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Introducción | La traducción del material periodístico: Fuentes estables e inestables | La traducción de la información | La traducción de la opinión | Potencial para la investigación
El periodismo está estrechamente vinculado a la traducción desde sus inicios, bien en forma de publicaciones que son auténticos periódicos traducidos, bien en publicaciones que alternan artículos traducidos con la producción periodística propia. Ambas formas perduran en la actualidad. Las primeras manifestaciones del periodismo en España surgen a partir del siglo XV. Entre los primeros casos documentados de traducción periodística se encuentran la Gazeta romana, y relacion general, de auisos de todos los Reynos y Prouincias del mundo, publicada en Sevilla en 1618, y tres números de la Gazeta de Roma impresos en Valencia entre 1618 y 1621, traducidas del italiano (Espejo 2013: 79). Desde entonces y hasta nuestros días, la traducción ha estado integrada en el engranaje de la producción periodística y su papel ha ido evolucionando a lo largo de los siglos. Valdeón (2012) presenta un completo recorrido histórico a nivel internacional que empieza en el siglo XVII y llega a nuestros tiempos. El estrecho vínculo entre periodismo y traducción se ha intensificado con el tiempo para convertirse, sin exagerar, en una auténtica relación de dependencia, pues hoy sería muy difícil concebir el periodismo sin traducción.
Internacionalizar la información ha producido continuos flujos de trasvase informativo, que atraviesan fronteras en complejos procesos solo posibles gracias a la traducción. Las nuevas tecnologías de la información han agilizado el proceso, con independencia de su soporte (periodismo impreso, audiovisual y digital o multimedia).
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| Ediciones en francés, español e inglés de la web francesa de noticias 24matins. |
Las empresas del sector ejercen una doble función, selectiva y difusora: seleccionan y filtran la información, le dan un tratamiento, estilo y lenguaje determinados en función de sus destinatarios, al tiempo que la marcan ideológica y culturalmente. Traducir, en estas empresas, es una pieza más del complejo proceso de elaboración de la información periodística. Las maneras de servirse de la traducción no son uniformes, lo que da lugar a formas variadas, desde el texto que reproduce fiel e íntegramente el contenido del original, a otras más flexibles donde la noción tradicional del término resulta difícil de aplicar. El objetivo de los medios no es reproducir los originales, sino producir nueva información que responda a las expectativas de la audiencia local y a los intereses (económicos, políticos, ideológicos…) del grupo de comunicación.
La traducción en los medios es constante. En el proceso de generar información, el flujo incesante de texto traducido se diluye y se entremezcla con el texto periodístico que se produce en las redacciones, y así pasa a formar parte de la producción propia de los medios. A esta invisibilidad de la traducción se añade la transparencia: una manera de enfocar la mediación en la que los textos se adaptan a las normas de la cultura receptora, minimizando las diferencias lingüísticas y culturales en aras de la fluidez. Las audiencias prefieren recibir la información en su propia lengua y de la forma en que convencionalmente la han recibido.
La traducción del material periodístico: Fuentes estables e inestables
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| Una noticia de El País, traducida en su edición para Brasil. |
Los medios traducen textos muy variados, como noticias, despachos de agencia, entrevistas, reportajes, crónicas y artículos de opinión. Este flujo informativo circula a escala planetaria y los medios lo seleccionan y traducen en función de sus necesidades e intereses. Sin embargo, la manera de traducir esa amplia gama de variedades textuales no es uniforme. Los análisis de traducciones (Hernández 2005, 2009, 2010) permiten distinguir dos formas muy diferentes de enfocar la traducción de este material periodístico: cuando se considera texto definitivo (fuente estable) y cuando no se considera texto definitivo (fuente inestable). Esta diferencia se puede vincular a la clasificación textual en géneros periodísticos, respectivamente argumentativos (opinión) o bien informativos e interpretativos (información). Aunque existen excepciones, los textos informativos (noticias, despachos, reportajes, entrevistas) son fuentes inestables y pueden ser objeto de modificaciones sustanciales. Los textos argumentativos (columnas, tribunas, artículos de opinión), por el contrario, se consideran material acabado y se respeta su integridad.
Textos informativos
Los textos informativos se centran en exponer hechos, pierden actualidad y hay que modificarlos para dar cuenta de su evolución. Son textos no acabados (fuentes inestables) que se prestan a reescritura; este material, en sus diferentes fases de producción, pasa por varios mediadores que cuentan con gran libertad para actualizarlos. En este periplo, el quehacer del periodista/traductor suele implicar que los textos se abrevien o amplíen, se añada o suprima información, en un proceso de reescritura que termina por adaptarlos a las necesidades de la empresa. Los autores pasan a un segundo plano y la información prima sobre otras consideraciones. En el proceso de traducción es frecuente manipular y transformar los textos.
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| Traducción de un texto de opinión en El País. |
Textos de opinión
Los textos de opinión sirven para dar a conocer las ideas o juicios de valor suscitados típicamente a propósito de hechos que han sido noticia más o menos reciente y se consideran una fuente estable. Los autores cobran un especial protagonismo porque son firmas de prestigio. Cuando el original es una fuente estable, el texto meta suele ser una traducción completa. Se trata, por lo general, de textos fijados, artículos firmados, con unos derechos (copyright) que restringen la libertad de acción del mediador. El texto se adapta al nuevo marco comunicativo y, aunque puede presentar algunas modificaciones del periodista/traductor y del editor, sigue queriendo ser un reflejo del original y su estatus es el de una traducción. Por ello a menudo incluye ciertas marcas paratextuales que permiten reconocerlo como tal (como un pie de texto con la firma del traductor).
Distinguir entre fuentes estables e inestables simplifica en exceso las formas de traducir. Con todo, resulta de gran utilidad para analizar la actividad traductora de los medios. La transferencia de originales en otras lenguas se lleva a cabo de manera distinta según se trate de información u opinión.
La traducción de la información
Cuando se traduce la información, el trasvase transcultural se ve determinado por las necesidades informativas del medio receptor y su audiencia. El periodista/traductor produce un mensaje para un nuevo grupo de receptores y reescribe su contenido pensando en ellos. Los análisis textuales han sacado a la luz las operaciones de domesticación (Clausen 2004, Bassnett 2005) que permiten remodelar el material en otras lenguas para adaptarlo a las expectativas de sus receptores y a la línea editorial de las empresas del sector. Vuorinen (1995: 170) señala estas cuatro operaciones: omisión, adición, sustitución y reorganización, las mismas que se emplean para procesar la información en la producción periodística.
Bielsa y Bassnett, en su estudio sobre el funcionamiento de la traducción en las agencias de noticias, constatan que traducir puede implicar todo tipo de manipulación textual, incluyendo síntesis, omisión, explicación y muchas otras estrategias textuales. Para Bielsa & Bassnett (2009: 64), las modificaciones más frecuentes a las que se ve sometido el texto de partida en el proceso de traducción son las siguientes:
- Cambio de título y subtítulos.
- Eliminación de información innecesaria.
- Adición importante de información de fondo.
- Cambio en el orden de los párrafos.
- Resumen de la información.
Para explicar los cambios sustanciales al traducir la información, los investigadores han recurrido a varios procesos que influyen en esta transformación –algunos de ellos enraizados en la práctica periodística–, como la selección de la información, la transedición, la recontextualización, la localización y la reescritura. Los repasamos a renglón seguido.
El proceso de escoger la información (gatekeeping process) se utiliza para designar los puntos que actúan como barreras, responsables de rechazar o decidir qué acontecimientos se convierten en noticia. Los gatekeepers –porteros o guardabarreras– son quienes ostentan el poder de permitir o bloquear la información en un medio. Quienes traducen la información también funcionan como gatekeepers, es decir, actúan de filtro y seleccionan qué partes de un texto periodístico se van a difundir y cómo. En palabras de Fujii (1988: 36), desempeñan estas cuatro funciones: controlar la cantidad del texto, adaptarla al nuevo contexto, añadir información y reorganizar su estructura. Valdeón (2016) profundiza en el papel de los periodistas/traductores como seleccionadores y manipuladores de la información.
Transedición, término acuñado por Stetting (1989: 371), designa la habitual combinación de traducción y edición en el ámbito periodístico. Los redactores manejan material en otras lenguas y procesan esa información para sus artículos. Para Stetting (1989: 377), la transedición cubre estas tres tipos de adaptación:
- al estándar de eficiencia en la expresión.
- a la función establecida para el nuevo texto en el nuevo contexto social.
- a las necesidades y convenciones de la cultura de llegada.
En el proceso de transedición se adopta la forma de una modalidad textual de la cultura receptora. No todo son cuestiones de tipo formal: una parte importante de la intervención textual está condicionada por factores extratextuales. El medio resulta decisivo: decide qué se traduce, establece con qué función y lo transmite con el sello de su línea editorial.
La información tiene que funcionar en su nuevo contexto sociocultural y para ello los profesionales de los medios no solo la filtran, traducen y editan, sino que también la recontextualizan para el medio de comunicación local y su audiencia. Para Verschueren (2007: 79-80), el proceso de recontextualización de un texto afecta a su significado, su función y su recepción: un texto traducido no solo implica desplazamiento lingüístico, sino también contextual y cultural. El proceso de recontextualización transforma el mensaje y la información se presenta desde una perspectiva diferente. Según Schäffner y Bassnett (2010: 8), la recontextualización siempre implica una transformación, determinada por objetivos, principios e intereses del nuevo contexto.
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| Una entrevista y su traducción. |
Las transformaciones que presentan las noticias traducidas se han asociado, igualmente, al concepto de localización. Para Pym (2004: 4), los textos son también productos materiales que se distribuyen en el tiempo y en el espacio. Las noticias internacionales que leemos en la prensa local se pueden considerar legítimamente una localización de textos en otras lenguas, transformados en cierta medida por las agencias internacionales. Orengo (2005) afirma que las noticias constituyen el primer producto de información global localizado, es decir, distribuido en múltiples lenguajes de forma simultánea. Además, este proceso se hace a medida del nuevo perfil social, cultural y político de la audiencia local. El mercado de noticias implica su traducción a otras lenguas como requisito para su distribución mundial. El proceso de publicación de un texto de una agencia de noticias se corresponde con el paso de un producto mundial a una versión localizada por un medio nacional.
Por último, aunque no menos importante, también se ha recurrido al concepto de reescritura para explicar las transformaciones. Las reescrituras constituyen una práctica frecuente en el periodismo, con y sin traducción. Hernando (1990: 57) las describe como un proceso de producción colectiva en el que uno o varios redactores reescriben las informaciones a partir de los datos suministrados por otras fuentes. Como apuntan Bielsa y Bassnett (2009: 57), las reescrituras periodísticas son la forma en que las noticias se ponen a disposición de los lectores de todo el mundo. La información se reescribe para una determinada audiencia, actualizada, adaptada a sus intereses, siguiendo las normas de estilo de cada medio y las convenciones periodísticas de la cultura receptora, y se marca con el sesgo ideológico del medio que la reproduce. El proceso de reescritura está presente en toda producción periodística en la que interviene la traducción: los despachos de las agencias de noticias se someten a un proceso de reescritura en el idioma local antes de ser distribuidos nuevamente por periódicos, radio y televisión (Lomheim 2002: 184); los corresponsales en el extranjero reescriben las noticias a través del filtro de su mediación intercultural (Hautanen 2008); las noticias de medios internacionales traducidas por un periódico nacional se reescriben para sus nuevos lectores, por solo citar algunos ejemplos (para una descripción y clasificación de las diferentes reescrituras periodísticas basadas en la traducción, véase Hernández 2009).
Los medios desempeñan un papel fundamental en la trasmisión de ideologías e identidades y en la creación de estados de opinión. Detrás de cada empresa de comunicación hay un potente grupo económico y/o ideológico que defiende unos intereses particulares, que son la razón última de su existencia y el elemento central de su estrategia empresarial. La traducción de la opinión se utiliza como apoyo y refuerzo a la línea editorial del medio (Hernández 2012).
Las traducciones de textos de opinión son, por lo general, fidedignas y respetan el estilo del autor. Las mutilaciones son poco frecuentes. Cuando se dan, responden principalmente a motivos ideológicos o de espacio y siempre en menor medida que los textos informativos. El medio ejerce el control de las opiniones que publica; no lo hace de un modo directo, manipulando el contenido de los artículos, sino indirecto, seleccionando y traduciendo qué opiniones difunde. Su política de traducción sirve para reforzar su línea editorial con la opinión de voces internacionales de contrastada autoridad.
Para transmitir una corriente de pensamiento resulta crucial escoger una cartera de líderes de opinión e intelectuales. Cuando esas voces escriben en otras lenguas, los medios las traducen. Llegan a las páginas de opinión por distintas vías: en algunos casos, forman parte del círculo de figuras de prestigio a las que el medio solicita habitualmente sus artículos; en otros, llegan mediante acuerdos con otros medios, o a través de los paquetes adquiridos a servicios internacionales de distribución de artículos (syndicates), como Tribune Content Agency, The New York Times Syndicate o Project Syndicate, entre otros.
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| Ejemplo de reescritura basada en la traducción de un texto de opinión en El País. |
Project Syndicate es un claro ejemplo de una política de traducción al servicio de corrientes de pensamiento (Hernández 2016). Esta organización sin ánimo de lucro –que se nutre con las contribuciones económicas de medios y fundaciones de países desarrollados– es, en la actualidad, el mayor distribuidor de artículos de opinión del mundo. Selecciona a personalidades de prestigio internacional a las que solicita artículos en inglés que traduce a trece lenguas y distribuye entre más de quinientos medios del planeta –en países en desarrollo, de forma gratuita o con tarifas reducidas–. Project Syndicate utiliza la traducción para que estas opiniones alcancen mayor resonancia, con el objetivo declarado de ayudar a los lectores de todo el mundo a entender asuntos de relevancia mundial sobre temas de economía, relaciones internacionales, ciencia, medio ambiente, etc. Con todo, esta organización está al servicio de los grupos de comunicación que la financian. Funciona como agencia mundial especializada en la distribución de opinión y difunde el mismo mensaje uniforme de los medios dominantes, al servicio de la preservación del sistema socioeconómico liberal y la prevalencia de la cultura occidental.
Si bien los artículos de opinión entran en la categoría de fuentes estables –textos firmados, con unos derechos (copyright) que dificultan su manipulación–, las secciones de opinión de los medios también ofrecen reescrituras periodísticas basadas en la traducción que intervienen en el contenido de los originales. Entre las más conocidas y estudiadas, figuran las revistas de prensa (véanse Martín 2003 y Guerrero 2005), un género menor que presenta solo fragmentos de artículos, columnas o editoriales de otros medios, muchos internacionales. Las revistas de prensa no son uniformes. Las hay que publican un único fragmento del original, de extensión variable (un solo párrafo, o más de uno) o el texto con importantes omisiones marcadas por signos tipográficos indicativos de tales omisiones: ([…]). Las revistas de prensa se basan en la reescritura. Como tónica general, se menciona la fuente de procedencia y, en ocasiones, el nombre de su autor, aunque casi nunca el nombre del periodista/traductor.
Potencial para la investigación
La investigación en traducción periodística es relativamente reciente. Los primeros estudios se iniciaron a fines del siglo XX, con un notable desarrollo en las dos primeras décadas del XXI (Valdeón 2015, 2020; Davier 2019; Hernández 2019a).
Una parte importante de la investigación se ha centrado en la traducción periodística como producto mediante análisis diversos de traducciones entre varias lenguas. Son escasos los estudios del proceso, que podrían aportar valiosa información sobre los modos de hacer de los profesionales del sector, así como ahondar en el perfil de quienes traducen y en las destrezas para la labor. Davier, Schäffner y Van Doorslaer (2018) sugieren que el análisis textual por sí solo es insuficiente para una comprensión profunda de los procesos de la traducción periodística. Estos investigadores plantean abordar la traducción con una combinación del análisis textual con datos cualitativos recopilados mediante trabajo de campo. Así, las hipótesis derivadas del análisis textual podrían confirmarse o modificarse con información de primera mano de la fuente de estudio: entrevistas semiestructuradas, observación no participante, recopilación de documentos internos…
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| Noticia de La Vanguardia con contenido traducido de redes sociales. |
Desde el punto de vista teórico, la investigación en traducción periodística puede contribuir al debate en los estudios de traducción en torno a la noción tradicional de traducción y su necesaria ampliación para dar cabida a otros fenómenos. Prácticas como la transedición, la reescritura… han llevado a los investigadores de esta área a señalar la necesidad de expandir o redefinir conceptos centrales como equivalencia, fidelidad o autoría.
Por otra parte, el material periodístico se ha convertido en un producto estratégico, mundial. Influye en las audiencias, transformando su visión del mundo, imponiendo esquemas culturales, representaciones de la identidad, y propiciando el surgimiento de determinadas corrientes de pensamiento (véanse Vidal 2012; Paula 2016; Páez 2017; Rodríguez 2019). Los grandes grupos de comunicación lo controlan con fines comerciales, pero también ideológicos. La traducción les permite no solo producir nueva información, sino también crecer, llegar a nuevas audiencias y alcanzar un mayor impacto social. Son necesarios nuevos estudios que analicen cómo se utiliza en la configuración de los discursos que difunden los medios, en sus políticas, así como las relaciones de poder en la transmisión de los mensajes periodísticos. Sin olvidar el estudio de la recepción de los mensajes traducidos, un área prácticamente inexplorada. Se precisa, para todo ello, un marco metodológico interdisciplinar que combine los estudios de traducción con otros campos afines como la sociología, la semiótica, los estudios de comunicación, los estudios culturales...
Por último, los cambios de la era digital están abriendo interesantes líneas de investigación:
- El sector periodístico está inmerso en un importante proceso de transformación: han surgido nuevas formas de periodismo como el periodismo ciudadano, medios alternativos, blogs, plataformas multimedia… Son necesarios estudios de caso que den cuenta del papel de la traducción en los nuevos medios
- Las empresas periodísticas, inmersas en la convergencia multimedia, han cambiado la forma de producir contenidos. Esta nueva realidad está redefiniendo el panorama mediático y transformando tanto el proceso de producción de noticias como las prácticas de los periodistas (Davier & Conway 2019). Estudiar cómo los nuevos modos de producción de la información afectan a los procesos de traducción y a las estrategias utilizadas es un nuevo campo, apenas explorado hasta la fecha.
- La transformación digital ha propiciado, igualmente, nuevas prácticas discursivas en la redacción periodística. Ahora la información se presenta mediante una combinación de textos, sonidos e imágenes, y se actualiza constantemente. Han aparecido nuevas convenciones textuales, como incorporar contenido de redes sociales en las noticias, principalmente como citas o declaraciones. Cuando esos contenidos están en otras lenguas, se ofrecen traducidos y, con frecuencia, acompañados de una captura de pantalla del original, que revela a los receptores una actividad traductora hasta ahora casi siempre invisible. El estudio del uso de la traducción en las nuevas convenciones textuales y en el nuevo modelo narrativo del periodismo multimedia es una línea de investigación que está en sus inicios.





