| ENG Central America CAT Centreamèrica EUS Erdialdeko Amerika GLG Centroamérica POR América Central |
contenido
Introducción | Belice | Costa Rica | El Salvador | Guatemala | Honduras | Nicaragua | Panamá | Potencial para la investigación
Antes de declarar su independencia de España en 1821, la región centroamericana se encontraba en una posición de desventaja política, económica, cultural y social con respecto a otros núcleos geopolíticos de habla hispana en el continente americano (los actuales México, Colombia o Perú, por ejemplo). Como el resquicio más remoto del Virreinato de Nueva España hasta ese momento (el de la independencia), Centroamérica, por entonces llamada Capitanía General de Guatemala, contaba con limitados recursos y gozaba de poca atención por parte de las autoridades coloniales. En tales circunstancias, el área había dependido en gran medida de agentes externos tanto para la publicación como para la obtención de materiales impresos de cualquier tipo. Tal ambiente no habría propiciado el desarrollo de la actividad editorial en general, menos aun una que tuviera como actividad regular la traducción de obras provenientes de lenguas diferentes del español más allá de algunos documentos diplomáticos o políticos.
![]() |
| A la izquierda, mapa de Florida (en verde) y del Virreinato de Nueva España (en amarillo) hacia 1630 (Fuente Guías Costa Rica). A la derecha, la divisón política actual de Centroamérica (Fuente Wikipedia). |
Después de la independencia, la situación de la actividad traductora en la región no había cambiado en gran medida y durante buena parte del siglo XIX la obtención de materiales traducidos se habría seguido dando, salvo alguna excepción, principalmente por medio de la importación (véase Gapper 2008). Tal retraso material, la falta de una tradición editorial y la dependencia son algunas causas de que la traducción tuviera un exiguo desarrollo en Centroamérica; por ello, se le prestó escasa atención por parte de diferentes agentes sociales y su historia resulta poco conocida o estudiada.
Fue necesario esperar hasta el siglo XX y a una producción editorial más sólida y sistemática, para presenciar un aumento significativo en las iniciativas locales de traducción, principalmente en el campo literario. Llegado el siglo XXI y con el crecimiento del sector servicios durante las últimas dos décadas en ciertos países de la región que vino con la apertura de los mercados (en Costa Rica, por ejemplo), la demanda de personal capacitado para ofrecer servicios de interpretación remota ha experimentado un aumento considerable. Además, diferentes empresas transnacionales establecieron centros de operación en el área, lo cual ha creado demanda de servicios de traducción —legal, técnica, de localización e internacionalización, entre otros— para su propio consumo y el de sus filiales en diversas regiones del mundo. Simultáneamente, editoriales independientes han comenzado a financiar sus propias traducciones al español y sus variantes locales, principalmente de los denominados clásicos de la literatura universal, y a distribuirlas en redes regionales. Sin embargo y a pesar de que desde la década de 1970 se han fundado asociaciones profesionales de traductores en Guatemala (AGIT), Panamá (APTI) y Costa Rica (ANTIO y ACOTIP), la traducción, como en tantas otras regiones, no tiene aún el merecido reconocimiento en términos profesionales, económicos o socioculturales.
La traducción desde Centroamérica hacia ámbitos externos ha corrido una suerte parecida. Las iniciativas en tal dirección han surgido de manera más consistente en el ámbito literario. Así, las obras de reconocidos autores centroamericanos —tales como Rubén Darío, Miguel Ángel Asturias, Ernesto Cardenal, Roque Dalton, Manlio Argueta, Sergio Ramírez, Gioconda Belli, Carlos Luis Fallas, Joaquín Gutiérrez, Fabián Dobles, Ana Istarú y Augusto Monterroso, por ejemplo— se han traducido principalmente a lo largo del siglo XX (al respecto, véanse Gapper, Drescher y Vargas 2011, Mackenbach y Marchio 2016). No obstante, tales iniciativas han sido poco sistemáticas, se han originado en entornos externos a la región y no necesariamente reflejan el desarrollo histórico de las letras centroamericanas. Aun más marginal ha sido la traducción desde lenguas indígenas locales al español. Si bien se han concretado algunas iniciativas, lo común es que sean elaboradas con fines instrumentales e investigativos, o por personas con poca capacitación o conocimiento real de la lengua desde la que se traduce (en el caso de Costa Rica, véase Serrano 2019).
En lo que respecta al entorno académico, Centroamérica ha visto el surgimiento de programas universitarios de estudio de pregrado y grado en Costa Rica, El Salvador, Guatemala y Nicaragua, así como de posgrado en Costa Rica, El Salvador y Panamá (véase Franco y Rovira-Esteva 2019). Los ETI, aunque casi inexistentes en gran parte de la región, parecen experimentar un crecimiento comparativamente notable en Costa Rica, cuya producción en el campo a partir de 2001 da cuenta de una gran mayoría de las publicaciones de factura centroamericana de las que se tiene conocimiento.
Con una perspectiva histórica, profesional y disciplinar, a continuación se ofrece un sumario del estado de la traducción en los siete países centroamericanos (Belice, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Panamá).
![]() |
| Bandera de Belice. |
Situado al suroeste de México, en el extremo noreste del istmo centroamericano, Belice presenta una interesante situación lingüística. Por razones históricas, conserva el inglés como lengua oficial, pese a que una parte significativa de su población no la tiene como lengua materna. A diferencia de los demás países centroamericanos, el inglés ha desempeñado un papel fundamental, ya que el país no se independizó como colonia británica hasta 1981. Más del 50 % de sus 400 000 habitantes es multilingüe, con diversas combinaciones de inglés o un criollo afín al inglés, criollo, español, garífuna y lenguas indígenas. En tal contexto se han desarrollado tanto la traducción profesional como la informal.
Historia
Al igual que en el resto de la región centroamericana, lo que ahora constituye Belice experimentó una primera etapa de traducción entre la población local y los colonizadores españoles y británicos, que se fue transformando a lo largo de los años. Difiere de los otros países en que el español en los discursos políticos se vio contrarrestado por la influencia británica. Como en los demás países de la región, dependía de los pobladores aprender los idiomas de los colonizadores y desempeñar la función de traductores. A partir de esta situación histórica se han fortalecido los papeles de las distintas lenguas del país y, a su vez, la traducción entre esos idiomas ha servido para fortalecer las diversas culturas (Castro 2019: 433).
Actividad profesional
Entre los servicios habituales de traducción, ha crecido la necesidad de traductores o intérpretes entre el inglés y el criollo de Belice para asuntos jurídicos y administrativos, o bien entre el inglés y el español o entre el inglés y el alemán, para actividades comerciales. Además, se ofrecen servicios de traducción e interpretación al inglés, al español, al mandarín y a otros idiomas, para la actividad turística. Se suma a esto la interpretación de lenguaje de señas. No hay datos fiables sobre la existencia de organizaciones gremiales, pese a que son numerosas las instancias de traducción e interpretación en distintos niveles y sectores.
![]() |
| Cubierta de la traducción al inglés criollo beliceño del Nuevo Testamento. |
ETI en el ámbito local
Las instituciones de educación superior ofrecen instrucción en idiomas y certificaciones de competencia lingüística más que en traducción. En estudios publicados sobre Belice (como la educación, el medioambiente, agronomía y otros), al referirse a la traducción, la toman como instrumento esencial al que se acude en el proceso de investigación o en la elaboración de un artículo. En avisos publicados por el Ministerio de Educación de Belice, se señala la importancia de la traducción de material didáctico de la lengua maya a español, sin más detalles sobre el proceso. Hay menciones del uso de traducciones realizadas de documentos religiosos orientados a determinados grupos étnicos, como el Di Nyoo Testiment eena Bileez Kriol/New Testament in Belize Creole (2012).
No obstante, la traducción como tal no ha sido objeto específico de estudio. En cuanto a la traducción literaria, el análisis en “Language Choices in Belizean Literature: The Politics of Language in Transnational Caribbean Space” (Schneider 2018), sobre la novela Beka Lamb, de Zee Edgell, explora el papel político de los idiomas dentro de la sociedad y entre sus distintos sectores. En “La poesía móvil y plural de Belice: Amado Chan y el cruce de fronteras” (Craveri 2019) se menciona la edición bilingüe inglés-español, que en ocasiones incluye además algunos textos en lengua maya, como muestra de la complejidad lingüística del país. Otro caso es An Anthology of Belizean Literature: English, Creole, Spanish, Garifuna (Durán ed. 2007), con las cuatro lenguas de mayor importancia.
Perspectivas
Por lo general excluido de muchos de los estudios sobre Centroamérica y de los estudios de traductología, Belice podría contribuir a la comprensión sobre los diversos tipos y usos de la traducción tanto profesional como informal, que son también muestra y ejercicio de poder político. El que culturalmente difiera de los demás países centroamericanos hispanohablantes le da una particular perspectiva en la región desde la que podría orientar nuevos estudios. La atención a interrogantes sobre la forma en que influye el multilingüismo de idiomas no igualitarios en los procesos de traducción podría sistematizar la información y contribuir a equilibrar el valor y el tratamiento de esos idiomas.
![]() |
| Bandera de Costa Rica. |
Costa Rica se encuentra sobre el paralelo 10 de latitud norte y cuenta con un territorio de 51 100 kilómetros cuadrados. Limita con Panamá al sur y con Nicaragua al norte, con el mar Caribe al este y con el océano Pacífico al oeste. El español es lengua oficial en el país y la de mayor uso entre su población, utilizada por prácticamente el 100 % de sus más de 5 000 000 habitantes. A pesar de que son porcentualmente minoritarias, también se habla en su territorio una variedad de lenguas indígenas y criollas, entre ellas el bribri, el buglere, el brunca, el cabécar, el malecu, el novere, el naso de Brorán —habladas por alrededor de 29 000 habitantes— y el inglés criollo limonense (véase DIPALICORI).
Historia
Como sucede con el resto de la región, la historia de la traducción en Costa Rica ha sido poco estudiada y, por tanto, la documentación al respecto es escasa. En todo caso, no es aventurado suponer que la actividad traductora en el país, durante sus fases más tempranas (conquista y colonia) y hasta bien entrado el siglo XX, habría consistido principalmente en iniciativas relativamente aisladas. Durante aquellos primeros momentos, sobre todo, habría destacado la labor de las órdenes religiosas que se asentaron en el territorio nacional, dominicos y jesuitas principalmente (véanse Lafarga y Pegenaute 2012a, 2012b, 2012c, 2013; Varela 2016, 2018a, 2018b). De tal manera, el país habría dependido durante mucho tiempo de otros polos geopolíticos donde sí se producían traducciones y desde los cuales se importaban los materiales ya traducidos (presumiblemente España y México desde el principio, y a los cuales se habrían ido sumando Argentina, Colombia y Chile, entre otros). Debe mencionarse que, una vez llegada la independencia del Reino de España en 1821, al menos en el ámbito político parece admitirse la necesidad de contar con quien se encargara de las labores de traducción dentro del recién constituido Estado Costarricense. Así, en 1854 se crea mediante decreto la figura de Traductor General en la República de Costa Rica (véase Colección de las leyes, decretos y órdenes expedidos por los supremos poderes legislativo y ejecutivo de Costa Rica, 1854-1855). A finales del siglo XIX e inicios del XX se comienza a destacar la labor de traducción de ciertos intelectuales y literatos, entre ellos Ricardo Fernández Guardia (véanse también Soto 2013, 2014), Roberto Brenes Mesén (véase también Gapper 2013) y Joaquín García Monge, a quienes les sucederían más tarde los escritores Joaquín Gutiérrez Mangel y José Basileo Acuña (véanse también Gapper 2013, Serrano 2021 [en prensa]), quienes destinaron buena parte de su labor como traductores a la obra de Shakespeare. Por lo demás, como debe de haber sucedido en diferentes territorios en todo el mundo, las traducciones de orden más cotidiano habrían sido realizadas durante este periodo sobre todo por profesionales con algún grado de bilingüismo o por académicos, intelectuales o escritores, en el caso de empresas de mayor calado. Desde el último lustro del siglo XX, el país ha experimentado un giro significativo a favor de la formación y titulación universitaria de sus traductores (MATRA). Así, tras algunos intentos fallidos y gracias al esfuerzo de un grupo de académicos liderados por la profesora Sherry E. Gapper, en 1993 se crea el primer plan de estudios formales en el país: la Licenciatura en traducción (francés-español e inglés-español) en la Escuela de Literatura y Ciencias del Lenguaje (UNA). Posteriormente, en 2001, la licenciatura se transformará en la Maestría Profesional en Traducción Inglés-Español (MATRA), cuyo resultado a la fecha ha sido más de dos centenares de traductores titulados.
![]() |
| Edificio de la Facultad de Filosofía y Letras (UNA). |
Durante este mismo periodo, también se han fundado dos asociaciones de traductores (ANTIO, integrada por traductores oficiales o jurados, con o sin titulación en traducción, y ACOTIP, cuyos miembros deben necesariamente contar con un título universitario en traducción), mientras que la interpretación —antes apenas perceptible como actividad profesional— ha crecido con gran fuerza, múltiples empresas de traducción se han instalado en el país y el mercado parece diversificarse cada vez más (véase Vargas-Salas 2020). Estos últimos temas serán abordados en los siguientes párrafos.
Actividad profesional
La traducción profesional en Costa Rica —entendida en este caso como la que se realiza de forma remunerada— no nace en 1995; sin embargo, sí puede afirmarse que aproximadamente desde esa fecha ha experimentado cambios importantes. El paso a una mayor profesionalización (previamente las demandas internas de traducción se confiaban en buena medida a las destrezas de otros profesionales bilingües, como por ejemplo asistentes ejecutivos, lingüistas, filólogos o profesores y estudiantes de lengua) parece haber coincidido con el incremento en el número de traductores titulados dentro del territorio nacional (aproximadamente 300 desde 1995). Otro dato que sitúa el punto de inflexión a mitad de la década de los noventa es el surgimiento de la Asociación de Traductores e Intérpretes Oficiales (ANTIO) en 1995, que actualmente conjunta a casi una centena de asociados (véase ANTIO) y que precedió al de la Asociación Costarricense de Traductores e Intérpretes Profesionales en 2003 (véase ACOTIP). De manera adicional, durante los últimos veinticinco años han surgido o se han asentado en el país unas 25 empresas —grandes, medianas y pequeñas, nacionales, internacionales y transnacionales— que ofrecen diversos servicios de traducción e interpretación o asociados en múltiples campos, de entre los cuales despuntan la traducción legal, científica, médica y académica, así como la interpretación (véase Vargas-Salas 2020). También es destacable el establecimiento de múltiples empresas que ofrecen servicios de interpretación remota o de atención al cliente en diferentes idiomas (entre ellas, los denominados call centers y sportsbooks). Incluso el volumen de traducciones literarias ha crecido (Serrano 2018). En pocas palabras, la profesionalización que han experimentado los servicios de traducción e interpretación en el país ha ido acompañada de un relativo crecimiento y diversificación del mercado.
ETI en el ámbito local
El desarrollo de los Estudios de Traducción e Interpretación en Costa Rica ha estado ligado, como era de esperarse, al establecimiento y consolidación de los planes de estudio en el ámbito de la educación superior pública. Así, la actividad investigativa en el campo tiene su antecedente directo en la apertura de los planes de licenciatura en traducción (UNA) a principios de la década de 1990. Las tesis de licenciatura y los más de doscientos trabajos finales de graduación elaborados por estudiantes (disponibles en: UNATram), junto con el trabajo de profesores de la institución, representan los primeros intentos sistemáticos de emprender investigación en ETI en el país. A partir de 2005, surgen una serie de proyectos de investigación fuera del ámbito de la MATRA y dirigidos por académicos de la UNA; se crea también el Programa de Traducción e Interpretación (ProgTI), direccionado sobre todo a promover los ETI en el país. Al mismo tiempo y a medida que varios de los graduados de la MATRA ocupan puestos en otras instituciones de educación superior, afloran algunas iniciativas en otros ámbitos.
![]() |
![]() |
| A la izquierda, interfaz de búsqueda avanzada de la base de datos UNATram. |
A la derecha, página electrónica de inicio de ProgTI (2020). |
En cuanto a los volúmenes de producción, los ETI costarricenses han tenido un desarrollo tardío con respecto al ámbito disciplinar y aún no se han consolidado, condición propia del contexto hispanoamericano en general. No obstante, desde inicios del siglo XXI, han experimentado un incremento significativo y con perspectivas a seguir creciendo (más del 85 % de lo producido en el país se publica a partir de 2001). La investigación interna se ha concentrado en lo literario, pedagógico e histórico (véanse, por ejemplo, Serrano 2018 y Vargas 2012, Domian 2009 y Umaña 2003, Soto 2013 y Varela 2016, respectivamente) por lo cual presenta un rezago en las áreas disciplinares de más reciente desarrollo. Por otra parte y pese a los esfuerzos realizados y a que el panorama luce prometedor, el desarrollo de los ETI dentro de Costa Rica afronta diversos obstáculos: su poca visibilidad, el escaso o nulo desarrollo fuera de la UNA (que por sí sola agrupa a más del 50 % de quienes cuentan con publicaciones en la materia) y la visión «profesionalizante» e instrumentalista que aún pesa sobre la traducción dentro del entorno académico local, entre otros.
Perspectivas
Los ETI en Costa Rica han girado sobre todo en torno a las ramas literaria, pedagógica e historiográfica de la disciplina y alrededor de asuntos locales. Es todavía mucho lo que falta por explorar, tanto sobre el contexto costarricense como desde él. Entre los diferentes aspectos prácticamente inexplorados se encuentran la actividad profesional, la producción interna de traducciones no literarias, la relación de la traducción con su entorno histórico, económico, social o político, la interpretación en casi todos sus ámbitos, la traducción de lenguas indígenas, la historia de la traducción entre los siglos XVI y XIX, y la traducción de documentos audiovisuales. Ahora bien, debe mencionarse que en la actualidad se realizan esfuerzos por desarrollar nuevos frentes de investigación, entre ellos la imagen del traductor en el medio nacional, el mercado local y regional de la traducción, los ETI de factura hispanoamericana y sobre Hispanoamérica, y la traducción automática (véase ProgTI). El abordaje de tales temas se realiza principalmente con una óptica descriptivista —aunque sin limitarse a ella— y con métodos y mecanismos relativamente actuales en los ETI, como lo son el análisis de amplios corpus electrónicos de textos auténticos, la consulta directa a profesionales, empresas y demás actores asociados al mercado, la aplicación de principios bibliométricos a bases de datos especializadas y la experimentación con sistemas de traducción automática de acceso abierto.
![]() |
| Bandera de El Salvador. |
Ubicada en la costa del océano Pacífico del istmo centroamericano, la República de El Salvador tiene una población de aproximadamente 6 500 000 habitantes, mayoritariamente hispanohablantes con algunos grupos indígenas, relativamente pequeños (kakawiras, nahua-pipiles y lencas; véase también Hernández 2016) ya en gran parte integrados culturalmente a las actividades del país. Las familias lingüísticas, las lenguas y sus grupos de hablantes aparecen en diversos países de la región centroamericana, y no necesariamente corresponden a un país en particular (Castro 2019: 441-442).
Historia
Aparte de la traducción practicada en la época colonial y en la republicana, se conservan traducciones literarias publicadas en revistas y periódicos (Castro 2019: 435). Llama la atención que entre algunos poetas del siglo XIX se ejerció la traducción libre de literatura europea, como en los casos de Juan Diéguez Olaverri, traductor de La Fontaine y de Victor Hugo, o de Joaquín Méndez, autor de versiones de Victor Hugo y de Gautier. Esta práctica todavía se observa en algunas revistas literarias de principios del siglo XX (Jiménez 2009). Más recientemente se han incrementado las traducciones literarias a otras lenguas de obras de Manlio Argueta, Roque Dalton, Mario Bencastro (Dilevko, Dali y Garbutt 2011: 283) o de Horacio Castellanos Moya, traducidas a varias lenguas.
Actividad profesional
Las necesidades actuales de traducción en El Salvador se dan en dos sectores: de estos, el primordial, entre el español y otros idiomas internacionales; y otro centrado en lenguas indígenas. Se ofrecen algunos servicios de traducción al castellano o a otras lenguas, mediante agencias de traductores e intérpretes independientes, en jurisprudencia, traducción referida al turismo o medicina. Algunos de esos expertos son miembros de organizaciones internacionales de traducción e interpretación. Además de estas actividades comerciales, está la Asociación de Traductores Bíblicos de El Salvador, que ofrece capacitaciones en la especialidad.
ETI en el ámbito local
En El Salvador es palpable el interés en los estudios de la traducción y de la interpretación, como demuestran la Universidad Evangélica de El Salvador (UEES), que ofrece una Licenciatura en Traducción e Interpretación del Idioma Inglés, de cinco años y de amplia y variada cobertura, o la Universidad de El Salvador (UES), con una Maestría en Traducción Inglés-Español, Español-Inglés. Otras universidades incluyen cursos de traducción en sus respectivas carreras de inglés como la Universidad Tecnológica de El Salvador (UTEC).
![]() |
| De izquierda a derecha: campus de la UEES, Facultad de Ciencias y Humanidades de la UES y edificios del campus de la UTEC. |
Por lo general, el estudio de la traducción e interpretación han visto escaso desarrollo en el ámbito específico de la investigación. Se han realizado trabajos de graduación con traducciones de textos en anatomía, ética, contabilidad, temas jurídicos, enseñanza de ballet y literatura, entre otros, disponibles en el repositorio CORE. En cuanto a la población indígena (náhuatl-pipil), los estudios se han orientado a la descripción de los idiomas y a la utilización de la traducción para ilustrar patrones sintácticos, léxicos, semánticos y culturales.
Perspectivas
El esfuerzo realizado en los últimos diez años por la Universidad de El Salvador es prometedor para el desarrollo de los estudios de traducción e interpretación en el futuro, si bien ello contrasta con lo publicado desde el exterior, puesto que en estos estudios se ha analizado la dificultad de traducir lo relativo a la expresión de experiencias de guerra o interpretar lo que quisieran expresar los inmigrantes salvadoreños a otros países. Otros estudios publicados fuera del país se refieren a la recepción de las traducciones literarias en Francia, Alemania y los Países Bajos (Marchio y Mackenbach 2012, Mackenbach y Marchio 2016). En conjunto, la existencia de (1) una tradición de traducciones literarias al español realizadas en el país, (2) la actividad comercial en traducción del español a diversas lenguas y viceversa, (3) diversas opciones de formación en traducción e interpretación en El Salvador y (4) estudios de traducción realizados por participantes en estos programas sobre muy diversos tipos de texto, constituyen una base promisoria para el desarrollo de futuros estudios de traducción e interpretación en El Salvador.
![]() |
| Bandera de Guatemala. |
Con una extensión de 108 890 kilómetros cuadrados y una población que sobrepasa los 17 millones de habitantes, Guatemala es el más septentrional de los países centroamericanos junto con Belice. Colinda al este con aquella misma nación y con el mar Caribe; hacia el sureste, limita con Honduras y El Salvador, al sur con el océano Pacífico, y con México al norte y al oeste. Se localiza entre los 13o 45’ y 17o 50’ de latitud norte. El español es la lengua oficial del país, hablada por la mayoría de los habitantes, aunque determinados grupos de hablantes la utilizan como segunda o tercera lengua. Además del español, en Guatemala se hablan 22 lenguas indígenas de origen maya y una afroamericana, las cuales son empleadas por aproximadamente 2 500 000 habitantes (véase García-Tesoro 2010).
Historia
Común a toda la región, gran parte de la labor de traducción más temprana en Guatemala puede rastrearse hasta los misioneros españoles en épocas de la Colonia. Así, se cuenta a los franciscanos y dominicos entre los primeros en traducir ciertos documentos que les resultaban útiles en su misión evangelizadora (Gargatagli 2007). Según Vásquez Quevedo (2013), los religiosos de la época se enfrentaron a dos obstáculos principales al realizar tales labores: se hablaban 26 lenguas en aquella área y se decretó una prohibición de traducir el evangelio a lenguas indígenas. No obstante, se crearon diccionarios y se tradujeron catecismos (34). Además, ocurrieron polémicas entre franciscanos y dominicos sobre la autonomía que tenían los conceptos con respecto de las palabras (Vásquez 2013: 34-35). Fue también durante aquella época que aparecieron las primeras traducciones del Popol Vuh o Manuscrito de Chichicastenango (Vásquez 2013: 34-35).
![]() |
|
| Portada y primera página del Popol Vuh. |
Al llegar la independencia (1821), se fortaleció el comercio con otras regiones y con ello las relaciones internacionales. Surge así la necesidad de traducir sobre todo documentos comerciales y legales del inglés (Vásquez 2013: 35). Durante ese período la traducción no estuvo regulada. Sería en 1879, mediante decreto presidencial, que se regula la traducción jurada en el país, decreto que «reguló las formas de traducir los documentos que provienen del extranjero y el procedimiento de autorización de las personas que desearan ser traductores» (Vásquez 2013: 35-36).
En el siglo XX, principalmente durante la segunda mitad, surgen una serie de academias privadas de traducción dedicadas casi de forma exclusiva a preparar candidatos para el examen del Ministerio de Educación, herramienta utilizada para certificar a los traductores jurados (Vásquez 2013: 36-37). A partir de 2009, sin embargo, mediante acuerdo ministerial, se endurecen y actualizan los requisitos, así como también el procedimiento para la acreditación como traductor jurado. La creciente necesidad de traductores cada vez más profesionales que trajeron consigo los procesos de globalización de finales del siglo XX y principios del XXI tuvo como respuesta la constitución de los primeros planes de estudio en el ámbito universitario en 2004 (Universidad Galileo y Academia Elite) y 2006 (Universidad de San Carlos de Guatemala) (Vásquez 2013: 37-38).
Actividad profesional
La Asociación Guatemalteca de Intérpretes y Traductores (AGIT) se fundó el 17 de enero de 1973. En la actualidad, agremia a treinta miembros activos y cuatro honorarios, que se clasifican como traductores jurados, libres o intérpretes. Así, la traducción en Guatemala ha sido considerada como actividad profesional durante más de cuatro decenios, al menos por un sector de quienes la practican, así como por determinadas instancias estatales. Además de establecer normativa en materia ética con respecto al ejercicio de la profesión —mediante el correspondiente código—, la AGIT también fija las tarifas autorizadas para las labores que se realicen.
Actualmente, funcionan al menos una veintena de empresas que ofrecen servicios de traducción en el país, todas afincadas en Ciudad de Guatemala o en sus alrededores. En algunos casos combinan los servicios de traducción con los de enseñanza de lenguas; no obstante, en la mayoría de los casos se trata de entidades dedicadas de lleno a la traducción (libre o jurada), a la interpretación o a ambas por igual; la más antigua asegura contar en 2020 con 35 años de experiencia.
|
|
| Interfaz de la página electrónica de la AGIT. |
ETI en el ámbito local
Según el portal electrónico de la AGIT, la formación de traductores en el ámbito de la educación superior en Guatemala empezó en 2004, al ponerse en marcha el plan de estudios correspondiente al Técnico Universitario en Traducción Jurada, a partir de una alianza entre la Universidad Galileo y la Academia Elite (AGIT). Desde entonces, se han abierto espacios para la enseñanza de la traducción en el país: dos bachilleratos universitarios, uno en traducción y otro en interpretación, en la Escuela Profesional de Traducción e Interpretación (EPTI), dos licenciaturas (en ciencias lingüísticas con especialidad en traducción e interpretación, y en traducción e interpretación maya-español) en la Universidad de San Carlos de Guatemala (USAC), un programa de Licenciatura en Traducción en la Universidad Galileo, esta vez en colaboración con el Instituto Experts, y los programas de Técnico en traducción e interpretación Inglés-Español, Español-Inglés y de Traducción Inglés-Español, Español-Inglés en la Universidad Mariano Gálvez de Guatemala. En tales espacios se han gestado diferentes iniciativas de investigación. En el repositorio de la Universidad de San Carlos de Guatemala se cuentan unos 60 documentos que corresponden a trabajos de graduación o tesis de licenciatura mediante las cuales se abordan muy diversos temas ligados a la traducción o la interpretación: el turismo, la terminología de los campos técnicos, las herramientas informáticas, las relaciones internacionales, la figura del traductor (capacitación, marco legal, perfil y entorno profesional), el español como lengua, el análisis textual, la literatura, las teorías lingüísticas sobre el significado, los protocolos de actuación, la interpretación médica-comunitaria y en la corte, el doblaje, entre otros (Biblioteca Central - Universidad de San Carlos de Guatemala). La mayoría de los trabajos tiende a centrarse en aspectos de carácter práctico o aplicado (la solución de problemas específicos, así como la labor del traductor). También en centros universitarios como la Universidad Rafael Landívar, en la cual no se imparte la traducción, se ha desarrollado algún trabajo o tesis sobre el tema.
En otro orden de cosas, la investigación sobre el tema guatemalteco parece haberse desarrollado principalmente fuera del país. Las iniciativas de las que se tiene conocimiento se pueden agrupar en seis ejes principales: derechos civiles y política internacional (Fani 2020, Hopkinson y Marsh 2020); interculturalidad e ideología (Kasperska 2010); historiografía de la colonia (Navarro y Poupeney 2019); religión, cultura, literatura y asuntos indígenas (Kahn 2008, Olen 2015, García-Ruiz 1992, Odicino 2016, Beekman 1970, Pomerleau 2012, 2013, Viereck 2007, Mr & Mrs Newberry 1950, García 2016, Valverde 2018, Chamorro 1981, Sackl 2015, Pérez 2018, Dahlquist 1995, Arencibia 1995, Hecke 2018, Serrano-Bertos 2014); interpretación y lenguas indígenas (Fuchs 2006, Landaverde 1999); y mercado (Lausberg de Morales 2003).
Perspectivas
La investigación en ETI con respecto al contexto guatemalteco ha girado en torno a lo religioso, lo cultural, lo literario y los asuntos indígenas. Al pasar revista al listado de trabajos finales y tesis de graduación, es notoria la orientación práctica que tiene la investigación efectuada en tales ámbitos. Por otro lado, los esfuerzos investigativos realizados aparte de los planes de estudio se generan y visualizan desde fuera de Guatemala; una de las excepciones en tal sentido han sido las dos ediciones del Congreso de Interpretación y Traducción, organizadas por la AGIT en 2003 y 2007, y de las cuales se publicaron las respectivas memorias —en las que también se nota un énfasis en los aspectos más prácticos de la profesión—. Tampoco ha sido posible dar con grupos de investigación constituidos formalmente en torno a los ETI, ni en instituciones universitarias ni en entidades profesionales. Así las cosas, podría decirse que los ETI desde el espacio guatemalteco vendrían a ser un campo aún por explotar en la gran mayoría de sus dimensiones y aspectos. En este sentido, podrían ser de interés las particularidades de la interacción entre las 24 lenguas que se hablan en el país, no solo desde el punto de vista historiográfico, literario, lingüístico, religioso o étnico-cultural, sino también desde perspectivas más actuales en ETI (la de las políticas lingüísticas, la de la interpretación comunitaria o en tribunales, la de los derechos humanos y civiles, la de los procesos cognoscitivos, la de la traducción audiovisual y del lenguaje de señas, la de la traducción automática, o la de la didáctica, entre otras).
![]() |
| Bandera de Honduras. |
Situada en la zona más ancha del istmo centroamericano, la República de Honduras, con 9 millones de habitantes, colinda con Guatemala al noroeste, con El Salvador al suroeste y con Nicaragua al sureste.
Por su ubicación, confluyen diversas lenguas y culturas, lo que implica situaciones cotidianas de traducción y de interpretación, ante los distintos niveles de bilingüismo, por la variedad de sus grupos étnicos. Los estudios lingüísticos y culturales suelen señalar algunos grupos (como los misquitos, los lenca, los tolupanes, pech, tawahkas, chortis y garífunas) también encontrados en otros países centroamericanos, además de un grupo que habla una lengua criolla del inglés.
Historia
Comparte con el resto de Centroamérica, incluso de Latinoamérica (Brotherston 2011, Valdeón 2014), la manifestación histórica de traducciones durante la Colonia en que las traducciones apenas se reconocían como tales, aunque cumplían un papel importante en la conquista, en la administración de las colonias, en la evangelización y en las crónicas. Pasada esa época, Honduras adoptó sus propios rasgos y necesidades hasta hoy día. Aunque en forma dispersa, se han publicado en otros países obras literarias hondureñas traducidas a diversos idiomas.
Actividad profesional
Aparte de la traducción e interpretación orientadas hacia los diversos grupos étnicos, hay otra dimensión de la traducción, orientada hacia el exterior del país, que se relaciona con los servicios oficiales de traducción ofrecidos por el Estado. Hay empresas multinacionales con variados servicios bilingües de traducción e interpretación característicos de los países contemporáneos. Pese a estas actividades y servicios, no se han identificado organizaciones gremiales particulares.
![]() |
| Tradición oral indígena de Yamaranguila. |
ETI en el ámbito local
Como respuesta a las necesidades de servicios de traducción, en 2019 la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) llevó a cabo un estudio con miras a desarrollar una carrera en traducción e interpretación. La UNAH ofrece una Licenciatura en Lenguas Extranjeras, que incluye un curso introductorio a la traducción, y una Maestría orientada al plurilingüismo y a las lenguas indígenas del país, además de un grado de Técnico Universitario en Lengua de Señas.
Se ha efectuado una serie de investigaciones universitarias y publicaciones sobre las lenguas de las distintas etnias del país. Obras como Tradición oral indígena de Yamaranguila (1988) son muestra del tipo de esfuerzo de traducción intercultural, hecha para abrir la comunicación entre una comunidad indígena y el resto del país.
La traducción es una actividad vigente en el país, pese a que no se ha desarrollado a través de la perspectiva de los estudios de traducción e interpretación, ni de la de organizaciones gremiales particulares. Con respecto a estudios de traducción literaria, hay estudios en otros países como “Neither hades nor hell: Problems of allusion in the translation of Central American poetry” (Engelbert 1990); Engelbert ha traducido, además, al poeta hondureño Roberto Sosa. Investigaciones como esta no siempre las han realizado los centroamericanos y tienden a formar parte del campo de estudios literarios más que de ETI. Se pueden señalar estudios sobre la recepción de obras hondureñas en otras lenguas como “El París literario: recepción y traducción de las letras centroamericanas en Francia” (Marchio 2016), que trata obras de Roberto Castillo y Roberto Sosa, o “Traducción y recepción de la literatura centroamericana en Suecia” (García 2014).
Perspectivas
A partir de lo anterior se pueden identificar varias áreas de desarrollo de estudios que se beneficiarían desde la perspectiva de los ETI, relacionadas con los diversos servicios de traducción que se ofrecen en el país. Aparte de lo que suele asociarse a la traductología, las investigaciones ya existentes en Honduras referidas a las lenguas indígenas son un buen punto de partida para estudios que enriquecerían e innovarían ambos campos. Además, no deberían dejarse relegados los análisis de las traducciones literarias de obras hondureñas a otras lenguas.
![]() |
| Bandera de Nicaragua. |
Con una extensión de 130 700 kilómetros cuadrados, Nicaragua se localiza entre los 10o 45’ y 15o 15’ de latitud norte. Comparte frontera con Costa Rica al sur, con Honduras al norte, con el mar Caribe al este y con el océano Pacífico al oeste. La lengua oficial de Nicaragua es el español, empleado por aproximadamente el 95 % de los más de 6 millones de nicaragüenses. No obstante, las lenguas indígenas habladas por las comunidades de la costa atlántica también poseen estatus de lengua oficial en ciertos casos. En tal región, aproximadamente 160 000 personas hablan el miskito, el rama o el sumo (véase PROLIBCA).
Historia
A las lenguas precolombinas propias del territorio nicaragüense, vino a añadirse la diversidad y, por ende, la complejidad lingüística que representó la incursión de las lenguas europeas durante los periodos de conquista y colonia. Esta nueva complejidad se habría acentuado aun más dada la influencia británica sobre la costa caribeña del país (Costa de Mosquitos o Mosquitia) principalmente durante la segunda mitad del siglo XVIII, en contraposición a los asentamientos españoles ubicados en la zona occidental de Nicaragua.
En 2010, Nicaragua ratifica el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo de 1989, en el cual se establece que, siempre que sea necesario, los gobiernos deberán recurrir a la traducción con el fin de comunicar a los pueblos indígenas sus derechos y obligaciones (Artículo 30, incisos 1 y 2). En consecuencia, mediante la ley de Pueblos indígenas y afrodescendientes. Legislación básica en Nicaragua (2012), el Estado nicaragüense garantiza, entre otras cosas, que durante las discusiones y procesos de toma de decisiones que involucren a los pueblos indígenas, «las comunidades deberán contar con traductores los que traducirán en sus lenguas todo lo dicho durante este proceso» (Artículo 3, Consulta).
Asunto aparte es la traducción literaria en Nicaragua, cuya literatura ofrece notables hitos en el contexto hispanoamericano. Son conocidas las traducciones del inglés (poesía estadounidense ante todo) de parte de poetas como José Coronel Urtecho y Ernesto Cardenal, quienes colaboraron para publicar Antología de la poesía norteamericana en sus dos ediciones (1968 y 2016). Tampoco se pueden dejar de mencionar las traducciones hacia otras lenguas de poesía y narrativa nicaragüense; en primer término, de la obra de Rubén Darío y, posteriormente, la de importantes escritores como el propio Ernesto Cardenal, Gioconda Belli y Sergio Ramírez.
Actividad profesional
Managua, la capital nicaragüense, es el centro de la actividad profesional en el campo. En ella se han asentado al menos unas once empresas de traducción, cuya oferta de servicios es variada, pero entre los que sobresalen los de traducción legal, técnica y comercial, así como los de interpretación. En 2020, no se tenía conocimiento sobre la existencia de asociaciones profesionales de traductores o intérpretes en Nicaragua.
ETI en el ámbito local
En el entorno nicaragüense actual, al menos dos instituciones de educación superior cuentan con planes de estudio en el campo de la traducción. Por una parte, la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua ofrece la carrera de Licenciatura en Traducción e Interpretación de Lenguas Extranjeras, en la sede de la UNAN en Managua. La Universidad Cristiana Autónoma de Nicaragua (UCAN) ofrece la Licenciatura en Inglés con énfasis en Traductor Internacional, carrera que, según se indica en la página electrónica de la propia licenciatura (2019), se imparte en las seis sedes de la UCAN (León, Chinandega, Masaya, Estelí, Matagalpa y Juigalpa).
![]() |
| Universidad Cristiana Autónoma de Nicaragua, sede de Chinandega. |
Dentro de este entorno académico de formación, se han desarrollado diferentes trabajos de investigación en formato de tesis. Así, en el Repositorio Universitario de Nicaragua están debidamente resguardados trabajos sobre la conformación de bases de datos terminológicas relacionadas con áreas de especialidad; la traducción de textos del campo de la matemática, el álgebra y la teoría de números; los problemas culturales, léxicos, gramaticales o fonológicos, y las disparidades estilísticas entre lenguas; la traducción de obras literarias; y los problemas relacionados con la traducción de textos de especialidad.
Entre estos trabajos se cuentan aquellos relacionados con la literatura nicaragüense y su recepción en el extranjero por medio de la traducción (García 2016, Palma 2001), así como con la traducción de la obra de los poetas Rubén Darío (Schanzer y Gaidasz 1967, Vierek 2000) y Ernesto Cardenal (Cardenal y Ballester 1993, Cohen 2008). Otros ámbitos de estudio han sido la didáctica de la traducción (Valverde 2014) y la influencia de ciertas publicaciones bilingües en determinados momentos históricos (Beer 2016).
Perspectivas
Dada la información que ha sido posible recopilar al respecto, resulta presumible que el entorno nicaragüense ha sido poco explorado, tanto desde dentro como desde fuera. Así las cosas y al igual que ocurre con otros espacios centroamericanos, los ETI en Nicaragua ofrecen múltiples y muy variadas posibilidades de desarrollo. En concreto, la labor más inmediata parecería ser aquella que precisamente permita identificar con la mayor precisión posible la situación actual de la investigación en ETI en el país. Otros campos que se presentan como de especial interés son aquellos que tienen que ver con la formación de traductores y con el avance de la profesión (estudios de campo sobre el mercado y documentales sobre los enfoques actuales hacia la formación o sobre la situación legal y profesional del traductor).
Igual de interesante se presenta la situación de convivencia sociolingüística, cultural, histórica y política entre la costa pacífica de Nicaragua (predominantemente hispanohablante y donde se encuentran las instituciones del Estado nicaragüense) y la región atlántica, habitada por múltiples grupos étnico-culturales que utilizan lenguas indígenas, criollas y el inglés como vehículos para la comunicación cotidiana (véase Equipo Envío). Finalmente, no serían menos provechosos los estudios historiográficos y sociológicos que aborden los flujos de traducción desde y hacia el país, principalmente en lo que concierne a su relación con sus vecinos centroamericanos, con la antigua Unión Soviética o incluso con los Estados Unidos.
![]() |
| Bandera de Panamá. |
Ubicada en el extremo sur del istmo centroamericano, la República de Panamá —que colinda al norte con el mar Caribe, al sur con el océano Pacífico, al oeste con Costa Rica y al este con Colombia— cuenta con una cultura relativamente diversa y con distintos espacios lingüísticos que han favorecido el desarrollo de la traducción.
Con el castellano como lengua oficial mayoritaria entre sus más de 4 millones de habitantes, dentro de los 75 000 kilómetros cuadrados que comprenden el territorio panameño también conviven varios grupos indígenas, cuyas lenguas (ngäbe, buglé, kuna, emberá, wounaan, naso tjerdi y bri bri) se han reconocido oficialmente (Ley 88, 22 de noviembre de 2010). Hay que sumar una variante del inglés hablada en la costa atlántica del país. Por razones históricas, el inglés es el idioma extranjero de mayor uso, aparte de otras lenguas internacionales que llevan a hacer indispensables la traducción y la interpretación, profesional o espontánea, ambos de interés para el desarrollo de estudios específicos.
![]() |
| Encabezado del documento de ley que otorga oficialidad a varias lenguas indígenas en Panamá. |
Historia
Desde la Colonia ha sido necesaria la traducción tanto al interior del territorio panameño como en sus relaciones internacionales. Es una actividad que se ha transformado en apego a las diversas etapas de desarrollo del país. La construcción y funcionamiento del canal de Panamá hicieron brotar muchas necesidades de servicios de traducción e impulsaron su estudio. La traducción literaria también ha formado parte de su cultura, tanto al español como a otras lenguas europeas (Castro 2019: 434), como se puede ilustrar mediante las traducciones de obras como The Shadow: Thirteen Stories in Opposition (1996), de Enrique Jaramillo Levi (versión en inglés de Samuel A. Zimmerman) y mediante antologías como la editada por Enrique Jaramillo Levi, When New Flowers Bloomed: Short Stories by Women Writers from Costa Rica and Panamá (1991).
Actividad profesional
En 1984 se funda la Asociación Panameña de Traductores e Intérpretes (APTI), lo cual implica que la traducción ha sido vista como actividad profesional en Panamá por más de tres décadas y media. Al igual que algunos de sus pares centroamericanas, la ACTI sugiere tarifas a sus miembros y pone al interesado en contacto con profesionales de la traducción. Su misión también es formativa: organiza congresos y capacitaciones sobre asuntos de tecnología, terminología, metodología para la enseñanza, traducción e interpretación especializadas, y estrategias profesionales. Además, promueve la formación en interpretación en lenguaje de señas. En 2020 contaba con 220 miembros que, en su conjunto, tienen muy variadas especializaciones, ofrecen diversos servicios —incluida la traducción certificada— y dan cuenta de al menos trece idiomas internacionales.
En el ámbito general, los servicios de traducción general y especializada, así como de interpretación en Panamá son muy variados y se brindan en las principales ciudades del país. Aquellos profesionales que deseen desempeñarse como traductores públicos deben gestionar una licencia de traductor público ante el Ministerio de Educación de Panamá.
ETI en el ámbito local
Varias universidades ofrecen cursos de traducción como la Licenciatura en Inglés con énfasis en Traducción, de la Universidad Latina de Panamá, que incluye cursos de lengua, cursos de traducción e interpretación, y un trabajo de graduación. Entre ellos destacan un curso sobre la ética profesional del traductor y otro sobre la traducción asistida. La Universidad de Panamá ofrece una Maestría en Traducción del inglés al español y del español al inglés. La Universidad Especializada de las Américas imparte la Licenciatura en Traducción e Interpretación en Lengua de Señas Panameñas.
En diversas bases de datos se registran estudios como las investigaciones terminológicas de Rosita Chan (Universidad de Panamá), “Vers un modèle de dictionnaire pour le traitement de divergences de traduction français-espagnol-français. Application au domaine du tourisme” (2007), Divergences de traduction des termes touristiques (2016) o “The Development of a Multilingual Collocation Dictionary” (2006) relacionados con Panamá; además, se han efectuado trabajos sobre la temática indigenista. Hay cierta escasez de publicaciones y referencias disponibles por medio de búsquedas sobre la traductología propiamente, si bien hay disponibles sobre la traducción referidas a otras áreas, como es el caso de “Traducción de la correspondencia epistolar de los emigrantes antillanos en el istmo de Panamá” (McNeil 1982). Son dignos de considerar estudios comparativos como el de Jaroslav Šoltys, “Terminología jurídica en América Latina” (2004).
Perspectivas
Las traducciones literarias de obras panameñas podrían ser la base de estudios de crítica de la traducción. El campo de la terminología también puede seguir desarrollándose, ya que se cuenta con una base. Puede que la relativa complejidad lingüística del país, en conjunto con otros factores sociales, haya llevado a centrarse más en la resolución de problemas inmediatos que en el desarrollo de estudios que se difunden en el ámbito internacional. Sin embargo, aparte de estudios existentes de carácter histórico, queda patente que la actividad traductora en Panamá ofrece buenas opciones de desarrollo en el área de la investigación y la sistematización de las vertientes que se dan en la traducción y la interpretación en ese país.
Potencial para la investigación
El panorama de las secciones anteriores permite identificar al menos seis ejes en los que resultaría particularmente conveniente que se centren los ETI en y sobre Centroamérica.
- Un primer punto de partida es precisamente la situación actual los ETI en la región. Lo cierto es que el panorama en tal sentido no resulta nada claro. Habrá entonces que identificar áreas de estudio, temas, enfoques, metodologías, centros de investigación, investigadores, medios de difusión e interacciones entre actores. Posteriormente, será necesario conocer las razones que han impulsado (o refrenado) su desarrollo. Otro asunto por considerar es el impacto que hayan podido tener los estudios realizados en ámbitos más allá del propiamente investigativo.
- Otro espacio de particular interés en la región es el de las lenguas indígenas. Habrá que abordar con un enfoque contemporáneo aspectos tales como el multilingüismo y las políticas y asimetrías étnico-lingüísticas. En este mismo ámbito, es preciso estudiar las traducciones existentes de las tradiciones indígenas, tanto orales como escritas, así como las traducciones dirigidas a los pueblos autóctonos.
- Dado el crecimiento que ha experimentado en las últimas décadas, el área formativa es otro potencial campo de investigación. Deberán identificarse los centros de formación, metodologías de enseñanza y planes de estudio, y su relación con el mercado y las prácticas locales de traducción e interpretación. Otro aspecto por explorar al respecto es el impacto que las tendencias formativas vigentes han tenido sobre el desarrollo de los ETI centroamericanos.
- La interpretación es otra veta por explotar en casi todas sus esferas. Una actividad que parece demandar cierta atención es la relacionada con el auge actual del sector servicios y la demanda de intérpretes remotos que ha generado. También resultan llamativas la interpretación en cortes y la interpretación comunitaria, sobre todo si se consideran en su relación con los derechos humanos, colectivos indígenas, poblaciones migrantes y violencia.
- Hay que explorar también al ámbito profesional. En tal sentido, se requieren estudios de mercado, análisis historiográficos sobre la evolución de la profesión, investigaciones sobre el papel de las asociaciones como agentes de cambio, aportes sobre la situación legal del traductor y, no menos importante, trabajos sobre la función, alcance e impacto que tiene la actividad informal de traducción.
- A pesar de que son los ámbitos que más atención han recibido, no deben descuidarse los estudios en traducción literaria y de corte historiográfico. Además de los flujos de literatura local hacia entornos externos y de la consecuente construcción de una cierta imagen de Centroamérica, hace falta también determinar y valorar el impacto de la importación de literaturas extranjeras sobre el pensamiento y desarrollo de la región a lo largo de su historia. Complementariamente, resulta necesario estudiar la producción interna de traducciones no literarias en la región. Sin embargo, tales iniciativas deben ampliar el enfoque tradicional que usualmente han adoptado y beneficiarse de perspectivas que contemplen las relaciones políticas, étnicas, demográficas, sociales, ideológicas, culturales, históricas y económicas que se han dado a lo interno de cada país, entre los países de la región y con el resto del mundo.

















