido obra gallega a 41 lenguas. Los intercambios son bidireccionales en 46 casos, en algunos es un diálogo consolidado y continuo. La traducción tiene lugar, sobre todo, con culturas expresadas en 10 lenguas originales. El 92,11% de las traducciones a gallego y el 92,12% de las traducciones de obra gallega se realiza desde o hacia estas 10 lenguas.
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La traducción literaria presenta un saldo bastante equilibrado entre directa e inversa en el espacio ibérico (español y catalán), y muy positivo en el caso del euskera y del asturiano (de mayor importación que exportación). Las traducciones del portugués son menos, quizás por las reticencias de las editoriales a invertir recursos en la traducción de obras portuguesas, comprensibles para el público gallego ilustrado (Vilavedra 2015). Sin embargo, esta regla no rige para las traducciones inversas al portugués que, por tratarse mayoritariamente de obras de LIJ, necesitan de traducción al portugués.
El elevado volumen de traducción al gallego desde las principales lenguas europeas (inglés, francés, alemán e italiano) configura un catálogo de grandes obras de la cultura europea, clásicas y contemporáneas, que aportan valor simbólico al sistema literario gallego. Gracias a las traducciones de este período (1975-2020) es posible leer en gallego a Shakespeare, Joyce, Hemingway pero también a Auster y a Coetzee; a Rabelais, Flaubert, Apollinaire o a Sagan, Nothomb y Carrère; a Goethe, Rilke o a Zweig y Grass; a Petrarca, Allighieri o a Calvino y Pavese. Estos nombres, junto a muchos otros, simbolizan el esfuerzo traductor desarrollado durante este período por traer al gallego las referencias centrales de las principales lenguas mayoritarias en la cultura internacional. De todos ellos, antes de 1975 solo se había traducido alguna obra de Shakespeare (A traxedia de Macbeth, trad. Fernando Pérez-Barreiro Nolla en 1972), además de un fragmento del Ulysses en 1926 (Luna 2022). Por su parte, las traducciones del danés y del neerlandés, son principalmente del género LIJ, de Grimm, Andersen y Ole Lund Kierkegaard (danés) y de Liesbert Sleegers, Guido Van Genechten o Anke de Vries (neerlandés), entre otros.
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| Szymborska traducida por Lucía Caeiro para Positivas. [Fuente] |
Pamuk traducido por Ayan y Eva Almazán para Galaxia. [Fuente] |
Aunque muy inferiores en volumen, existen textos en gallego provenientes de otras 26 culturas, algunas de las cuales se incorporaron a partir de 1975. Ese es el caso de las 25 traducciones del japonés, de obra de Ishiguro y Kawabata (premios Nobel) junto a otras autorías clásicas (Natsume) y, sobre todo, contemporáneas (Takeyama, Sugitani, Yoshimoto, Haruki Murakami, Kitano, Kobayashi o Nakae), de LIJ (Matsuoka, Nakano y Miyazawa) o de manga (Yoshino y Kodaka). También se traducen por primera vez obras desde el húngaro, de teatro (Imre Madách) pero sobre todo de narrativa (Marai, Kosztolányi, Farkas, Dragomán y Krasznahorkai) y de LIJ (de Mariann Máray). Se incorpora en este período la literatura noruega con referencias clásicas (Ibsen), de LIJ (Sortland, Newth, Gaarder y Nesbø) y del premio Nobel Hamsun. También las letras polacas son traducidas al gallego, tanto poesía (Szymborska, premio Nobel), como de narrativa (Zaniewski, Mrozek, Szczygiel, Krasicki o Tokarczuk).
La literatura turca tiene su puerta de entrada en Galicia en las sucesivas traducciones de seis obras del premio Nobel Orhan Pamuck, así como en la poesía de Emre, además de algún relato de LIJ (de Shahinkanat). Otra de las literaturas que se traduce por primera vez al gallego en la democracia, es la serbia, por obra de Jairo Dorado Cadilla, que trae al gallego la obra de Andrić (premio Nobel) y de otros narradores (Kis, Albahari, Šćepanović y Glišić). Este mismo traductor es responsable también de traducir al gallego dos obras en croata (de Mlakić y Drakulić), junto a otras tantas de LIJ (de Junakovic y Basic). Aunque de modo muy minoritario, la poesía es el nexo de unión con otras culturas. Así, se publican por primera vez obras de poesía guaraní (de Susy Delgado en 2008) y antologías de obra en mapuche, en galés, en macedonio y en occitano. La narrativa popular se traduce del sánscrito, así como del hebreo del que, además de las traducciones bíblicas al gallego (galardonadas con el Premio Nacional de Traducción 1990), se editan traducciones del narrador Etgar Keret. De Corea no se registra más que una obra traducida del género LIJ, de Kwon.
En definitiva, la cultura gallega se ha visto enriquecida entre 1975 y 2020 con obras literarias escritas en 36 lenguas. Aunque diez de ellas reúnen más del 90% de las referencias, es destacable que se hayan traducido por primera vez en este período obras literarias de otras 14 lenguas. Otras culturas (sueca, rusa, finlandesa, checa, islandesa, asturiana, bretona, gaélica, sarda, árabe o griega), de las que ya había traducciones, han ampliado el catálogo gallego con traducciones, muchas de ellas realizadas directamente de la lengua original. Se traduce obra clásica y se van incorporando los premios Nobel, con el consecuente incremento de valor simbólico, al tiempo que se explora la vía comercial, especialmente de LIJ.
Los públicos y géneros de la traducción gallega contemporánea
Para conocer el desarrollo de la fase comercial de la traducción al gallego hasta 2010, son referencias ineludibles Mociño (2015), para la traducción de LIJ; Vilavedra (2015), para la de público adulto; Fernández Rodríguez (2015) y Bragado (2013), en lo referido al sector editorial; Vieites (2016) para teatro; Rábade (2016) para poesía y, por último, Luna (2015) para saber quién traduce y Montero (2015), para las políticas de traducción.
La panorámica de Galanes (2016) se actualiza en esta contribución con los datos ya citados, que se completan con las siguientes gráficas. El análisis conjunto de la traducción directa e inversa por décadas según público permite ponderar el peso de la LIJ en el sistema de traducción gallego, así como su evolución.
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La traducción de LIJ era el motor de la traducción gallega en ambas direcciones hasta hace una década. A partir de 2005, aumenta notablemente la importación al gallego de obra para público adulto y tiende a igualarse la traducción directa para ambos públicos. A partir de entonces, aumenta también el número de traducciones inversas para público adulto, en detrimento de la exportación de LIJ, al punto de ser menor que la inversa para adultos en la última década, lo que apunta al inicio de la fase autónoma de la traducción (Lema 2009). La tendencia de futuro camina hacia la igualación de las referencias de traducción para público adulto y las de LIJ.
Para completar la panorámica, resulta también pertinente conocer cuáles son los géneros que más se traducen en ambas direcciones.
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En términos cuantitativos la narrativa concita mayor interés, pero de modo relativo la exportación de la poesía gallega es superior porcentualmente a la importación de obras del mismo género. El cómic y el teatro son minoritarios en la traducción gallega.
Los datos cronológicos por décadas (1980-2020) de estos géneros (narrativa y poesía) con distinción de públicos dejan ver algunas tendencias y, sobre todo, detectar el descenso de la novela de LIJ en beneficio de la novela para público adulto.
A la vista de los datos es posible establecer una periodización de la traducción literaria gallega en esta fase comercial. Una primera etapa de ritmo ascendente, en que se va consolidando el sistema gallego de traducción, que va hasta el año 2000. Una segunda fase de gran crecimiento, que va hasta el año 2010, en la que se alcanzan los mayores registros de traducción de la historia, siendo de mayor volumen la inversa en el período 2001-2005 y la directa entre 2006 y 2010. Es posible formular una tercera etapa (2010-2020), caracterizada por un retroceso en el número global de traducciones y un aumento de las traducciones para adultos en ambas direcciones en detrimento de la novela LIJ.
Fase comercial. Consolidación del sistema gallego de traducción (1975-2000)
En la traducción de obra extranjera a gallego, el circuito comercial es la vía masiva de incorporación de referencias al catálogo, dada la creciente demanda de lecturas en gallego para el ámbito educativo. A ello responden las traducciones para público LIJ que se realizan en todos los géneros, especialmente en narrativa (Mociño 2015).
En lo referido al cómic, son pioneras las traducciones de la serie Astérix y Obélix de Goscinny de 1976-1978 de la mano de Juan Blanco-Amor, mayoritariamente, y de su hermano el escritor Eduardo Blanco-Amor, publicadas en la editorial valenciana Mas-Ivars. Estas obras serán retraducidas después y publicadas en la histórica editorial Galaxia versionadas por Antonio Pichel Lorenzo, en Xerais de Galicia por Valentín Arias, Francisco Xavier Senín (Premio Nacional a la Obra de un Traductor 2020) y por la traductora, Isabel Soto. Estos últimos también realizan en nuestros días las traducciones de Astérix para las editoriales Salvat y Bruño. El mismo carácter iniciático tuvo la traducción de la serie de Tintin de Hergé, que realiza el prolífico traductor Valentín Arias entre 1982 y 1991, o la versión gallega de las tiras de Mafalda (de Quino) de Ramón Reimunde Noreña en 1984. Hoy es posible leer en gallego 25 obras de Goscinny y 23 de Hergé, en diversas retraducciones y editoriales.
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| Xela Arias [Fuente] |
En la década de 1990, en paralelo al auge de la novela gráfica en Galicia (banda deseñada), se han traducido algunas otras referencias de cómic, especialmente por iniciativa de la editorial Xerais, que publica obras de Kuijpers (serie Franka, cinco volúmenes traducidos por Xela Arias, traductora y autora homenajeada en el Día das Letras Galegas 2021, y María Xesús Lameiro, entre 1990-1992), Dodier (serie Bloch, tres volúmenes en traducción de Moncha Fuentes,1990-1991), Wasterlain (serie As aventuras de Gill e Georges, dos volúmenes traducidos por Henrique Harguindey en 1990) junto a obras del mismo género de Seron, Bourguignon, Bendis, Foreman, etc.
En la traducción de narrativa, se siguen traduciendo obras de valor filológico (Lema 2009 y Luna 2022), como las de Dante y Petrarca, realizadas por Darío Xohan Cabana, que han sido objeto de galardón, incluso en Italia. Pero, en este período, la atención se centra principalmente en los clásicos contemporáneos, pues muchos de ellos se publican en gallego, a veces en colecciones de LIJ. En ese sentido es representativa la colección Xabarín de la editorial Xerais, en cuyo catálogo se dan cita entre otros: Verne, Conan Doyle, Twain, Defoe, Stevenson o Swift, pero también, Castelo Branco, Lovecraft, Poe, Calvino, Wilde, Leroux, Le Clézio, Tournier o Stocker, (1992) adaptados al público juvenil (es decir, con introducción, anotaciones, biografías, etc.). La política editorial de situar en colecciones de juvenil obras no destinadas a ese público originalmente fue práctica frecuente entre 1980 y 2000. Se ha llegado a publicar a Kafka en la colección de Infantil e Xuvenil de Sotelo Blanco (1991); en Costa Oeste de Galaxia se puede leer en gallego a Herman Hesse (traducido por Franck Meyer en 1997 y 2000), a Steinbeck (1990, 1997) o a Paulo Coelho (1998, 2000) y en la colección juvenil Fóra de xogo de Xerais puede leerse a Bradbury (2004, 2005).
De modo paralelo, estos clásicos contemporáneos también llegan a las colecciones de adulto (Literaria, Narrativa, etc.), junto a autorías coetáneas. Las editoriales gallegas inician el camino de construir un catálogo de lecturas de autorías universales. En esa época Xerais incluye, entre otras, obras de Anne Philipe, traducidas por Xosé Manuel Beiras (1988) y por Raquel Villanueva (1989); de Viale Moutinho (1993), por Xela Arias. Galaxia publica a Camus en gallego en 1989 (trad. de María Dolores Cabrera); a Duras e a Saint-Exupéry (1989), de la mano de Valentín Arias, a Pavese (1989) o Buzatti (1991), en la voz de Rodríguez Baixeras; a Sartre (1989) traducido por Proupin; a Gide (1990), por Leandro García Bugarín; a Levi y Sciascia, por Silvia Gaspar (1991); a Huxley (1996), por Anxo Romero Louro y a Dostoievski (1998), por la profesora rusa Alexandra Koss. En Edicións do Cumio ven la luz en gallego, Perec (1991), traducido por Gonzalo Navaza; Sagan (1991), por Raquel Villanueva; Camus (1991), por Valentín Arias; o Caillois (1992), por Xesús González Gómez. También contribuyen a ese catálogo otras editorales nacidas en la década de 1990, como Edicións Positivas, que publica por primera vez en gallego a Quim Monzó (1992), traducido por Manuel Marqués; a Orwell (1992), por López Dobao (1992); a Mercé Rododera (1995), por Pilar Vilaboy; a Tabucchi (1996), por Onofre Sabaté; a Conrad (1997), por Manuel Outeiriño; o a Yourcenar (1999), por Ánxela Gracián. La editorial Sotelo Blanco edita las primeras traducciones gallegas de Sterne (1993), realizada por Manuel Outeiriño; de Virginia Woolf (1993), por Manuela Palacios o de Auster (1996), por López Dobao. Al igual que la editorial Laiovento, que fue pionera en publicar a Anatole France (1996), traducido por Rafael Chacón o a Apollinaire (1999), por Alberte Allegue. Por su parte, Tambre publica una traducción de Böll (1993), realizada por Laureano Araujo.
A partir de 1990, las editoras diversifican su oferta a través de colecciones autoriales o de género, como signo de su consolidación. Edicións do Cumio crea la colección Cómplice de novela policíaca (1989) para obras de creación y traducciones de este género. Xerais lanza a inicios de 1990 las colecciones Grandes do Noso tempo y As literatas en 2000, esta última dirigida por María Xosé Queizán. Galaxia crea Clásicos, en colaboración con la Xunta de Galicia, como espacio de traducciones. Se inician también en Galaxia las colecciones autoriales, Biblioteca Sherlock Holmes (1995), con obras de Doyle en gallego, algunas de estas se habían publicado antes en otras editoras (en Xabarín de Xerais y en Positivas). Nace, también, la colección Agatha Christie (2000) de Galaxia.
En lo que se refiere al género poético, en esta etapa se continúa con la traducción de poesía grecolatina de la época anterior (Luna 2022). En la década de 1980 se traduce la Ilíada, la Odisea o a Anacreonte, de la mano de Florencio Vaamonde Flores, Xosé Manuel Otero o Evaristo de Sela. También se publican en gallego clásicos universales, como Dante y Petrarca, traducidos por Darío Xohan Cabana; Rilke, por Lois Tobío; Apollinaire, por Henrique Harguindey y Kayyam, en la voz de Plácido Castro. Se recuperan así las traducciones de destacados galleguistas, como Delgado Gurriarán, Lois Tobío o Plácido Castro, que en tiempos de exilio habían continuado la labor de la Xeración Nós (Fernández Rodríguez 2022). Una muestra de la importancia de estos traductores son los actuales galardones que llevan sus nombres, Premio de Traducción Lois Tobío de la Asociación de Escritoras/es en Lingua Galega y el Premio de traducción Plácido Castro. La traducción de clásicos universales continúa con pujanza en la década de 1990, también en la poesía. La editorial Espiral Maior (1991) es un actor fundamental en el panorama poético, que da a la luz nuevos textos de Valéry, Joyce, Rilke, Leopardi o Dante Alighieri, en voz del también poeta Avilés de Taramancos, Elvira Souto, Jaime Santoro, Suso Pensado o Darío Xohán Cabana, respectivamente. La década de 1990 también trae la modernidad a la poesía, Edicións Positivas publica a Bukowski traducido por Xosé García Sendón (1993) y nace la colección de poesía Ablativo Absoluto de Xerais, que publica en 1996 a Heany traducida por Vicente Araguas o a Sandra Cisneros (1997), por la académica Marilar Aleixandre.
En resumen, las editoras de ámbito gallego asumen el reto de dotar de lecturas al sector educativo y cultural y crean un catálogo de autorías clásicas contemporáneas, nunca antes traducidas al gallego. Salvo contadas excepciones, realizan esas versiones escritoras/es e intelectuales para una u otra editorial y que tienen la traducción como segunda ocupación. Un mismo autor/a puede ser traducido/a por diferentes personas, según la obra y editorial de que se trate.
La traducción en el nuevo milenio
A partir de 2000, aparecen los primeros signos de madurez del sistema de traducción en el sector editorial. Las editoriales siguen completando el catálogo clásico contemporáneo con nuevas autorías como Kerssman en 2001, traducida por Emma Lázare; Zweig en 2004, por Patricia Buján y Saleta Fernández o John dos Passos, por Mercedes Pacheco (2005). También se incluyen nuevas obras de autorías ya traducidas como Kafka, O proceso (2003), por Luis Manuel Fernández Rodríguez; Conrad, Tifón (2005), por Xavier Queipo, o también Rabelais, Flaubert, Balzac, Goethe, Dumas, Wells, Boris Vian, etc. Estos esfuerzos se ven complementados con una iniciativa asociativa, la Biblioteca Virtual de Literatura Universal en Galego, desarrollada por la Asociación de Tradutores Galegos (ATG) desde 2000. Esta línea de edición de clásicos tiene su síntesis en la reedición en papel de algunas de estas traducciones en la colección recopilatoria Biblioteca Galega de Clásicos Universais (2005-2006) promovida por el diario La Voz de Galicia, que puso en el mercado cuarenta de estas traducciones anteriores a 2000 a un precio reducido y orientadas, ahora, a un público adulto. Estas autorías se han seguido traduciendo e incluso retraduciendo hasta nuestros días, en colecciones adecuadas al público de la obra original. Destacan en ese sentido la creación de la serie Grandes mestres (2005) de Xerais, la colección Clásicos universais (2005) de Galaxia, al tiempo que se reorganiza en 2008 la colección de LIJ, ahora denominada Xabarín, retirando determinados títulos de la colección, originariamente dirigidas a un público adulto.
Otro signo de madurez es la publicación de traducciones coetáneas a sus originales que se inicia tímidamente en el primer lustro del s. XXI con la publicación de A viaxe de Baldassare (2000) de Maalouf en traducción de Xavier Queipo y de Dolores Torres París publicada el mismo año que su original; de Amélie Nothomb, Un nome de diccionario (2003), traducido por Dolores Vilavedra un año después del original; Un tranvía cara a SP (2003) de Unai Elorriaga, traducido por Ramón Loureiro, tras haber sido galardonada a obra con el Premio Nacional de Narrativa en 2002; O fillo do acordeonista (2003) vertido por Ramón Nicolás o Tristano morre (2004) de Tabucchi, en voz de Leandro García Bugarín, ambas en el mismo año que su original. A esa nueva necesidad de actualización del catálogo de traducciones, para ofrecer lecturas contemporáneas responde también la colección Biblioteca Compostela de Galaxia, que desde 2005 publica a Camilleri (2005), a Amis e Paul Auster, traducidos por Eva Almazán (2006); o a Muriel Barbery (A elegancia do ourizo) en 2008, por Dolores Torres París, entre otras referencias coetáneas. Resulta sintomático en estos primeros años, que editoriales foráneas asuman la traducción gallega de best-sellers como O código Da Vinci (2004), Anxos e demos (2005) o O símbolo perdido (2009), de Dan Brown, publicados por la barcelonesa El Aleph, en versión de un trío de egresados/as en Traducción e Interpretación de la Universidade de Vigo (Carlos Acevedo, Eva Almazán y Fernando Moreiras). En el campo de la LIJ, la traducción de la serie Harry Potter, en 2002 en virtud de la colaboración de Galaxia con la editora Salamandra, cabe inscribirla en esta misma estrategia de actualización del catálogo. Sus traducciones son obra de la escritora Marilar Aleixandre (volumen 1) y del equipo de profesionales formado por Eva Almazán, Carlos Acevedo y Laura Sáez, en los siguientes volúmenes.
La inserción en el mercado de las primeras promociones de la licenciatura en Traducción e Interpretación de la Universidade de Vigo o de su Máster interuniversitario de edición propicia la profesionalización de la traducción literaria en Galicia. Estos/as profesionales habían comenzado a firmar traducciones de obra extranjera en los catálogos de las editoriales gallegas, como Moisés Rodríguez Barcia, Ánxela Gracián, Fernando Moreiras, Carlos Acevedo, Eva Almazán, Patricia Buján, Lara Domínguez Araújo, Jairo Dorado, María Reimóndez, Celia Recarey o Laura Sáez y, algunos/as, se ponen ahora al frente de nuevos proyectos editoriales en los que la traducción ocupa un lugar central.
La especialización en el sector editorial en lo referido a la traducción es la marca de esta etapa, que se refleja en el nacimiento de editoriales innovadoras. En el ámbito de la LIJ, destacan la creación de Kalandraka (1998), de OQO editora (2005), ambas especializadas en LIJ y en el álbum ilustrado, con enorme éxito y reconocimiento (Kalandraka tiene publicaciones en el White Ravens y recibió el Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial Cultural en 2012, entre otros galardones). En ese ámbito también edita Triqueta Verde (2009); Patasdepeixe (2008), dirigida por la traductora Laura Sáez; El Patito Editorial (2007), especializada también en el cómic, al igual que Cerditos de Guinea (2006). Nacen también otros proyectos y sellos editoriales dedicados de modo exclusivo a la traducción, como Rinoceronte Editora (2005) y su sello Sushi Books (2013), comandados por el traductor Moisés Rodríguez Barcia; Faktoría K (2005); Urco Editora (2007), del también traductor Tomás González Ahola; Hugin e Munin (2011), del traductor Alejandro Tobar e Irmás Cartoné (2014), fundada por los traductores/as Celia Recarey y Carlos Valdés. En otros nuevos proyectos la traducción ocupa un lugar importante, como en Bululú (2013), Tulipa editora (2018), la ya desaparecida Novo Vinilo o Aira Editorial (2017). En la edición de ensayo, destaca la creación de Trifolium (2002) o Catro Ventos (2016), por iniciativa, entre otros, de la traductora Patricia Buján, y en poesía Chan da Pólvora (2016). Los/las emprendores/as que dirigen estos proyectos editoriales conocen el sector, sus carencias y sus potencialidades, en tanto que especialistas en traducción. Sus principales innovaciones son: apostar por géneros especializados (álbum ilustrado, cómic, manga o literatura fantástica y de terror, como Urco); introducir nuevas fórmulas de internacionalización con ediciones simultáneas en varias lenguas (como OQO y Kalandraka en 6 o 7 lenguas); ensayar nuevos modos de comercialización (edición bajo demanda y suscripción, Luna 2019); importar obras de espacios culturales desconocidos hasta el momento en la literatura gallega (Rinoceronte); publicar obra de autorías reconocidas, inédita en gallego (Hugin e Munin; Faktoría K o Irmás Cartoné) y apostar por la traducción directa (sin intermediación) realizada por profesionales. Estas nuevas empresas simbolizan la innovación y la introducción de nuevos discursos.
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| Harry Potter traducido por Marilar Aleixandre para Galaxia. [Fuente] | Tolkien en gallego en traducción de Moisés R. Barcia para Xerais. [Fuente] |
Su papel en la ampliación de espacios fuente se hace evidente en la lista de las lenguas y culturas menos traducidas en este período. Algunas de estas editoras son las primeras en publicar en gallego obra del aranés (Morte en Arán 2019 de Tòni Escala, traducido por Xabier Ron para Hugin e Munin); del sánscrito (Pañcatantra en 2017, por José Virgilio García Trabazo y Bhagavad Gītā en 2019, en traducción de Iván Sende, en Rinoceronte); del hebreo (Moncho Iglesias ha traducido a Keret para Rinoceronte en 2006, 2010 y 2011) y del serbio y del croata, entre las que se encuentra la obra del premio Nobel Andrić (A ponte sobre o río Drina, 2007, traducida por Jairo Dorado Cadilla). Pero además, son responsables de la traducción gallega de buena parte de las referencias de otros idiomas menos frecuentes, en esas o en las editoriales clásicas, como el árabe (en traducciones de Moncho Iglesias); el japonés, de la mano de los traductores Mona Imai y Gabriel Álvarez Martínez; el islandés (Elías Portela tradujo una decena de las quince referencias para Rinoceronte, tanto sagas, como poesía y autores contemporáneos, Syon); el finlandés (Tomás González Ahola y Tuula Marjatta Ahola Rissanen firman buena parte de las traducciones); el húngaro (Rinoceronte publica seis traducciones entre 2006 y 2017, encabezadas por la traducción de Herbario de Sandor Maray, realizada por Fernando de Castro); el checo (con traducciones sobre todo de LIJ, como la serie del topo Krtek de Zdeněk Miler, realizadas por Jana Vavřinova y publicadas en Patasdepeixe); o por último, del sueco, lengua de la que Hugin e Munin, Sushi Books, Rinoceronte y Kalandraka han editado varias obras, entre las que destacan la tradución de Söderberg de Märta Dahlgren, los volúmenes de Pipi Mediaslongas, en traducción de David Álvarez Martínez y un relato de LIJ de Åsa Lind.
Todo ello sin que las nuevas editoriales descuiden la traducción desde las diez lenguas preferentes del circuito europeo (español, catalán, inglés, francés, alemán, italiano, euskera, portugués, neerlandés o danés), primando sobre todo la calidad y la incorporación de obras canónicas a las letras gallegas. Sirvan de muestra las primeras publicaciones de Rinoceronte de autorías reconocidas como Julian Barnes, Michel Houellebecq, Agota Kristof, Bohumil Hrabal, Etgar Keret, Arto Paasilinna, Alessandro Baricco, Sandor Márai o F. Scott Fitzgerald. O también las de Hugin e Munin, en la que se traduce a Twain, Bukowski, Pasolini, Roussel, Verne, Asimov, Sartre, Conrad, Hammet, Chandler, Husvedt, Zola, Flaubert, Balzac, Mauriac, Wells, etc. De esa misma lógica participa Faktoría K, que incorpora al catálogo gallego a Boyne, Roth, Kerouac, Orwell, Ana Frank, además de literatura de género policial contemporánea (Fred Vargas o Patricia Higsmith en traducción de Antía Veres y de María Alonso Seisdedos, respectivamente) y una colección de ensayo sobre pedagogía con las principales referencias (Piaget, Tonucci, Dewey, Freinet, Montessori, etc.). A pesar de ser editoriales creadas hace poco más de una década, en sus catálogos están presentes obras de autorías consagradas y premiadas, especialmente con el Nobel (Andrić, Camus, Coetzee, Böll, Galsworthy, Deledda, Hamsun, Kawabata, Kipling, Solzhenitsyn, Singer, Sartre, etc.). La novedad en estos proyectos editoriales es que, además de apostar por un catálogo de prestigio y actual, la traducción se realiza sin mediación por profesionales excelentes conocedores/as de las culturas fuente.
La aparición de nuevos proyectos editoriales consagrados a la traducción lleva a otras editoriales gallegas a reformular sus catálogos y a buscar nuevas estrategias, como la traducción de autorías contemporáneas (como Murakami) o la edición gallega casi inmediata de la obra de premios Nobel. Una buena muestra de ello son las tres traducciones de Murakami realizadas por el tándem de Mona Imai y el traductor gallego Gabriel Álvarez Martínez, o también las seis traducciones de Pamuk, publicadas por Galaxia (2008-2012), en traducción de Bartug Aykan con Eva Almazán (O castelo branco 2007), Aykan y Lara Domínguez Araújo (Isthambul 2008) o Aykan con María Alonso Seisdedos para los restantes volúmenes. En resumen, no solo se confía la traducción a profesionales, sino que se crea equipo con una persona de la nacionalidad de la obra, privilegiándose así la traducción directa. Otra de las innovaciones es la tendencia a que se asignen todos los originales de una misma autoría al mismo equipo de traducción.
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| Camus traducido por Isabel Soto e Xavier Senín para Hugin e Munin. [Fuente] | Murakami en gallego en traducción de Mona Imai y Gabriel Álvarez para Galaxia. [Fuente] | Persépole en traducción de Eva Carrión para Rinoceronte. [Fuente] |
La exploración de nuevos géneros llega a la traducción de la novela gráfica. Destacan por su actualidad varias versiones gallegas, como Persépole de Satrapi (en 2011 traducida por Eva Carrión del Pozo, Rinoceronte editora) o Pyonyang (2018) de Delisle de cuya versión gallega es responsable Belén Pouton, para Rinoceronte. Se ha realizado también un esfuerzo por traer al gallego novelas gráficas adaptadas de autorías relevantes, como Cidade de Cristal de Paul Auster, adaptada al formato novela gráfica por Paul Karasik en traducción del escritor y traductor Xavier Queipo, para El patito editorial (2014), o la más reciente adaptación de Dumontheuil de la novela O bosque dos raposos aforcados de Paasilina, realizada por Sergio Gómez Blanco para Rinoceronte (2022). Destacan también por su valor simbólico, las dos traducciones de Maus (de Spiegelman) la primera de ellas realizada por Diego García y editada en 2007 en Palma de Mallorca y la segunda en versión íntegra en 2017 en traducción de Estela Villar para Rinoceronte. La primera traducción de manga al gallego se publica en 2008, con cuatro volúmenes de la serie Bícame, profe de Kazuma Kodaka, para Edicións do Cumio en traducción de María do Carme Pampín Otero. En resumen, la traducción de cómic se inserta en una corta pero intensa traducción de banda deseñada gallega y, al igual que la narrativa, en los primeros momentos eran traducidas por figuras del mundo literario y publicadas por editoras foráneas. En las décadas posteriores son las editoras gallegas, especialmente Rinoceronte, quienes editan un género más restringido, como la novela gráfica, de la mano de reputados especialistas y profesionales. Las retraducciones y las adaptaciones son un buen ejemplo de esta evolución.
En definitiva, la emergencia de nuevas editoriales en torno a 2000, junto a la de mediadores/as profesionales capaces de realizar traducciones directas de lenguas ignotas antes en la cultura gallega (como el japonés, el serbio, el croata o el hebreo) han dinamizado el campo de la traducción literaria gallega.
El análisis de los flujos de traducción del sistema de traducción gallego contemporáneo nos ha permitido establecer una periodización interna, conocer los ritmos, espacios y géneros de traducción, detectar los agentes relevantes en el proceso de normalización cultural y visibilizar a las personas que traducen, a las casas de edición y sus estrategias.
La relación de los datos de traducción con los avatares de la cultura gallega reciente ofrece una explicación razonada de las necesidades detectadas, de la respuesta a estas y de la construcción de un catálogo de lecturas en diferentes fases y con objetivos parciales diversos por parte de las editoriales. La normalización cultural tiene en el estudio de la traducción un banco de pruebas para detectar los retos, las distorsiones del sistema y las tendencias culturales emergentes. El paso de la traducción filológica a la traducción comercial singulariza el período que se abre en 1975. Los cambios estructurales más importantes tienen lugar en el nuevo milenio y su acción se deja sentir desde 2010 con signos de un cambio de etapa. La tendencia al equilibrio entre traducción directa e inversa, la diversificación de géneros, la ampliación de espacios de intercambio y la profesionalización de la traducción apuntan hacia una fase autónoma del sistema de traducción, en el que la construcción del catálogo comienza a funcionar con dinámicas semejantes a las que rigen en culturas más desarrolladas: demanda del público lector de obras coetáneas, de reconocido prestigio y de géneros actuales; un/a traductor/a para toda la obra de una misma autoría; traducción de obra menor de las grandes figuras; traducción de obras provenientes de espacios lejanos, visibilidad en la cubierta de quien traduce, etc.
La cultura gallega cuenta hoy con un sector editorial especializado, con un catálogo de traducciones, clásicas y contemporáneas de calidad y con un cuadro de traductores/as profesionales con formación e iniciativa. Estos son los logros alcanzados por el sistema de traducción gallego en el período estudiado de camino a una normalización cultural, pero aún con etapas pendientes.
Potencial para la investigación
La relación entre traducción y promoción cultural es un tema de especial interés en un contexto de globalización cultural, especialmente en culturas emergentes. Su vertiente académica, que se formaliza con los estudios de sociología de la traducción, ofrece explicaciones plausibles de los hitos de la historia de la traducción de una cultura.
Su aplicación en el caso gallego, se ha formalizado con datos del Catálogo de la Biblioteca de Tradución Galega (2004) del grupo de investigación BITRAGA, que de modo novedoso permite contrastar los flujos de traducción a y desde el gallego. Sus resultados ofrecen una visión sistémica de la Traducción gallega contemporánea, que, más allá de la anécdota o el caso particular, se ha materializado en diversas investigaciones globales sobre la traducción directa, la traducción inversa y la traducción en el contexto ibérico. Los datos son la base empírica necesaria para otros estudios parciales sobre la relación bilateral de la cultura gallega con otras comunidades, sobre la traducción de determinados géneros y para la contextualización de ciertas autorías y obras.
Solo sobre la base de datos de traducción comprobados y de análisis sistémicos será posible emprender otras líneas de investigación que exploren el papel de las antologías, las retraducciones, los nuevos soportes de traducción (adaptaciones al audiovisual, traducción escénica, etc.), el papel de la traducción en la promoción cultural global y las políticas de traducción.













