Saltar la navegación

Entrada

página de inicio ayuda (guía de consulta) buscar descargar (pdf) imprimir broken link

 

 

cita ENG Sociology RUS Социология перевода CAT Sociologia EUS Soziologia GLG Socioloxía POR Sociologia

   

contenido
Introducción | Conceptos previos a los ETI | Como parte de las teorías lingüísticas de la traducción | Como parte de las teorías culturales de la traducción | Trazando límites entre giros | Investigación de base sociológica en los ETI de hoy en día | Potencial para la investigación

 

Introducción  Introducción

En su ya clásico artículo "The Name and Nature of Translation Studies" (1972), James S. Holmes fue el primero en escribir sobre la sociología de la traducción o los estudios sociotraductológicos. Esta rama de los estudios de traducción, según Holmes, trataba del entorno sociocultural de la traducción, centrándose no en los textos, sino en los contextos. Los estudios de traducción e interpretación (ETI) tardarían un tiempo en apreciar la importancia de estudiar los aspectos sociales de la traducción, hasta el punto de que no fue hasta finales de los años 90 cuando se introduciría un giro sociológico (Wolf & Fukari 2007: 42).

cabecera

[título del epígrafe] Conceptos previos a los ETI

Cicero's De oratore, 15th century, [First page of a miniature of Northern Italy]
De oratore, de Cicerón. Edición del s. XV [Portada de una miniatura italiana]. [Fuente]

Sería engañoso pensar que nunca antes de Holmes se consideró la traducción como una actividad social. Por el contrario, tanto desde las primeras reflexiones conocidas como desde la práctica misma de la traducción, ésta se consideró parte de los procesos sociales y casi siempre se entendió como un punto de encuentro, no sólo de lenguas, sino también de culturas y sociedades. Veamos brevemente algunos ejemplos de estos debates y prácticas de traducción con base social. Marco Tulio Cicerón, un retórico romano, describió la forma que consideraba mejor para apropiarse de los discursos del modelo retórico griego a través de la traducción. Al escribir sobre la mejor manera de traducir, se basó en su propio método de traducción: no tradujo palabra por palabra, sino sentido por sentido, ya que con sus interpretaciones de los mejores oradores griegos pretendía contribuir al desarrollo del arte de la retórica en su propia lengua y cultura, lo que sería imposible traduciendo literalmente, es decir, de forma torpe y servil.

El esfuerzo de Cicerón formaba parte de un proceso en el que una cultura no sólo aprendía de otra, sino que la emulaba. Esta emulación distaba mucho de ser humilde en el caso de la madura cultura latina: los romanos prácticamente consideraban que traducir era una conquista de los logros de culturas ajenas. La mejor traducción era apropiarse de las otras culturas en los términos dictados por los romanos: "El latín no se violaba de ninguna manera, ni siquiera cuando el texto original violaba la estructura de su propia lengua desviándose de las convenciones normalmente aceptadas" (Friedrich 1992: 12).

Posteriormente, en su reflexión sobre su modo de traducir, otro traductor romano, san Jerónimo, que tradujo la Biblia al latín, citó profusamente ejemplos de traductores romanos, terminando la lista con Hilario de Poitiers (el Confesor) que tradujo los comentarios griegos de la Biblia al latín y "por derecho de victoria llevó el significado como cautivo a su propia lengua" (Jerónimo 2012: 25). Hugo Friedrich (1992: 12) comparó esta afirmación con "una declaración de poder de un emperador romano". La metáfora utilizada por Jerónimo es muy elocuente en cuanto a la visión romana de la traducción como mecanismo de negociación de las relaciones intersociales: la traducción era para los romanos una forma de apropiarse de los valores culturales por medio de su propia lengua.

A 14th century representation of Xuanzang carrying scrolls of sutras from India to China
Representación del s. XIV de Xuanzang llevando los sutras de India a China . [Fuente].

En la antigua China (en el siglo III a. de C.) la traducción se abordaba como parte de las funciones estatales, es decir, como una práctica social. Existían funcionarios especiales, intérpretes, "hombres-lengua" (xiangxu), que estaban formados tanto en lenguas extranjeras como "en el uso adecuado de las lenguas diplomáticas" y con su ayuda el emperador "se aseguraba de que los príncipes y otros estados aceptaran de buen grado su reinado" (Cheung 2006: 43). Así pues, la traducción se consideraba vital para el buen funcionamiento del imperio.

Los aspectos sociales de la traducción ocupan un lugar destacado en las reflexiones relacionadas con la difusión de las religiones, especialmente  en el budismo y el cristianismo.

En la difusión del budismo, la traducción se consideraba parte de la misión budista. En Biografías de monjes ilustres (Gaoseng zhuan), obra de Hui Jiao hacia el año 530, toda una serie inicial de estas biografías son también una colección de historias de vida de traductores (Huijian 1971). En esta obra se indicaba que el budismo se introdujo a través de los monjes-traductores. Un ejemplo típico es el de Dharmaratna (Zhu Falan), que era nativo de la India central. Fue invitado por el enviado del emperador Ming a China para convertir a su pueblo. Dharmaratna aprendió chino y tradujo cinco sutras budistas. Dharmaratna se presenta como un monje budista que tradujo y contribuyó así a la conversión de China al budismo. La misma visión de la traducción como un poderoso medio para fomentar y profundizar la recepción del budismo en China se puede aplicar a Xuanzang, un budista chino que emprendió un arduo viaje a Occidente, es decir, a la India, para llevar de vuelta nuevos sutras budistas.

Tras traer los sutras, Xuanzang también los tradujo con la ayuda de sus alumnos, organizando sesiones de traducción en las que se debatían los sutras y se traducían al chino. Cabe destacar que a estas sesiones asistían funcionarios del estado. Esto demuestra que la traducción se consideraba una práctica social importante (Wriggins 2004).

Martín Lutero, líder protestante germano y autor de una traducción de la Biblia al alemán, escribió "Una carta abierta sobre la traducción" (Lutero 1530). En este documento, presentaba la traducción como algo fundamental para hacer la Biblia accesible a la gente, ya que sólo con un acceso directo a las Sagradas Escrituras podrían los lectores percibir las bendiciones divinas. No es de extrañar que su traducción se convirtiera en un manifiesto que abrió al asalto el camino a la Reforma como movimiento religioso y social.

No cabe duda de que esta tendencia a considerar la traducción como un factor de intercambio intercultural y de relaciones intersociales continuó hasta la segunda mitad del siglo XX. Se podrían multiplicar ejemplos como los citados anteriormente, pero debido a las limitaciones de espacio en las próximas secciones nos centraremos en la tradición más reciente dentro de la disciplina de los ETI.

Los ejemplos mencionados anteriormente muestran cómo la praxis de los traductores y las ideas sobre esa praxis situaban la traducción en un contexto sociocultural más amplio. Estas ideas demuestran no sólo la conciencia práctica, sino también prototeórica, de la traducción como fenómeno social.

cabecera

[título del epígrafe] Como parte de las teorías lingüísticas de la traducción

En el primer giro de la emergente disciplina de los ETI en los años 60-70 del siglo XX -el giro lingüístico- cabría esperar que se descuidaran los aspectos sociales de la traducción, ya que el foco de atención, como el nombre del giro deja claro, era la traducción como fenómeno lingüístico. Sin embargo, en las primeras teorías lingüísticas de la traducción siempre se tuvo en cuenta que la traducción debía analizarse teniendo en cuenta un contexto más amplio y extralingüístico, ya que no todos los aspectos de la traducción pueden explicarse lingüísticamente. El ámbito en el que los factores no lingüísticos desempeñaron un papel especialmente claro fue el de la estilística. Aunque la teoría de la traducción elaborada por el soviético Andrei Fedorov se enmarca dentro del giro lingüístico, también escribió lo siguiente:

The semantic and stylistic function of the linguistic means arises as a result of the specific relationship between the unit of content and the linguistic means in a general context. And when transferring that relationship in a translation, what is essential is not the formal but the functional dimension, which may demand the selection of linguistic means that are different from those in the original, and this selection is conditioned on the overall nature of the relationship. This problem is resolved first and foremost in the realm of stylistics.

(1968: 30; traducido por Brian Baer)

First edition of Fedorov’s Introduction to the Theory of Translation (1953)
Primera edición de Introducción a la teoría de la traducción, de Fedorov (1953). [Fuente].

Georges Mounin también consideraba que las traducciones no se pueden reducir a sus  aspectos lingüísticos, aunque, al igual que la de Fedorov, su teoría sea predominantemente lingüística. Al menos ocasionalmente, asumió una perspectiva sociohistórica de análisis de las traducciones (1955: 85, 98). Además, propuso estudiar el papel del traductor (1955: 121); en este sentido, su teorización de la traducción fue precursora de lo que se conoce como estudios del traductor, una rama de los ETI que se está desarrollando en la actualidad, al considerar la traducción un fenómeno social (Kaindl, Kolb & Schlager 2021). En una monografía posterior sobre la traducción, Mounin (1963: 222-223) estudió la traducción como medio de conectar las visiones del mundo expresadas por las lenguas y las civilizaciones, y mencionó la sociología entre las ciencias con las que los estudios de traducción comparten su objeto de estudio.

Otro ejemplo más se puede extraer de la teoría fundamentalmente lingüística de la traducción de Eugene Nida (1964: ix, 2). Sin embargo, Nida (1964: 4) habla de la traducción como algo influido por los "contextos culturales", donde los traductores son vistos como "una parte del propio contexto cultural en el que y para el que [están] traduciendo" (Nida 1964: 29). Nida (1964: 153-154) distingue entre los diferentes papeles que pueden desempeñar los traductores como expertos y como actores sociales que entran en diferentes relaciones con otros actores sociales que participan en un proyecto de traducción. Los traductores pueden ser "pioneros" que "marcan la forma básica de una traducción"; o "comadronas [...] como especialistas en cuestiones exegéticas y lingüísticas"; o "compañeros de equipo" cuando comparten con otros "la responsabilidad de la forma del mensaje en la lengua receptora".

La teoría de la equivalencia de Nida, concepto característico del giro lingüístico en los estudios de traducción, está impregnada de su visión de la traducción como acto social. Los textos de destino se dirigen a un grupo específico de lectores como los respectivos textos de origen se dirigían a unos lectores determinados, por lo que el traductor debería lograr una respuesta comparable del lector de destino. Sólo si una traducción consigue inducir una respuesta comparable en el lector, puede reconocerse como equivalente a su texto de origen (Nida 1964: 162).

cabecera

[título del epígrafe] Como parte de las teorías culturales de la traducción

En las teorías de la traducción que suelen asociarse con el giro cultural (Snell-Hornby 2006), encontramos incursiones más frecuentes, más detalladas y más explícitas en las reflexiones sobre la traducción con bases sociológicas. Un ejemplo temprano y precoz es la teoría de la traducción planteada a principios de la década de 1980 por Justa Holz-Mänttäri, que basó su teoría de la traducción en la noción sociológica de acción. El término "acción", tal y como se utiliza en sociología, significa una acción destinada a la comunicación. La acción puede ser verbal o no verbal, por ejemplo un gesto, incluso una expresión facial, tal vez una mueca; estos tipos de acción pretenden comunicar una idea, un sentimiento, una actitud y participan en el intercambio de información entre agentes sociales, es decir, personas consideradas como participantes en interacciones interpersonales, teniendo en cuenta que la sociedad se construye a partir de este tipo de intercambios de información a través de acciones. La teoría de Holz-Mänttäri es una aplicación revolucionaria de los conceptos de acción y sistema social a la traducción: la traducción se examina no tanto como un fenómeno lingüístico o incluso cultural, sino como una acción social, de ahí el nombre de la teoría como "acción traductora" (en el original alemán - Translatorisches Handeln). La acción traductora tendría una única función social dentro del sistema social, que "consiste en producir textos en aquellas situaciones en las que la comunicación o la cooperación directa resultan imposibles" (Holz-Mänttäri 1984: 6).

Otra importante contribución al desarrollo de la investigación sobre la traducción con base sociológica es la teoría del escopo. La palabra griega "skopos" significa "meta" o "propósito". Al poner esta palabra en el centro del nombre de su teoría, Hans J. Vermeer y Katharina Reiß subrayaron que la traducción se practica con el fin de comunicar ideas procedentes del texto de origen y de la cultura de origen a la cultura de destino mediante su reformulación en la lengua de destino. Por encima de todo, la reformulación no es una transferencia lingüística directa, sino una adaptación lingüístico-cultural del texto de origen de acuerdo con las convenciones de la cultura de destino, por un lado, y de acuerdo con las instrucciones de la traducción, por otro. Es probable que un documento jurídico en la lengua A no se traduzca literalmente, sino utilizando las fórmulas jurídicas propias de la lengua B. Si un documento jurídico que se va a traducir de la lengua A debe traducirse a la lengua B no como un documento jurídico, sino, de acuerdo con otras instrucciones y un escopo diferente, por ejemplo, como una versión simplificada y sin jerga del documento de origen, la transformación será aún más radical. En cualquier caso, la transformación del texto de origen en un texto de destino tiene sus aspectos lingüísticos y socioculturales, y los traductores son participantes clave en la transformación del material textual que se intercambia en las interacciones comunicativas interculturales e interlingüísticas (Reiß & Vermeer 1984: 40, 60).

Al mismo tiempo, otra escuela de pensamiento dentro de los Estudios de Traducción elaboró ideas comparables, aunque no necesariamente similares, sobre el funcionamiento social de la traducción. Itamar Even-Zohar, el autor de la teoría del polisistema (Even-Zohar 1990), Gideon Toury y la llamada "Escuela de la Manipulación" (véase Hermans 2014) consideraron la traducción como un acto que se desarrolla en el marco de un contexto sociocultural "global" (Toury 2012: 67). La visión contextualizada de la traducción no era esencialmente nueva (véanse las teorías lingüísticas antes mencionadas, como la de Fedorov, la de Mounin o la de Nida), pero en estas teorías la traducción se examina explícitamente dentro de un sistema sociocultural, el (poli)sistema literario nacional y, hasta cierto punto, en el sistema social en general. El sistema social general impone restricciones a las prácticas de traducción y prescribe normas a los traductores (Toury 2012: 61-77). Así pues, el estudio de la traducción desde el "prisma sociocultural" (Toury 2012: 67) fue llevado más allá.

A Sociocritique of Translation

André Lefevere dio un paso más hacia la investigación sociológica de la traducción. Inspirándose en las ideas del teórico alemán de los sistemas literarios Siegfried J. Schmidt, que definió la literatura como "un complejo sistema social de acciones" (cit. en Lefevere 1992: Loc 472), aplicó, indirectamente, la teoría de los sistemas sociales de Niklas Luhmann. Para él, la literatura "cumple funciones que ningún otro sistema de la sociedad puede cumplir" (Lefevere 1992: Loc 472). Dentro del sistema literario, existe lo que puede describirse como un subsistema de funciones, tomando prestado el término de Luhmann, pero Lefevere utilizó otro término: "reescritura". La reescritura es un tratamiento secundario de los textos primarios, una reescritura de una escritura. La traducción es un tipo de reescritura: el traductor reescribe lo que el autor ha escrito (Lefevere 1992: Loc. 444). Tras definir la traducción en términos sociosistémicos, Lefevere identificó un mecanismo de su funcionamiento social: la traducción funciona sujeta a dos tipos de restricciones: internas y externas. Internamente, la traducción está condicionada por restricciones estéticas (una traducción de una novela es probable que siga las reglas de género de la novela en los sistemas literarios de origen o de destino); externamente, la traducción está condicionada por la ideología del sistema social de destino, especialmente las doctrinas religiosas o políticas dominantes.

La década de los noventa es la del florecimiento de la sociología de la traducción tal y como la predijo Holmes dos décadas antes. Una de las principales puertas de entrada al nuevo paradigma fue la monografía de Annie Brisset A Sociocritique of Translation: Theatre and Alterity in Quebec, 1968-1988 (1996, publicada originalmente en francés en 1990).

Brisset amplió la teorización de la traducción como (sub)sistema de funciones principalmente dentro de la literatura como (poli)sistema y se planteó una pregunta más amplia: ¿Cómo transfiere la traducción un texto que existía en el discurso (un cuerpo de reglas que determina la función enunciativa de una sociedad determinada) de la sociedad de origen al discurso de la sociedad meta? Brisset estudió las traducciones teatrales en Quebec entre 1968 y 1988, periodo en el que la sociedad quebequense estaba forjando su identidad lingüística-social-cultural tanto en un Canadá predominantemente anglófono como, globalmente, en la comunidad mundial francófona. Brisset mostró la traducción en tanto que herramienta de apelación a la sociedad como colectividad (lo que implicaba que la traducción en el teatro como arte social interesaba especialmente a la investigadora), y al traductor, ya fuera un ser colectivo o un individuo, que actuaba en estrecho contacto con lo social, desempeñando el papel de portavoz de la sociedad en la que operaba.

cabecera

[título del epígrafe] Trazando límites entre giros

Lo habitual es trazar una línea entre los giros cultural y sociológico en los ETI. La introducción a un volumen colectivo (Bassnett & Lefevere 1990: 4, 81-82) se presentó como un manifiesto del giro cultural. André Lefevere y Susan Bassnett se esforzaron en explicar que el suyo era un volumen que abría una nueva forma de mirar y estudiar la traducción (literaria) que se beneficiaba del enfoque lingüístico anterior, pero que también iba más allá (Bassnett & Lefevere 1990: 12). Para ellos y los demás autores del libro, la unidad operativa de la traducción pasó de la palabra o el texto a la cultura (Bassnett & Lefevere 1990: 8). El cambio, de hecho, se había producido al menos una década antes, en teorías como la polisistémica, la del escopo o la basada en la acción traductora, las tres introducidas y desarrolladas en los años setenta-ochenta, lo que convierte a la introducción de Lefevere y Bassnett en un manifiesto tardío pero definitivo del giro cultural y un mapa temprano de un incipiente giro sociológico. Las contribuciones de este volumen analizan fenómenos que suelen asociarse con la sociología más que con los estudios culturales: el (pos)colonialismo, el género, el feminismo u otras cuestiones de poder. Sin embargo, como anticipo del giro sociológico que se avecinaba, el volumen es bastante controvertido en el sentido de que reduce la cultura a lo literario, lo que constituye un enfoque estrecho y bastante anticuado del concepto de cultura (Tyulenev 2019: 210-213), a lo que tampoco ayuda que el objetivo del volumen se presente como: "repensar nuestras nociones de literatura comparada y redefinirla como una subcategoría de los estudios de traducción" (Bassnett & Lefevere 1990: 12). Este libro es un buen ejemplo de la compleja dinámica de los giros en los ETI: pretende superar las limitaciones del giro lingüístico e introducir el giro cultural, pero también contiene rasgos que serían característicos del giro sociológico.

Si los primeros años de la década de 1990 pueden considerarse un florecimiento temprano del giro sociológico, los años del cambio de milenio pueden calificarse metafóricamente como de su apogeo. Entre las obras más importantes se encuentran las de Simeoni (1998) y Gouanvic (1999), que exploraron la posibilidad de aplicar la teoría sociológica de Pierre Bourdieu; Hermans (1999), que intentó comprender el potencial de la teoría de los sistemas sociales de Niklas Luhmann para la investigación de la traducción; y Wolf & Fukari (2007), con un volumen colectivo que ampliaba el repertorio de sociólogos cuyas teorías se aplicaban al estudio de la traducción para incluir a Latour, Lahire y Giddens.

En ese periodo, no sólo hubo intentos de tomar enfoques prestados de la sociología, sino que los sociólogos exploraron la traducción como candidata a un subcampo dentro de su disciplina. En 2002, dos números de la revista sociológica Actes de la recherche en sciences sociales se dedicaron a la traducción: el número de septiembre (Heilbron & Sapiro 2002) trató específicamente de la traducción como medio de circulación de las obras literarias y el número de diciembre (Actes 2002) se dedicó a la circulación internacional de las ideas, en la que la traducción ocupó un lugar destacado, una vez más, como vehículo que garantiza la circulación. Por su parte, Sapiro (2008) fue una exploración sociológica del modo en que la traducción negocia su presencia en los mercados del libro entre espacios sociales nacionales y globalizados.

Del mismo modo, se intentó combinar los esfuerzos de los estudiosos de la traducción y de los sociólogos, por ejemplo, en el primer número especial de la entonces recién lanzada revista Translation Studies, dirigida por Doris Bachmann-Medick (2009). El número era un proyecto para fomentar la atención teórica a los procesos de traducción en las ciencias sociales adyacentes, especialmente en la sociología.

Al mismo tiempo, a pesar de los claros signos de acercamiento, existía una preocupación en los ETI expresada en la introducción de Díaz Fouces y Monzó (2010). Por un lado, en su volumen colectivo, pretendían "poner de manifiesto el interés por conocer mejor lo que puede decirnos la sociología", pero por otro, existía el peligro de producir "una colección dispersa de ideas aisladas" (Díaz Fouces & Monzó 2010: 13). Esta preocupación no sólo se producía en ese tema, sino en la evolución del paradigma sociológico en general. Sin embargo, hay muchas razones para creer que los ETI seguirán siendo una disciplina en constante diversificación, y que su rama sociológica explorará nuevos aspectos de la traducción aplicando nuevas teorías sociológicas y contribuirá a la sociología introduciendo la traducción como fenómeno social.

cabecera

 [título del epígrafe] Investigación de base sociológica en los ETI de hoy en día

Definida brevemente, la sociología estudia las colectividades humanas. Existen esencialmente tres modelos de comprensión de la sociedad. El primer modelo es macrosociológico. Considera la sociedad como un todo que contiene diferentes partes, cada una de las cuales satisface una necesidad particular del conjunto. Esta visión de la sociedad puede equipararse a la de un organismo complejo con diferentes órganos, cada uno de los cuales funciona de forma que garantiza el bienestar de todo el organismo. Las teorías basadas en este modelo estructural-funcionalista de la sociedad hacen hincapié en la naturaleza suprahumana de lo social y consideran la agencia individual como derivada del conjunto.

Un ejemplo destacado de este modelo aplicado al estudio de la traducción es la teoría de los sistemas sociales de Niklas Luhmann. Ha habido varios estudios que aplican las teorías de Luhmann a la investigación sobre la traducción, siendo los más detallados los de Hermans (1999) y Tyulenev (2011).

La teoría sistémico-funcionalista de Luhmann nos invita a considerar la traducción como una estructura social dentro del sistema social global. Entre las principales preguntas de investigación que se plantean destaca qué función cumple la traducción en la sociedad y cómo se relaciona con otros subsistemas de funciones. La aplicación de la teoría de Luhmann permite ver la traducción situada en los límites de sistemas que interactúan. La traducción puede denominarse por tanto, en términos luhmannianos, un fenómeno de frontera, comparable a los ojos o los oídos en el cuerpo humano. Al igual que los ojos y los oídos, la traducción formaría parte de los subsistemas sociosistémicos que informan al sistema y facilitan la interacción de éste con su entorno social. La traducción también puede equipararse a un catalizador social: sin ella, la comunicación entre diferentes sistemas de signos sería menos eficaz e incluso quizá imposible. Aquí radica la singularidad sociosistémica de la función de la traducción. En términos de Luhmann, todos los subsistemas sociales son igualmente desiguales, lo que significa que su único rasgo común en el sistema social es que no tienen nada en común entre sí; esto es así porque cada uno satisface una necesidad particular del sistema social global y cada uno es operativamente único, es decir, procesa la realidad social a su manera. Por ejemplo, la política ve todos los fenómenos sociales sólo en términos de distribución de poder; el derecho ve a los agentes sociales y sus acciones sólo en términos legales. Esto hace que cada uno de ellos sea indispensable para el funcionamiento global del sistema. Aplicado a la traducción, esto significa que ningún otro subsistema social puede sustituir su función y, sea cual sea el poder relativo de cualquier otro subsistema social, la traducción conserva su eficacia en diversos contextos sociales. En resumen, una de las ventajas de la investigación macrosociológica sobre la traducción es que nos permite ver el lugar que ocupa la traducción en la sociedad y las funciones que desempeña en relación con el sistema social global y con otros subsistemas sociales.

La microsociología da la vuelta al paradigma macrosociológico, por así decirlo. Considera la sociedad como una plataforma de negociaciones del orden social en el nivel de los actores sociales, y no en un nivel suprahumano. Un ejemplo de modelo microsociológico es la Teoría del Actor-Red (ANT), asociada principal pero no exclusivamente con Bruno Latour. Como es típico de una teoría microsociológica, la ANT considera que las interacciones sociales son fluidas y dinámicas. El principal principio metodológico de la investigación inspirada en la ANT es seguir a los actores (Latour 1987). El investigador no impone ningún esquema a los fenómenos observados. Por eso se prefiere el término "red" a "sistema", que implicaría una estructura preconcebida. Las redes sociales dependen de las relaciones negociadas por los actores dentro de un proyecto.

Aplicado al estudio de la traducción, este enfoque ha demostrado ser productivo al permitir al investigador una visión de los proyectos de traducción en términos de distribución de responsabilidades, influencias y roles asumidos por los diferentes actores, no sólo los traductores. Estudios como los de Buzelin (2005; 2007) y Luo (2020) muestran las ventajas de aplicar la ANT al estudio de la traducción que, en el proceso de producción de un texto meta, se muestra como una red compleja con traductores y actores que no son traductores, pero que influyen en el producto final. Además, las redes de proyectos de traducción no pueden reducirse a los actores humanos, también hay participantes no humanos en las interacciones sociales. Este es uno de los puntos fuertes de la ANT: no construye un muro impenetrable entre la agencia humana y la no humana y, por lo tanto, permite al investigador ver la producción de la traducción en toda su complejidad sin excluir nada.

Los modelos macrosociológicos y microsociológicos pueden considerarse extremos y muy a menudo (si no siempre) cualquier investigación sobre los aspectos sociales de la traducción es una combinación de rasgos característicos de ambos modelos. Hay teorías sociológicas que tienen como objetivo explícito tender un puente entre los dos extremos. Por ejemplo, la teoría de Pierre Bourdieu, por un lado, considera las estructuras sociales más amplias, denominadas "campos", y por otro lado, examina los agentes sociales y los lugares que ocupan en estos campos. La teoría de Bourdieu es, con mucho, la teoría sociológica más popular en los estudios de traducción con base sociológica. La historia de las aplicaciones de la teoría de Bourdieu abarca más de una década, desde Simeoni (1998) hasta las publicaciones más recientes de Wolf (2015), Vorderobermeier (2014) y Hanna (2016).

 cabecera

 potencial para la investigación Potencial para la investigación

Como han demostrado décadas de aplicación directa de las ideas y teorías sociológicas a la investigación sobre traducción e interpretación, la dimensión sociológica enriquece el estudio de la traducción desde el punto de vista lingüístico o cultural. Demuestra que los aspectos lingüísticos o culturales no son suficientes si se quiere apreciar la traducción en toda su complejidad; mucho depende de en qué sociedad se ha producido un acto de traducción, cómo es/era la configuración de la agencia social y las relaciones de poder en esa sociedad, etc. En otras palabras, la traducción es un fenómeno multidimensional y la dimensión social es una faceta indispensable tanto del proceso como del producto de la traducción. Los tres paradigmas principales, cada uno de ellos desarrollado dentro de lo que se ha denominado "giros", deben considerarse complementarios entre sí, como círculos concéntricos con la traducción como punto central.

Ya están apareciendo nuevos círculos, siendo quizás el más destacado la investigación sobre la traducción/interpretación desde el punto de vista neurocognitivo y desde posiciones semióticas más amplias en las que el verbum (es decir, todos los aspectos lingüísticos, ya sea dentro de una lengua o a través de varias) no es más que un componente y a veces ni siquiera el más importante. Al explorar estas propiedades y tipos de traducción recién descubiertos, el componente sociológico no siempre ha sido apreciado por los investigadores centrados en las nuevas metodologías, la cognición o la semiótica. Podría decirse que los enfoques cognitivo y semiótico se añadirán como nuevos círculos concéntricos a los ya existentes, el lingüístico, el cultural y el social, y quizás la cognición en la traducción/interpretación se estudie teniendo en cuenta las diferencias sociales de forma más explícita y crítica. Por poner sólo un ejemplo, hoy en día la investigación cognitiva sí tiene en cuenta la diferencia entre los participantes que tienen más o menos experiencia en traducción/interpretación; sin duda, este aspecto, la experiencia en una actividad concreta, es de naturaleza social. En la investigación semiótica de la traducción, tomando como referencia la traducción intersemiótica de Jakobson, pero yendo más allá (Marais 2018) en el aspecto social, una vez más, se debe apreciar cómo la semiótica de la comunicación humana varía en el espacio y el tiempo. 

cabecera