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contenido
Introducción: La naturaleza de los nombres propios | Una clasificación de los nombres propios relevante para la traducción | Introducción a las técnicas de traducción de los nombres propios | Una taxonomía de las técnicas de traducción de los nombres propios | La traducción por defecto de los nombres propios | Potencial para la investigación

 

Introducción  Introducción: la naturaleza de los nombres propios

God was God's name just as his name was Stephen. Dieu was the French for God and that was God's name too; and when anyone prayed to God and said Dieu then God knew at once that it was a French person that was praying. But though there were different names for God in all the different languages in the world and God understood what all the people who prayed said in their different languages still God remained always the same God and God's real name was God.

(James Joyce. 1916. A Portrait of the Artist as a Young Man)

Dios tiene muchos nombres, pero todos son el mismo dios
 Dios tiene muchos nombres, pero todos son el mismo dios. 

Los nombres propios (NP) constituyen una categoría especial de recurso lingüístico debido a dos de los rasgos que se les suelen atribuir: su carácter de etiqueta vacía de significado más allá de la pura denominación y su carácter monorreferencial, es decir, que sólo designarían a un ente de entre todos sus semejantes. Así, “Pedro” podría llamarse igualmente de cualquier otro modo sin que se produjera diferencia alguna de significado y además el NP “Pedro” serviría para designar a un único humano de entre todos los existentes.

Para ver que esto no es tan sencillo, basta con pensar que Pedr y María, por ejemplo, no son intercambiables, del mismo modo que las connotaciones –y por tanto el significado- cambian mucho si uno se llama Pedro, Peter, R2-D2 o Chindasvinto.

Para completar el cuadro, en lo dicho hasta ahora hemos cometido un error básico muy habitual al hablar de esta categoría: el de actuar como si todos los NP fueran monoverbales  y esencialmente inexpresivos. Sin embargo, expresiones como el Destripador, Una breve historia de la ciencia, Diario de la tarde y Sierra Nevada son también NP de pleno derecho, resulta evidente que se encuentran notablemente cargados de significado y dicho significado describe con bastante precisión la naturaleza del ente al que designan.

No disponemos de espacio aquí para entrar en una reflexión detallada de las complejas maneras en que se ha tratado de definir y delimitar al concepto de NP. John Algeo (1973) proporciona un claro catálogo detallado de estos intentos y resulta una lectura especialmente recomendable al respecto. Quizá el ejemplo actual más conocido de estos planteamientos sea Langendonck (2007), que se centra en los criterios referencial y semántico. He aquí la lista completa de criterios habituales:

  • El ortográfico: los NP se escriben con mayúscula. Para invalidar este criterio basta decir que hay idiomas como el alemán en el que todos los sustantivos se escriben con mayúscula y, sobre todo, que incluso en el caso de que realmente fuera así en un idioma determinado, se trataría de una consecuencia y no de un rasgo intrínseco (los escribimos con mayúscula porque los consideramos previamente NP; no los consideramos NP porque se escriban con mayúscula).
  • El morfosintáctico: no admiten el plural, los artículos ni modificadores restrictivos. Expresiones perfectamente normales como “Hoy es el santo de los Pepes”, “el Ebro”, “la Callas”, “el Sabio”, “las dos Españas” o la pluralización de los apellidos en inglés (the Simpsons) son signo evidente de que no siempre es así.
  • El referencial: los nombres propios designan a un único individuo. En palabras de Langendonck (2007: 6): “a proper name is a noun that denotes a unique entity at the level of 'established linguistic convention' to make it psychosocially salient within a given basic level category [pragmatic].” Se trata del criterio más común y el más útil, pero no deja de presentar lagunas importantes. Ya hemos comentado más arriba alguna de ellas, como en oraciones del estilo de Yo conozco a dos Marías, lo que contradice la idea de que el NP María singulariza a un ser humano frente a todos los demás, cuando de hecho hay en el mundo más Marías que linces ibéricos, por poner un ejemplo. Algunos autores (por ej. Alarcos Llorarch 1994:68) intentan solucionar este problema indicando que el criterio referencial se plasma en “la situación de habla”, donde cadenas como María sí designarían a un ser único para el hablante. Sin embargo, el paso de referencia única en términos absolutos a referencia única pragmática haría que también cumpliesen este criterio elementos como los pronombres personales o los demostrativos, ya que Yo o Aquel evidentemente designan a un ente único en cada situación de habla y no por eso se les considera NP.
  • El semántico: los nombres propios son etiquetas desprovistas de significado. En términos de Langendonck (2007: 6): “The meaning of the name, if any, does not (or not any longer) determine its denotation [semantic].” Entre otros, hay dos argumentos de peso en contra de este criterio. En primer lugar, como ya se ha sugerido, si esto fuera así, los NP serían intercambiables y cualquiera podría llamar a su hijo Misifú o XP18 o Miserable sin mayor problema, lo que es evidentemente incierto (todos ellos estarían incluso prohibidos legalmente) y demuestra que un NP sí tiene significado. Incluso alguno tan convencional como Javier indica, salvo ruptura de las convenciones, rasgos claramente semánticos como “Persona. Varón. Hispanohablante”. En segundo lugar, volvemos a recordar que hay muchos NP de pleno derecho que sí describen explícitamente al ente al que representan (Mar Muerto, El Terrible, Historia de la ciencia, etc.)

Desde el punto de vista de la traducción, los NP son además una categoría muy especial por estar presentes en todo texto mínimamente complejo y constituir un elemento esencial en la ambientación o caracterización cultural de los textos. Efectivamente, que un protagonista se llame Brad y circule por las calles de Seattle es por sí mismo suficiente para situar culturalmente una novela, lo que una vez más aleja a esta categoría de la idea de etiquetas intercambiables y vacías de significado.

Para el traductor una de las principales consecuencias de las consideraciones que acabamos de realizar debería consistir en abandonar las nociones tradicionales para pasar a ser consciente de que los NP sí poseen una carga semántica en cada cultura que puede llegar a ser muy relevante en un texto, lo que los inscribe plenamente en el capítulo de los problemas culturales de la traducción.

En resumen, los nombres propios constituyen una realidad compleja en todos los planos, incluido el semántico, y convendría comenzar reconociendo esta realidad si queremos abordar su traducción de una manera sólida. Parece razonable afirmar que los traductores no se plantearán del mismo modo un NP con poca carga semántica (Iván) que otro lleno de información (Iván el Terrible).

El  segundo gran error a la hora de plantearse la traducción de los nombres propios consiste en considerarlos expresiones aislables cuya traducción no dependería del contexto, al contrario de lo que ocurre con otras categorías. Sin embargo, como siempre sucede en traducción, cualquier enfoque que actúe como si las condiciones concretas de comunicación no contaran está condenado al fracaso de la irrelevancia. Así, la situación (el grado de anisomorfismo tal como se manifiesta en contexto) cambia notablemente si hay que traducir la misma cadena Lepe en el seno de una estadística sobre la producción de fresas o en un chiste.

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[título del epígrafe] Una clasificación de los nombres propios relevante para la traducción

Un primer paso importante para abordar con garantías la traducción de los NP consistiría en encontrar una clasificación de los mismos que fuera relevante para los traductores. Los NP tradicionalmente se han clasificado en función del ente al que representan (antropónimos, topónimos, títulos, marcas, etc.) y son numerosos los intentos de elaborar instrucciones sobre cómo abordar cada uno de ellos por separado (cf. Maillot 1968; Elman 1986; Santoyo1987, etc.), con afirmaciones clásicas como que “los antropónimos no se traducen, salvo que tengan versión oficial en el otro idioma”. Como suele suceder con las recetas descontextualizadas, más aún con las basadas en taxonomías ajenas a la traducción, esto sencillamente no es cierto, ya que se trata de una simplificación descontextualizada expuesta a múltiples excepciones. Por poner un ejemplo, los apodos y caractónimos en general también son nombres de persona y existe una clara tendencia a traducirlos por expresiones paralelas en lengua término. Una segunda observación esencial es que no se puede actuar como si cualquier elemento se tradujera siempre igual, independientemente de su contexto, como en el ejemplo de Lepe visto en el apartado anterior. Lo mismo sucedería aquí con, por ejemplo, el antropónimo Raphael si hay que traducirlo para un lector medio por ejemplo escandinavo en: Se llamaba Raphael o Cantaba como Raphael.

Por ello, necesitamos una clasificación específica para la traducción, una que nos permita evitar los listados de supuestas equivalencias automáticas y descontextualizadas, de modo que comencemos a comprender los criterios esenciales a los que realmente se enfrenta el traductor ante los NP.

El estudio de su comportamiento (Franco Aixelá 2000) nos permite plantear que los traductores tienen de hecho en cuenta tres criterios esenciales a la hora de traducir un nombre propio:

  • Carga semántica (convencionales o expresivos).
  • Historial interlingüístico (novedosos o prefijados).
  • Grado de anisomorfismo en contexto (transparentes/aceptables u opacos/inaceptables).

Desde el punto de vista de la carga semántica, para la traducción resulta útil en primer lugar dividir los nombres propios entre “convencionales” y “expresivos”, donde los nombres propios convencionales serían aquellos, como “Javier”, dotados de una carga semántica intrínseca mínima, ya que apenas recogen por sí mismos información como “varón hispanohablante con antropónimo convencional”, mientras que otros como “El Destripador” son expresivos porque ofrecen mucha información explícita sobre la naturaleza del ente al que designan, lo que convierte su significado en un elemento potencialmente mucho más relevante para la traducción. Resulta obvio que el problema que para el traductor plantean unos y otros es tremendamente distinto.

En español Juliet es Juliet si se apellida Smith o en casi todas las camisetas a la venta en España, pero Julieta cuando se la lee o escenifica En español Juliet es Juliet si se apellida Smith o en casi todas las camisetas a la venta en España, pero Julieta cuando se la lee o escenifica
En español Juliet es Juliet si se apellida Smith o en casi todas las camisetas a la venta en España, pero Julieta cuando se la lee o escenifica.

Un segundo criterio de clasificación esencial para la traducción de los NP radica en su historial interlingüístico, es decir, en si a lo largo de la historia se ha acuñado alguna “versión oficial” del mismo en lengua término, lo que da lugar a una división entre NP “novedosos” y “prefijados”. Así, no es igual traducir Juliet para Juliet Brown (novedoso) que para Romeo and Juliet (prefijado). En el pasado no se actuaba igual que ahora habitualmente con los antropónimos convencionales y si había una etimología común para ese NP en ambas lenguas se tendía a sustituirlo por su homólogo en la otra lengua en traducción, del mismo modo que existía una fuerte tendencia a naturalizar la ortografía de los NP extranjeros más habituales en la cultura de llegada para facilitar su pronunciación (Londres, Aquisgrán, Bruselas, etc.). Para un traductor es importante saber si un NP dado ha sido traducido en el pasado con una versión que se haya consolidado en la cultura de acogida, de manera que pueda decidir si utilizarla o no.

El tercer criterio esencial viene dado por el grado de asimetría contextualizada, que es un parámetro que por su propia naturaleza no se puede ejemplificar correctamente si no es en textos reales. La idea ahora radica en que a partir de la composición de lugar que se hace el traductor sobre todo en cuanto a conocimientos del lector término, propósito de la traducción e información contextual ya presente en el original, los NP se convierten en aceptables (normalmente por ser transparentes) o inaceptables (normalmente por ser opacos). Por poner un ejemplo, no es lo mismo traducir para un lector medio alemán: Era de Los Monegros que Era un paisaje como el de Los Monegros. Mientras que el primer Monegros es probable que sea transparente, el segundo será opaco, salvo que información suplementaria del texto original resuelva el problema.

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[título del epígrafe] Introducción a las técnicas de traducción de los nombres propios

Por técnica (con frecuencia también denominada estrategia o procedimiento) de traducción se suele entender el procedimiento al que se somete un elemento textual en una transferencia interlingüística. Así, hablamos de la técnica de “repetición” cuando la grafía –que no la fonética- de dicho elemento permanece inalterada tras su traducción (por ejemplo, WashingtonWashington), un procedimiento bastante habitual en la traducción de NP, aunque de ningún modo único.

El concepto de técnica/estrategia/procedimiento de traducción tiene su origen más claro en la obra de Vinay y Darbelnet (1958), que con una óptica derivada de la lingüística contrastiva trataron de hacer explícitos todos los procedimientos que utilizaba el traductor en su trabajo. No hay espacio aquí para realizar un análisis detallado de la perspectiva prescriptivista, ahistórica y esencialmente descontextualizada de estos autores, pero sí conviene insistir en que el gran peligro de este concepto radica en abonar la idea de que en traducción es posible plantear recetas fijas de equivalencia descontextualizada, es decir, que determinados elementos se traducen siempre del mismo modo debido a sus propiedades intrínsecas, sin tener en cuenta factores esenciales como el concepto de traducción que tenga el traductor, las expectativas y conocimientos del lector tipo, el escopo y las condiciones textuales concretas (contextualización) en que aparece el elemento que hay que traducir. Por lo demás, la noción de técnica puede ser enormemente útil para el traductor por dos razones principales: lo dota de un metalenguaje que le permite explicarse y defender su actuación más allá del tan manido “sonaba bien” y le permite contemplar un abanico de actuaciones posibles que abran su horizonte de actuación y, por tanto, le confieran mayor libertad.

Otra cuestión previa importante a la hora de abordar las técnicas de traducción radica en el caos terminológico que las rodea, como por otra parte sucede con casi todos los conceptos que se manejan en nuestra interdisciplina. Durante casi 60 años, la propuesta inicial de Vinay y Darbelnet (1958) se ha visto sometida a todo tipo de críticas y reelaboraciones, por lo que distintos autores han acuñado distintas denominaciones para la “misma” técnica y hay autores que usan el mismo término para técnicas distintas. Por poner un ejemplo, la ya mencionada técnica de la “repetición” es también denominada “no traducción” (cf. Zauberga 2006), “traducción cero” (Crisafulli 2001) o “transposición” (Newmark 1987), mientras que para otros autores esta última etiqueta se confunde con la “transcripción”. Aquí intentaremos utilizar las denominaciones más habituales y ofrecer sus sinónimos (muchas veces parciales), pero es necesario tener en cuenta esta variabilidad denominativa a la hora de leer bibliografía complementaria.

Una última cuestión importante relacionada con las técnicas de traducción radica en ser consciente de que no constituyen etiquetas metodológicamente neutras ni reflejos objetivos de la realidad. Como toda clasificación de actividades humanas, la de técnicas de traducción está condenada a reflejar distintas perspectivas, como la formal o la funcional, y las categorías resultantes siempre presentarán zonas fronterizas de indefinición. Cuantas menos haya, más útil será la taxonomía resultante, pero en principio no es posible aspirar a que todo encaje al milímetro, como sí suele suceder en las ciencias naturales, y por ejemplo no son raras las combinaciones de distintas técnicas aplicadas a distintas partes de un mismo NP pluriverbal.

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[título del epígrafe] Una taxonomía de las técnicas de traducción de los nombres propios

¿Firenze, Florence, Florencia?
¿Firenze, Florence, Florencia?

Esta taxonomía intenta presentar el conjunto de todas las técnicas posibles con que se puede tratar la traducción de los nombres propios desde un punto de vista cultural, es decir, atendiendo a los cambios culturales que se producen en su traducción. Se trata de una clasificación también esencialmente formal, es decir, que mide el grado de cambio a partir de las alteraciones formales que se producen con cada una de las técnicas descritas. Adicionalmente, cada una de las etiquetas va acompañada de una breve descripción de las consecuencias funcionales de su aplicación con la intención de que el cuadro descrito sea más completo. La taxonomía que presentamos aquí está graduada, partiendo de las técnicas formalmente más conservadoras para llegar progresivamente a las más intervencionistas. Para mayor claridad, hemos dividido las técnicas en dos grandes grupos, los que tienden a la conservación cultural y los que suponen una clara sustitución del universo cultural del NP de partida.

Finalmente, es preciso insistir en que todas las técnicas aquí descritas son igualmente legítimas y prácticamente todos los NP pueden traducirse y de hecho se traducen utilizando cualquiera de ellas. Del mismo modo que sucede con cualquier otro elemento textual, por definición no hay nada que no pueda hacerse en traducción con todos y cada uno de los NP existentes y por existir en este mundo si las circunstancias son las adecuadas a criterio del traductor. Por poner un ejemplo, muchos traductores preferirían traducir Firenze por repetición (en lugar de por su supuesto equivalente obligatorio, Florencia) en una oración como “I love the sound of the word Firenze”. Son las circunstancias contextuales en que aparezca el NP, unidas a la imagen que el traductor se haga del lector y del propósito de la traducción las que le harán inclinarse por una u otra opción. En este sentido, los ejemplos propuestos aquí son ilustraciones de tratamientos habituales, pero de ningún modo modelos ni ilustraciones de comportamientos que deban necesariamente seguirse siempre.

I. Conservación

En este grupo se encuentran las técnicas de traducción de NP que acarrean una menor manipulación cultural.

 

Denominación

1. Repetición

Otras etiquetas

No traducción, traducción cero, transposición.

Definición

Se mantiene inalterada la grafía del NP original.

Ejemplos

Glasgow → Glasgow; Obama → Obama; Moby Dick → Moby Dick

Uso habitual

En la actualidad, se suele utilizar para NP convencionales que no tengan una traducción prefijada distinta cuando además no exista un grado de asimetría notable.

De forma mucho más vacilante, también se utiliza para NP expresivos cuando su significado se considera transparente o carente de especial relevancia textual.

Del mismo modo, en algunos géneros como el artículo de investigación se tiende a repetir los nombres expresivos (mayoritariamente títulos de estudios, proyectos e instituciones) en la idea de que al lector especializado tipo le interesan en su idioma original para poder localizarlos más fácilmente.

Consideraciones funcionales

De manera un tanto paradójica, pero típica en traducción, lo “mismo” es completamente “distinto”. Así, la repetición gráfica implica un aumento del grado de exotismo en traducción desde el punto de vista de la recepción (piénsese en la diferencia de significado de Pulp Fiction para un norteamericano y para un español medios).

 

Denominación

2. Adaptación ortográfica

Otras etiquetas

Transposición, transcripción, adaptación terminológica.

Definición

Cambios de grafía, normalmente pequeños, para facilitar la pronunciación y hacer más familiar el NP resultante.

Ejemplos

Mohammed → Mohamed; London → Londres; Aachen → Aquisgrán

Uso habitual

Hay dos campos de uso habitual para esta técnica cuando no exista un grado asimetría textual notable:

1) Respeto de la traducción prefijada para NP que en el pasado se adaptaron ortográficamente siguiendo una norma de traducción muy habitual hasta mediados del siglo XX (Thames → Támesis).

2) Latinización de NP escritos en alfabetos no latinos o reelaboración de dicha transcripción de NP procedentes de alfabetos no latinos que llegan mediatizados (por ejemplo, Mohammed → Mohamed, cuando el original es un texto inglés).

Consideraciones funcionales

El NP resultante continúa aludiendo a la cultura original, pero, frente a la repetición, con esta técnica se da comienzo a los cambios para facilitar la comprensión e identificación del lector final.

 

Denominación

3. Traducción semántica

Otras etiquetas

Traducción lingüística, traducción del sentido, traducción denotativa, traducción literal.

Definición

Traducción del sentido denotativo del NP.

Ejemplos

National Health Service → Servicio Nacional de Salud; Leaning Tower  → Torre Inclinada; A History of Science → Historia de la ciencia.

Uso habitual

Se realiza habitualmente mediante un calco (traducción literal o casi literal del sintagma extranjero) de expresión (que adapta la sintaxis a la lengua de llegada).

Por razones obvias de carga semántica, esta técnica se aplica únicamente a los NP expresivos. Con frecuencia coincide con el uso de una traducción prefijada, aunque también es muy habitual con los NP expresivos novedosos.

En el pasado, los NP expresivos se traducían casi sistemáticamente con esta técnica. En la actualidad, los expresivos son el tipo de NP cuya traducción es más vacilante, produciéndose para los transparentes tanto la traducción semántica como la repetición. La elección de la técnica suele depender de parámetros textuales (sobre todo relevancia de la información aportada por el NP para entender el texto y cantidad de información contextual aportada por el original) y extratextuales (concepto de traducción, imagen del lector tipo y propósito de la traducción).

La tendencia actual observable es dar prioridad a la repetición cuando no existe traducción semántica prefijada y cuando el traductor considera que las circunstancias textuales no implicarían que la repetición introduzca un grado de asimetría (casi siempre opacidad) inaceptable.

Consideraciones funcionales

Constituye una técnica que abandona ya claramente la conservación formal del NP original, por lo que implica un grado de domesticación importante.

Denominación

4. Glosa extratextual

Otras etiquetas

Nota del traductor, explicación, explicitación, amplificación.

Definición

Aplicación de cualquiera de las técnicas anteriores acompañada de una explicación suplementaria del NP marcada como intervención del traductor.

Ejemplos

Importante novelista... N. del/de la T.; [Institución judicial norteamericana equivalente a…].

Uso habitual

El traductor considera que la conservación al menos parcial del NP original es importante, pero implica un grado de asimetría (normalmente, opacidad) inaceptable, por lo que la resuelve mediante una explicación suplementaria marcada como tal fuera del texto.

Los procedimientos concretos más habituales para introducir una glosa extratextual son las notas a pie de página, las notas a final de capítulo o libro, las explicaciones entre corchetes y los glosarios.

Consideraciones funcionales

Las glosas extratextuales son una manifestación de la visibilidad del traductor (cf. por ej. Henry 2000). Probablemente esta visibilidad con su consiguiente ruptura de la ilusión de identidad de la traducción (la intervención explícita del traductor quiebra de forma patente la ilusión de que TT y TO son el mismo texto) constituya una de las principales razones de su mala reputación fuera de las ediciones críticas. También se suma a su problematización el hecho de que son incómodas porque exigen interrumpir la lectura.

  

Denominación

5. Glosa intratextual

Otras etiquetas

Explicación, explicitación, amplificación.

Definición

Aplicación de cualquiera de las técnicas anteriores acompañada de una breve explicación suplementaria del NP que el traductor oculta al no marcarla como intervención propia.

Ejemplos

The Severn → el río Severn; Milton → John Milton, el famoso poeta místico renacentista; He went to Starbucks → Fue a tomar un café a Starbucks.

Uso habitual

Al igual que sucedía con la glosa extratextual, el traductor considera que la conservación al menos parcial del NP original es importante, pero implica un grado de asimetría (normalmente, opacidad) inaceptable, por lo que decide incluir una explicación. La diferencia en este caso radica en que el traductor oculta su intervención con el fin de no interrumpir la lectura y (normalmente de forma inconsciente) no quebrar la ilusión de identidad entre original y texto traducido.

Para que la intervención del traductor pase inadvertida, las glosas intratextuales suelen ser breves. Por ello, con frecuencia adquieren la forma de un “clasificador” (Newmark 1987), es decir, una palabra como “río” o “poeta” que indica la naturaleza del ente aludido, lo que muchas veces se considera información suficiente para poder seguir el texto.

Consideraciones funcionales

La glosa en general y la intratextual en especial es un procedimiento conservador a la par que palia las asimetrías culturales. Dada la frecuencia de este tipo de problemas, presentes en cualquier texto mínimamente complejo, se suele considerar uno de los universales de la traducción (cf. por ej. Becher 2010), normalmente bajo el nombre de explicitación o amplificación.

  

II. SUSTITUCIÓN

En este grupo se encuentran las técnicas de traducción de NP que implican una mayor intervención y manipulación cultural por parte del traductor. En todos los casos, se supone en principio un alto grado de asimetría cultural que impulsa al traductor a optar por procedimientos más radicales, que siempre son intelectualmente más laboriosos que los procedimientos de conservación.

Denominación

6. Adaptación ideológica

Otras etiquetas

Ninguna en especial.

Definición

Cambio de un NP ideológicamente conflictivo por otro alternativo que normalmente alude a la misma realidad con un enfoque más aceptable para los nuevos lectores o para el propio traductor.

Ejemplos

America → Estados Unidos; Samaria → Cisjordania; dictators such as Hitler → dictadores como Stalin.

Uso habitual

No es una técnica muy habitual, pero dentro de la enorme variabilidad de los NP, también los hay que resultan ideológicamente conflictivos para (parte de) la sociedad de recepción. Cuando esto sucede, no es raro que el traductor busque denominaciones alternativas libres de conflicto o acordes con su propia ideología y/o la que atribuye a sus lectores.

Consideraciones funcionales

Esta técnica constituye una prueba más de la complejidad de nuestro objeto de estudio. Lejos de ser simples etiquetas desprovistas de significado, los NP también pueden tener una profunda carga ideológica y, al igual que sucede con cualquier otra alusión culturalmente marcada, existe una clara tendencia a normalizar dicha carga en traducción cuando resulta conflictiva en el nuevo contexto de comunicación.

En ocasiones, como el ejemplo de Hitler-Stalin, la razón puede ser de censura.

 

Denominación

7. Neutralización limitada

Otras etiquetas

Adaptación cultural, modulación, generalización.

Definición

El NP es sustituido por otro también ajeno a la cultura de recepción, normalmente procedente del mismo universo que el original, pero más transparente o aceptable.

Ejemplos

Frisco (the City) → San Francisco; Becky → Rebecca; Anna Sui → Calvin Klein.

Uso habitual

El traductor considera que el NP es culturalmente opaco o por cualquier otra razón inaceptable en la nueva cultura y mediante la neutralización limitada consigue mantener un importante grado de exotismo (ambientación), al mismo tiempo que se salva la transparencia o la aceptabilidad en la lengua de partida. No es raro ver esta técnica utilizada para traducir marcas de ropa, instituciones, celebridades, canciones, etc. por otras que ocupan un nicho cultural semejante, también de la cultura original, pero mejor conocidas en la cultura de recepción.

Consideraciones funcionales

Nos hallamos ante la primera técnica de clara reducción del exotismo o especificidad cultural de los NP, algo mucho más habitual de lo que parece si se atiende únicamente a los NP descontextualizados.

 

Denominación

8. Neutralización absoluta

Otras etiquetas

Adaptación cultural, modulación, generalización, descripción.

Definición

El NP es sustituido por una explicación culturalmente neutra (o, muy raramente, por otro NP no perteneciente a ninguna de las dos culturas implicadas en la traducción) que resulte transparente o aceptable.

Ejemplos

A Jonah aboard → un gafe; Anna Sui → una diseñadora de lujo; News of the World → un periódico sensacionalista.

Uso habitual

Al igual que en la neutralización limitada, el traductor considera que el NP es culturalmente opaco o inaceptable en la nueva cultura, pero no encuentra o prefiere no utilizar un NP distinto y aún exótico, por lo que se decide por sustituir el NP por una explicación de su significado textual.

Consideraciones funcionales

Es el primer procedimiento en el que un NP es sustituido habitualmente por algo distinto de un NP, algo que no se contempla siquiera en los tradicionales listados de equivalencias de NP. Sin embargo, se trata de un procedimiento bastante habitual para los NP textualmente conflictivos, casi siempre por opacos.

 

Denominación

9. Naturalización

Otras etiquetas

Domesticación.

Definición

El NP se sustituye por otro percibido como propio de la cultura de recepción.

Ejemplos

Michael → Miguel; Prince Charles  → príncipe Carlos; a region that doubles the size of Wyoming → una región del tamaño de España.

Uso habitual

En el pasado, los antropónimos convencionales que compartían origen etimológico se traducían sistemáticamente de este modo, lo que ha dado lugar a un buen número de traducciones prefijadas que se siguen utilizando en la actualidad, además de a residuos de esta técnica que se siguen aplicando a figuras singulares como reyes o papas.

En la actualidad, se trata de un procedimiento que raramente se aplica a NP novedosos, aunque hay géneros como el infantil en el que no es raro y situaciones, especialmente en traducción del humor, en que se continúa aplicando para aprovechar la enorme transparencia y capacidad de identificación lectora que proporciona esta técnica.

Su mayor problema es lo que hoy se percibe como falta de verosimilitud, derivada de que puede resultar poco creíble que un autor o un personaje extranjero maneje NP completamente ajenos a su propia cultura.

Consideraciones funcionales

El cambio de tendencia en esta técnica, que ha pasado de ser muy productiva hasta aproximadamente mediados del siglo XX a tremendamente minoritaria en la actualidad constituye probablemente un reflejo de la globalización y el cada vez mayor multiculturalismo y conocimiento de las culturas extranjeras para unos lectores que hace apenas 50 años vivían en un mundo mucho más cerrado.

 

Denominación

10. Traducción exógena

Otras etiquetas

Creación discursiva.

Definición

El NP se traduce de forma imprevisible a la vista de sus componentes originales.

Ejemplos

High NoonSólo ante el peligro; The Big Sleep  → Una mujer en la sombra

Uso habitual

Se utiliza en pos de una mayor identificación o atractivo en la cultura de recepción y es una técnica típica de la traducción de títulos de artefactos culturales populares, sobre todo cinematográficos, donde el atractivo comercial predomina sobre consideraciones de cercanía al TO. Antes también se utilizaba con frecuencia en la traducción de títulos de literatura popular, aunque ahora es mucho más raro. Normalmente el iniciador (el distribuidor cinematográfico en el caso de las películas) no se plantea el título como una traducción al uso, sino como un nuevo título pensado a partir de la visión de la película y diseñado para maximizar la venta de entradas. Sin embargo, no deja de producir como resultado objetivo una traducción –la traducción oficial, de hecho- de un NP.

Consideraciones funcionales

Se trata quizá de la técnica que (de)muestra de forma más palpable que la traducción, también de los NP, va mucho más allá de consideraciones meramente de lingüística contrastiva para entrar en el terreno de lo sociológico.

 

Denominación

11. Omisión

Otras etiquetas

Ninguna en especial.

Definición

El NP del original es omitido.

Ejemplos

Roberto Bellarmino (Anglicized as Robert Bellarmine) was who…    → Roberto Belarmino Ø fue el que; Susan went away. But Susan did not explain why. → Susan se marchó, pero Ø no explicó por qué.

Uso habitual

Normalmente, la omisión por razones intrínsecas al NP se produce cuando se combina opacidad y falta de relevancia del NP omitido. Esta técnica no es muy frecuente, pero tampoco resulta tan rara como cabría suponer.

De manera normalmente clandestina, también es una solución ocasional que se observa que toman los traductores para NP desconocidos incluso para ellos y no especialmente relevantes en el texto.

Existe otro tipo de omisión, por razones extrínsecas al NP, que se produce cuando los NP se eliden simplemente por formar un sujeto ya conocido en lenguas –como el inglés- donde este es obligatorio y producirse la traducción a lenguas –como el español- donde se suele elidir si ya se conoce. Un importante porcentaje de NP son omitidos en estas circunstancias.

Consideraciones funcionales

La omisión, como en los dos ejemplos arriba mencionados, puede ser perfectamente legítima y es relativamente habitual en traducción. Por supuesto, será imposible de encontrar en cualquier listado de equivalencias onomásticas.

 

Denominación

12. Creación autónoma

Otras etiquetas

Ninguna en especial.

Definición

Además de la traducción del NP presente en el TO, introducción no motivada lingüísticamente por el TO de un elemento cultural propio de la LT.

Ejemplos

Great 16th Century writers like ShakespeareGrandes escritores del siglo XVI como Cervantes o Shakespeare

Uso habitual

Se trata de una técnica muy rara pero que existe. Normalmente, se utiliza para aumentar el atractivo del texto y la identificación con el mismo del nuevo lector, por lo que es más fácil encontrarla en textos de carácter divulgativo.

Consideraciones funcionales

Su existencia, aunque muy minoritaria, constituye una prueba de la enorme versatilidad de la traducción, en la que todo es posible, incluso algo tan imprevisible desde una perspectiva de mera reproducción como la creación de algo donde no había nada en el original.

 cabecera

[título del epígrafe] La traducción por defecto de los nombres propios

D’abord : dans quelle langue la tour de Babel fut-elle construite et déconstruite? Dans une langue à l’intérieur de laquelle le nom propre de Babel pouvait aussi, par confusion, être traduit par «confusion». Le nom propre Babel, en tant que nom propre, devrait rester intraduisible mais, par une sorte de confusion associative qu’une seule langue rendait possible, on put croire le traduire, dans cette langue même, par un nom commun signifiant ce que nous traduisons par confusion.

(Derrida 1985)

El concepto de “traducción por defecto” indica la traducción habitual de un elemento dado, la que más probablemente aplicarán los traductores profesionales en una sociedad determinada, siempre que no exista ningún conflicto (con)textual que les haga considerar otras opciones. La existencia de este mecanismo, paralelo al de normas de traducción, es fundamental para la eficiencia del proceso traductor, ya que permite simplificar la tarea y aplicar automatismos, al no verse obligado el traductor a comenzar desde cero su proceso de decisión ante cada elemento que tenga que traducir, lo que sería insoportablemente costoso en términos de esfuerzo y daría lugar a un grado de indeterminación que convertiría la traducción en un caos dominado por la idiosincrasia. Retomando un ejemplo de los propuestos antes, la traducción por defecto al español del estado norteamericano de “Wyoming” es la repetición –y esa será la versión que nos encontremos en la inmensa mayoría de los casos-. Sin embargo, si debemos traducir al español una guía turística en la que se diga que tal isla japonesa es el doble de grande que Wyoming, es muy probable que el traductor se plantee que la relevancia intrínseca de “Wyoming” en este texto es mínima, que su función explicativa deja de cumplirse en el nuevo texto dado el desconocimiento del lector español medio sobre el tamaño de Wyoming y que una traducción más que razonable aquí de “el doble de Wyoming” podría ser una naturalización como “del tamaño de España”, con lo que la habríamos traducido Wyoming por España y la traducción por defecto –la típica de los listados contrastivos- saltaría por los aires de una manera perfectamente legítima. Por eso afirmábamos más arriba que ningún elemento de la lengua original se traduce siempre de la misma manera, que todas las técnicas son en principio igual de legítimas y que la traducción es una tarea eminentemente abierta.

La traducción del nombre propio Babel puede ser también fuente de confusión, como su propio nombre indica
La traducción del nombre propio Babel puede ser también fuente de confusión, como su propio nombre indica.

Dicho esto y por las razones de economía en el esfuerzo que acabamos de enunciar, también para la traducción de los NP existen criterios que nos permiten hablar de traducciones por defecto a partir de la clasificación de NP relevante para el traductor que hemos postulado en esta misma entrada. Mientras esté muy clara la idea de que las traducciones por defecto no son en absoluto recetas de obligado cumplimiento, se trata de un concepto sumamente útil para conocer y analizar los criterios de partida de los traductores. En lo que respecta a la traducción de NP, las traducciones por defecto en lenguas occidentales y en la actualidad son las siguientes:

I. Nombres propios sin asimetría textual (gracias a sus conocimientos previos o a la información contextual, la información textualmente relevante del NP es transparente para el lector término y no es inaceptable por ninguna otra razón).

I.a) Si existe traducción prefijada

Existe una tendencia muy marcada a limitarse a reproducir la traducción prefijada de los NP transparentes cuando la tengan, tanto si son convencionales como si son expresivos (London → Londres (adapt. ortográfica); Washington → Washington (repetición); Hamlet → Hamlet (repetición); The GodfatherEl padrino (traduc. semántica); Bill Clinton → Bill Clinton (repetición); Prince Charles → príncipe Carlos (naturalización), etc.).

Se trata de una norma en principio clara. El mayor problema potencial, de hecho, radica en la posibilidad de que un NP tenga traducción prefijada y el traductor la desconozca. Por ello, la documentación desempeña aquí un papel fundamental. Si un traductor se encuentra ante un NP que no sea claramente novedoso y no sabe si tiene traducción prefijada, una actitud profesional habitual consiste en acudir a los medios de consulta pertinentes para comprobar si la tiene.

I.b) Si el NP es novedoso

El tratamiento de los NP novedosos y transparentes depende en gran medida de si son convencionales o expresivos.

I.b.1) Los nombres transparentes, novedosos y convencionales tienden claramente a repetirse en la actualidad (Charles Smith → Charles Smith).

I.b.2) Los nombres que sean transparentes, novedosos y expresivos presentan más complicaciones. En la actualidad existe una clara vacilación entre la tendencia anterior a la traducción semántica sistemática de los componentes comunes de este tipo de nombres y la cada vez mayor tendencia actual a repetir los NP.

Así, hasta hace pocos años encontrábamos en periódicos españoles nombres en inglés como European Southern Observatory que antes se hubieran traducido (por ejemplo, Observatorio Austral Europeo sin ninguna vacilación; pero, al mismo tiempo, se encuentran también libros novedosos (no publicados aún en castellano) traducidos como La naturaleza del espacio y del tiempo.

En términos generales, el criterio más importante a la hora de decidir qué hacer con un nombre propio transparente, novedoso y expresivo es el de la relevancia y su propio grado de transparencia. Cuanto más importante sea su significado para el lector y menos claro quede su significado por falta de información contextual o de la derivada de su propia composición, más se tenderá a traducirlo semánticamente o a acompañar su repetición de alguna glosa; cuanto más claro quede gracias al contexto o gracias a su propia composición y menos importante sea su significado para el lector más se tenderá a repetirlo textualmente.

Por ejemplo, el mencionado European Southern Observatory aparecía en un artículo científico sobre telescopios, estaba dirigido a lectores con ciertos conocimientos sobre el asunto, quedaba claro por el contexto que era un observatorio europeo, las palabras inglesas que lo componen son fáciles de entender para un español que tenga unos mínimos conocimientos de inglés y, además, ocupaba una posición secundaria en el texto (sólo se citaba marginalmente). Todo ello apuntaba a la conveniencia de repetir el nombre.

Si el mismo European Southern Observatory fuese un elemento central de la información y si se encontrase en un artículo para el público en general probablemente se pasaría a español o al menos se acompañaría de una glosa en lugar de repetirse.

 El caso del European Southern Observatory es, por otra parte, muy ilustrativo de la vacilación a la que me he referido. Hasta el año 2005 aproximadamente lo normal era encontrarse este nombre concreto repetido y con alguna glosa en caso de que el contexto no ayudase a entender qué era. En la actualidad, dicho observatorio ha ido adquiriendo mucha importancia en el mundo de la astronomía y además España se ha incorporado a su financiación y utilización. La mayor relevancia del nombre para nuestro lector tipo unida a la participación española en el proyecto ha traído consigo que en la actualidad ya no se trate de un nombre novedoso en castellano, sino que se pueda hablar de un nombre que ya tiene traducción prefijada aunque aún no del todo consolidada, que es Observatorio Europeo Austral.  Se trata de un ejemplo que demuestra que cuanto más relevante para el lector sea el sentido de un nombre expresivo, más se tenderá a traducir su significado.

II. Nombres propios con asimetría textual (los conocimientos previos o la información contextual no ayudan y la información textualmente relevante del NP es opaca para el lector término o es inaceptable por cualquier otra razón).

La opacidad es un factor clave que en traducción suele impulsar a completar la información o presentarla de forma alternativa para que sea eficaz ante los nuevos lectores. En estos casos el abanico de técnicas aplicadas es muy amplio, así como el margen de indefinición.

II.a) Nombres asimétricos con traducción prefijada (ya sean convencionales o expresivos). 

Lo más habitual en estos casos es ofrecer la versión oficial en español acompañada de la explicación pertinente en forma de glosa intratextual, por lo que la explicación clásica consiste en añadir lo que se llama un clasificador, como en los ejemplos propuestos antes (Severn → el río Severn). Por supuesto, la glosa extratextual también es perfectamente posible aquí cuando por la razón que sea (traducción jurada, por ejemplo), se cree necesaria la explicación pero no se desea añadir sin avisar al lector nada que no esté explícitamente en el original.

Cuando el grado de opacidad es muy alto y la relevancia intrínseca del NP es pequeña, los traductores tienden muy claramente a recurrir a técnicas del polo de sustitución.

II.b) Nombres asimétricos y novedosos (ya sean convencionales o expresivos).

En estos casos, el grado de imprevisibilidad es altísimo y los traductores utilizan cualquiera de las técnicas vistas en función de criterios como relevancia del NP, grado de opacidad, disponibilidad de elementos paralelos en la lengua término, conocimientos del lector tipo o propósito de la traducción y del fragmento

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 potencial para la investigación Potencial para la investigación

El tratamiento de los NP constituye uno de los asuntos más comúnmente abordados en la reflexión aplicada sobre traducción, probablemente debido a su omnipresencia textual y a la paradoja de su “intraducibilidad” oficial frente al notable grado de indeterminación que los acompaña en traducción en cuanto entra en juego la asimetría textual y/o cultural.

En la base de datos BITRA había a mediados de 2021 casi 700 referencias de estudios centrados en este problema, lo que lo sitúa por encima de asuntos clásicos como la traducción de la metáfora (600) o los juegos de palabras (230).

Parte de estos estudios han intentado simplificar el problema mediante la elaboración de listados de equivalencias prefijadas, a modo de glosarios bilingües, tratando de indicar que lo que aquí hemos denominado traducciones por defecto cuando no hay problemas de asimetría son en realidad recetas infalibles. Otra gran parte de ellos son estudios parciales (la traducción de los NP en tal obra o la traducción de tal tipo de NP, con especial fijación en la traducción de títulos cinematográficos) que tienden a limitarse a la recogida de datos sin mayores consecuencias.

Es pues aún preciso realizar estudios de largo alcance que, por un lado, demuestren la verdadera naturaleza compleja y diversa de los NP en traducción y, por otro, que traten de explicar las razones de la misma vinculándolas con el eje sociohistórico de los estudios de traducción.

Por lo demás, la traducción de los NP constituye una de las plataformas más privilegiadas para el estudio de la traducción en general por su carácter obstinadamente paradójico al ser elementos supuestamente sin sentido y sin embargo cargados de todo tipo de sentidos. Además, su gran complejidad admite enfoques de carácter cultural, lingüístico o de filosofía del lenguaje, entre otros.

En esta misma línea, los estudios de caso sobre traducción de subgrupos de NP de especial interés (expresivos, caractónimos, opacos, presentes en juegos de palabras, procedentes de alfabetos no latinos, expresados en terceros idiomas, etc.) resultan especialmente útiles para quien prefiera enfoques de aplicación práctica más inmediata.

La evidente evolución histórica que se ha producido en su tratamiento constituye, por otra parte, terreno abonado para estudios diacrónicos que intenten asociar los cambios de su percepción y traducción con los cambios sociales, especialmente ideológicos, que han llevado desde su modificación naturalizadora casi sistemática en traducción a la actual tendencia a la repetición de los NP novedosos cuando no existe asimetría textual.

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