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Introducción | Decolonialismo y raza | Feminismo y género | Movimientos sociales y redes de solidaridad | Nuevos medios y activismo digital | Potencial investigador

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Introduction  Introducción 

A lo largo de casi toda su historia, la teoría y la práctica de la traducción y la interpretación han estado condicionadas por los principios de neutralidad y fidelidad al mensaje original y por el menosprecio del compromiso personal, ideológico o cultural del traductor/a, entendido como sesgo. No obstante, algunas escuelas de pensamiento traductológico han desafiado este paradigma, defendiendo la agencia para la intervención y (re)construcción del significado en la práctica traductora e interpretativa. La traducción activista bien podría suponer el desafío más radical al que se enfrenta la neutralidad, ya que no solo pone de relieve la posicionalidad de quien traduce o interpreta y las agendas políticas de la traducción y la interpretación, sino que, además, defiende una práctica consciente e intervencionista, capaz de exponer, perturbar, resistir y trascender la hegemonía sociopolítica y provocar cambios sociopolíticos.

Siguiendo la estela de los enfoques poscoloniales y feministas que redefinieron el área en la década de los noventa, la concepción activista de los estudios de traducción surgió en la década de los 2000 con los textos fundamentales de Baker (2006, en particular) y una serie de publicaciones colectivas fundacionales. Entre ellas se incluye un número especial de TTR titulado Translation and social activism (Simon 2005), el volumen de recopilaciones Translation, resistance, activism: Essays on the role of translators as agents of change (Tymoczko 2010), y el volumen bilingüe español-inglés Compromiso social y traducción/interpretaciónTranslation/interpreting and social activism (Boéri & Maier 2010). Los artículos de estas publicaciones abordan las principales dimensiones éticas y políticas de la traducción en contextos de resistencia ante la censura, la dominación cultural, económica y militar, así como las desigualdades e injusticias sociales, raciales y de género.

En la segunda década del siglo XXI, el activismo traductor se ha consolidado como un área importante de investigación, como demuestra la publicación de entradas específicas tanto en The Routledge encyclopedia of interpreting studies (Boéri 2015) como en The Routledge encyclopedia of translation studies (Boéri 2020) y la publicación de The Routledge handbook of translation and activism (Gould & Tahmasebian 2020). La reciente publicación de un número especial sobre traducción y justicia social, con Boéri (2024) como editora invitada, en el que el activismo ocupa un lugar destacado, demuestra que el interés académico por esta área fundamental no ha decaído con los años en un mundo en crisis continua.

En conjunto, estas publicaciones cartografían el panorama evolutivo del activismo en traducción, abordando una amplia gama de contextos (movimientos sociales, redes mediáticas, comunidades digitales...) y modalidades (traducción, interpretación, subtitulación, doblaje...). Con este telón de fondo, la presente entrada ofrece una visión general del activismo en (los estudios de) traducción, estructurada en torno a grupos temáticos y sociopolíticos interrelacionados: decolonialismo y raza, feminismo y género, movimientos sociales y redes de solidaridad, nuevos medios y activismo digital. En conclusión, apunta al surgimiento de la traducción como paradigma transdisciplinar e interseccional de la justicia social, más allá de los confines de los estudios de traducción.

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[heading title] Decolonialismo y raza

Históricamente, la traducción ha funcionado como un instrumento de dominación imperialista y resistencia, además de ser un vehículo para el descubrimiento y la emancipación. Bajo el dominio colonial, la traducción ha sido un arma con la que imponer las epistemologías de los estados colonizadores sobre los sistemas de conocimiento indígenas y servir a los intereses corporativos y proselitistas. En su reciente trabajo de campo en territorio huaorani en El Ecuador, Korak (2024) mantiene que la polémica organización misionera evangélica Summer Institute of Linguistics (SIL), especializada en traducir la Biblia a lenguas indígenas, no solo perpetró un etnocidio en la década de los sesenta (contacto, asentamiento y evangelización forzada en una reserva), sino que también permitió a los colonos blancos y a las compañías petroleras explotar y extraer los recursos de la tierra. Tras la expulsión de SIL de El Ecuador en 1981 y el reconocimiento de los derechos lingüísticos y culturales del pueblo huaorani en la constitución revolucionaria ecuatoriana de 2008, esta comunidad, que todavía se enfrenta a múltiples amenazas extractivistas en su territorio, se ha reapropiado hasta cierto punto de la traducción y la interpretación, asignándosela a sus propios miembros (véase Korak 2024).

Darwish
Uno de los poemas más famosos de Mahmoud  Darwish's es "Tarjeta de identidad"

A pesar de las desalentadoras diferencias de poder entre colonizadores y colonizados, el papel de la traducción y la interpretación en la resistencia a las agendas (neo)coloniales está perfectamente documentado en la historia de la traducción. Por citar solo algunos ejemplos ilustrativos, los nacionalistas irlandeses del siglo XIX tradujeron literatura gaélica para preservar la identidad cultural bajo el dominio británico; el escritor africano Ngũgĩ wa Thiong’o promovió la traducción a lenguas autóctonas dentro de un proyecto más amplio de descolonización lingüística; y el escritor palestino Mahmoud Darwish realizó usos creativos de la traducción multimodal, interlingüística e intersemiótica para resistir a las narrativas coloniales israelíes y las narrativas hegemónicas propias y ajenas en Palestina en su lucha por la justicia para el pueblo palestino (Alhirthani 2024).

Ante la persistencia del proyecto colonial en pleno siglo XXI mediante la dominación económica y militar del Norte Global sobre el Sur Global, del Oeste sobre el Este, de la colonización y los proyectos extractivistas contra las comunidades indígenas, el activismo puede arrojar luz sobre la teoría y la práctica de la descolonización cognitiva. Si bien la traducción es capaz de perpetuar el epistemicidio colonial y la imposición de formas hegemónicas de saber sobre la naturaleza, la cultura, la ciencia y la sociedad, también puede constituir una herramienta decolonial (Price 2023). Las prácticas activistas interlingüísticas y transculturales, basadas en las teorías del decolonialismo y la traducción, tienen el potencial de ofrecer “traducciones reparadoras” (Bandia 2024), entendidas como una práctica ética de la traducción (Bandia 2024: 53) y como un concepto que “attempts to elaborate a framework for elucidating and redressing the inequities brought about by colonisation and slavery” (Bandia 2024: 52). Encontramos una ilustración de estas prácticas en las comunidades de la Patagonia argentina que se oponen al fracking (la hidrofracturación de rocas para extraer combustibles fósiles no convencionales, con consecuencias perjudiciales para el medio ambiente, la salud y la cultura) (Piñeiro 2025). El trabajo de campo de Piñeiro revela que, en cuanto se corrió la voz de la llegada de la fracturación hidráulica a la región, la comunidad mapuche y posteriormente otras comunidades no indígenas y ONG se movieron para acceder y compartir información estratégica (en ese momento disponible mayoritariamente en inglés), lo que implicaba la traducción, interpretación y múltiples formas de mediación y contextualización. El legado del genocidio del pueblo mapuche, el desplazamiento de las personas supervivientes a estas tierras rocosas infértiles y la nueva mina de oro en la que se han convertido para las multinacionales y los estados nos recuerda que las comunidades racializadas son las más afectadas por la imposición del progreso técnico y científico de las agendas lucrativas y extractivistas.

La raza es un prisma central del compromiso crítico con el colonialismo contemporáneo, que obliga a los y las académicas y profesionales de la traducción a reflexionar sobre la experiencia vivida de la racialización, la esclavitud y el colonialismo, y cómo aporta sentido a la práctica de la traducción. La polémica sobre la traducción de Amanda Gorman, por ejemplo, sacó a la luz que el predominio demográfico e ideológico de la blanquitud continúa moldeando las suposiciones sobre quién puede traducir a quién. Mientras algunas personas ridiculizaban los llamamientos al “emparejamiento” racial como “política de identidad”, se enmascaraba el antiguo control de acceso racial en el área (Tachtiris 2024). En lugar de preguntarnos si solo las traductoras o traductores negros pueden traducir a autoras o autores negros, surge otra cuestión más urgente y fundamental: ¿en qué medida definen las normas de la blanquitud el mérito literario y la autoridad traductora? Y ¿cómo influyen las experiencias de la política (anti)racista vivida por traductoras/es de color, y no su identidad esencializada, en su práctica traductora (Tachtiris 2024)? A la luz de lo anterior, la traducción activista actual no debe dejar de lado la raza, sino luchar contra las formas en que esta opera en textos e instituciones por igual (Tachtiris 2024). Traducir el racismo (léxica, estructural e ideológicamente) exige un giro desde las nociones idealizadas de la universalidad y las normas del supremacismo blanco hacia enfoques de coalición, más situados y basados en la responsabilidad y el cambio estructural.

La cuestión racial es la piedra angular del movimiento por la justicia lingüística que se formó en Estados Unidos a finales de los noventa, dentro del cual florecieron cooperativas de profesionales de la traducción y la interpretación (véase el apartado sobre “Movimientos sociales y redes de solidaridad”). También se ha convertido en un elemento central de la crítica a la traducción generada por la IA en el sector editorial académico, ya que esclaviza un trabajo racializado y sexista en el Sur Global, agrava la crisis climática y perpetúa sesgos de todo tipo (véase Boéri y Baker 2025).

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[heading title] Feminismo y género 

gender stereotypes reversed in ad
Anuncio retro de Hardee y la versión reimaginada de Eli Rezkallah en su serie "In a parallel universe" [Source]

Surgida en Canadá en las décadas de 1980 y 1990 (sobre todo a través del trabajo pionero de Barbara Godard, Luise von Flotow y Sherry Simon), la traducción feminista dirigió en un principio su crítica a las normas del lenguaje androcéntrico para exponer el borrado histórico de las voces de las mujeres y defender la amplificación de las perspectivas de las mujeres en el proceso de traducción y reescritura.

Las prácticas feministas de traducción comparten el compromiso de combatir el borrado lingüístico y reclamar modos alternativos de autoría a través de intervenciones y transformaciones textuales. Entre otras, incluyen:

a. la reescritura de frases sexistas para desenmascarar y subvertir las normas patriarcales o heteronormativas;

b. la potenciación de la autoría femenina mediante referencias explícitas o implícitas previamente eliminadas;

c. el uso de estrategias paratextuales, como las notas al pie de página y los prefacios, para exponer el sesgo de género en el texto original y contextualizar las decisiones de traducción.

Sin embargo, las prácticas activistas en favor de la justicia de género van más allá de la traducción literaria. En el contexto de la publicidad, por ejemplo, Gardabbou (2021) explora los anuncios paródicos como un género en el que las traductoras feministas pueden alterar la exclusión estructural de las mujeres en la toma de decisiones en el sector de la publicidad y los subsiguientes discursos patriarcales y racializados que se integran en la cultura del consumo global. Mediante un análisis detallado de las contracampañas, como la reacción al eslogan reductivo del Día de la Mujer de la empresa BIC (“Look like a girl. Act like a lady. Think like a man. Work like a boss”) y la serie de Eli Rezkallah “In a parallel universe”, Gardabbou demuestra que los anuncios paródicos actúan como un espacio de resistencia feminista nada monolítico e integrado en múltiples marcos socioculturales e ideológicos.

Las intervenciones textuales feministas tienen consecuencias sobre la teoría de la traducción y, en concreto, sobre el papel tradicionalmente asignado a quienes traducen. Desde sus inicios, la traducción feminista trastocó la devaluación por razones de género de la traducción en tanto que actividad subalterna, femenina y derivada, en contraste con la presunta autoridad de la autoría masculina. Esta crítica no solo empuja a la traducción más allá de su conceptualización masculinista y binaria, sino que, además, amplía las fronteras de su práctica, que ya no se limita a los confines del original. Por ejemplo, en su traducción al árabe de “The birth-mark”, de Nathaniel Hawthorne, Gardabbou (2018) proporciona una “transcreación” que funciona a la vez como una intervención feminista del texto (manipulando el título, reescribiendo el final, insertando un prólogo e ilustraciones de una traductora feminista, incrustando una historia dentro de otra, y arabizando nombres y referencias) y una metarreflexión sobre la posicionalidad de los personajes femeninos y las traductoras feministas en el relato. Como traductora extradiegética, incorpora un personaje-traductor/a dentro de la propia narrativa (mediante la técnica de la mise en abyme). Este procedimiento no solo le permite alterar la jerarquía convencional entre autor y traductora, sino también expresar, a través de este traductor/a in fabula, una interpretación feminista de “The birth-mark” y darle forma en la traducción al árabe.

Woman and Translator Dominated by the Author
Ilustración en acuarela: “Woman and translator dominated by the author” de la transcreación árabe de Gardabbou de “The birth-mark” (Gardabbou 2018)

Los esfuerzos de traducción colectiva y social se han vuelto esenciales para la justicia de género porque trasgreden los fundamentos individualistas, elitistas y occidentalizados de la traducción feminista. Dos ejemplos son el proyecto Qalat al-Rawiya: Gender-sensitive storytelling y el trabajo reciente de Bosseaux (2025) A voice of their own: Encouraging caring and ethical practices in trauma screen translation.

Iniciado por Women and Memory Forum (WMF) en Egipto, el proyecto “Qalat al-Rawiya: Gender-sensitive storytelling” ofrece un modelo basado en la práctica colaborativa y colectiva para reinvolucrarse y trascender el legado androcéntrico de un corpus compartido de cuentos, en concreto los cuentos folclóricos coloquiales egipcios y los relatos clásicos de Las mil y una noches. Dirigido por Hala Kamal, el proyecto reunió a escritoras, académicas y artistas que analizaron colectivamente estos relatos desde la perspectiva de género. Los textos resultantes incluyen adaptaciones al árabe estándar moderno y/o al egipcio vernáculo, a menudo acompañadas de ilustraciones y reimaginadas mediante artilugios culturalmente específicos, como la narración oral y en mesa redonda. Estas re-narraciones resaltan las voces de las mujeres a través del análisis crítico y de la reescritura creativa y el reencuadre, ofreciendo referentes alternativos y trastornando los tropos patriarcales incrustados en las narrativas tradicionales.

La investigación basada en la práctica es una herramienta valiosa de la traducción activista. Así lo ilustra el documental multilingüe Surviving translation de Charlotte Bosseaux y Ling Lee sobre las experiencias de violencia de género vividas por mujeres demandantes de asilo durante su recorrido y llegada al Reino Unido. En esta obra colaborativa, centrada en mujeres supervivientes, la práctica colectiva de documentación, subtitulación y voz en off de las experiencias vividas de violencia y coerción sexual informa y se orienta a partir de una reflexión sobre los aspectos emocionales y éticos de producir y difundir narrativas traumáticas en traducción (Bosseaux 2025). En efecto, Bosseaux desvía el foco de la fluidez técnica al “filming and translating ethically”, “making sure survivors’ voices are truly heard” y “convey[ing] fully the emotional content” de los testimonios (Bosseaux 2025: 3), en un esfuerzo por preservar las voces y la agencia narrativa de las supervivientes mientras evita la retraumatización y distorsión.

A lo largo de los años, la justicia de género se ha extendido para abarcar los derechos de todas las minorías sexuales, no solo las mujeres, sino también las personas LGBTQI+. Por ejemplo, Ömer Anlatan, el traductor turco de la novela gráfica queer de Alice Heartstopper de Oseman, emplea intervenciones multimodales que incluyen el uso de terminología activista LGBTQI+ y la retención deliberada de términos despectivos para exponer el discurso homofóbico en Turquía (Alan 2024). El detallado estudio de Alan destaca la importancia del apoyo de la editorial (Yabancı Publishing) para sobreponerse a la censura en Turquía y avanzar en la justicia de género. Las prácticas de traducción activista están influidas por las instituciones y organizaciones políticas y culturales de cada país, hasta en los contextos más digitalizados. Por ejemplo, el estudio de Song (2024) sobre la comunidad lésbica fansubbing de Wanwan, en China, ilustra cómo el colectivo fansub defiende la justicia de género dentro de las limitaciones concretas de la política “han-xu” china. Frente a esta doble estrategia estatal (han hace referencia a la represión activa y abierta de la visibilidad queer a través de la censura y las prohibiciones, y xu a la negación sistémica, menos contenciosa, y la marginación de las identidades queer), esta comunidad adopta un enfoque activista no frontal. Su planteamiento integra sutilmente las narrativas queer en el material audiovisual y, de manera más amplia (aunque con cautela), a través de paratextos digitales reflexivos, como las publicaciones en redes sociales, el diseño visual y los comentarios en comunidades, donde existe algo más de libertad para crear contenido evocador sobre cuestiones queer.

Este resumen recalca que la traducción actúa como una herramienta para el diálogo transnacional, la resistencia, la solidaridad y el activismo por la justicia de género. Castro & Ergun (2017), en particular, reposicionan la traducción feminista como una praxis interseccional, políticamente comprometida, que atraviesa los conflictos y desafía la hegemonía de los sistemas de conocimiento patriarcales y heteronormativos de Occidente. Las autoras defienden una traducción feminista transnacional y descentralizada, que ponga en primer plano las voces y experiencias de los grupos marginalizados y se comprometa con las perspectivas decoloniales, queer y del Sur Global, creando espacios de solidaridad y resistencia a través de las divisiones lingüísticas, culturales y geopolíticas.

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[heading title] Movimientos sociales y redes de solidaridad

La traducción y la interpretación activistas han ocupado un lugar prominente en los movimientos sociales transnacionales y las redes de solidaridad, y especialmente en el altermundialismo y el movimiento por la justicia global. El movimiento por la justicia global abarca múltiples luchas, como el medio ambiente, la paz, la justicia y la democracia, donde el género, la raza, la clase y la capacidad intersecan. Es un término paraguas para referirse a la convergencia de movimientos sociales múltiples e interconectados a lo largo y ancho del mundo que desafían la imposición de un orden mundial capitalista, belicista y autoritario. Dada su naturaleza transnacional, intercultural y multilingüe, el movimiento por la justicia global depende de múltiples formas de traducción y por ello ha constituido un terreno fértil para el estudio de las comunidades activistas de traducción e interpretación y para teorizar el activismo y la solidaridad en el área.

Traduccion anti palestina
Extraído del artículo del blog de Comma Press sobre los errores de traducción de voces palestinas en la BBC [Fuente]

Dentro de este movimiento, en los años 1990 y principios de los 2000, respectivamente, surgieron los colectivos activistas ECOS (asociación de traductores e intérpretes por la solidaridad) y Babels (red internacional de intérpretes y traductores voluntarios), que no solo participaron voluntariamente en este movimiento, sino que propiciaron un giro en los estudios de traducción y, sobre todo, en los estudios de interpretación, que se habían desarrollado independientemente de los estudios de traducción y cuyas teorías y escuelas de pensamiento en aquella época se centraban principalmente en el mercado (véase Boéri & De Manuel Jerez, 2011). Babels, por ejemplo, se distanció de la mentalidad de prestación de servicios (Boéri 2008) y adoptó los principios de horizontalidad, participación, deliberación y descentralización, “prefigurando” formas alternativas de organizar la interpretación, formar voluntariado y ofrecer un espacio digital alternativo para la toma de decisiones por consenso (Boéri 2012; 2023a; 2023b). Colectivos como estos inspiraron a activistas y miembros de la academia a posicionarse críticamente respecto a la lógica corporativa que domina el sector, la profesión y la enseñanza de la traducción. Por ejemplo, en el foro internacional sobre traducción/interpretación y activismo organizado por ECOS en Granada (España) en 2007, profesionales, docentes e investigadoras/es firmaron una declaración instando a ampliar el campo de la traducción y la interpretación, su práctica, las profesiones afines, teorías y pedagogías más allá de la sociedad dominante y su reposicionamiento frente a los efectos devastadores de las guerras de ocupación y las políticas neoliberales (Granada Declaration 2010). Otros colectivos más recientes son Guerrilla Translation, dentro de Guerrilla Media Collective, Respond Crisis Translation y las cooperativas de justicia lingüística que han florecido en Estados Unidos y, en cierta medida, en América Latina.

Hasta la fecha, el relato más detallado de cómo la interpretación activista pueden intervenir en encuentros translingüísticos es el estudio empírico de Doerr (2018) sobre varios espacios deliberativos conectados a los foros sociales y al movimiento por la justicia global, incluido el movimiento por la justicia lingüística. Aunque sus datos no se centran en la traducción interlingüística per se, Doerr sostiene que las y los intérpretes, mediadores y organizadores avalaron y practicaron la «intencionalidad», es decir, actuaron contra las injusticias raciales, de clase y de género que se reproducen en el encuentro comunicativo. Analizar las intervenciones de interpretación (y traducción) en encuentros interlingüísticos requiere no solo acceder a datos y habilidades lingüísticas, sino emancipar nuestro análisis de los marcos deontológicos y éticos liberales que han prevalecido en el campo. En un intento por llenar este vacío, Boéri (2023c) adelanta un enfoque metaético y desarrolla un modelo tridimensional mediante la síntesis de las reflexiones sobre la práctica, la organización y la teoría de la interpretación activista, incluidos Babels y el movimiento por la justicia lingüística. El modelo que propone da cuenta de las intervenciones de intérpretes en situaciones comunicativas (nivel micro), sin descartar cómo la política organizativa (nivel macro) y las teorías y epistemologías de la interpretación (nivel meso) pueden constreñir, habilitar y moldear dichas intervenciones. Al identificar tanto los desafíos como las palancas de la justicia social en la práctica, en la organización y en la teorización de la interpretación, el modelo puede contribuir a orientar la ética de la interpretación hacia la justicia social.

La traducción audiovisual activista también destaca en los movimientos y levantamientos sociales, en especial desde el auge de los nuevos medios y las plataformas digitales colaborativas. Los colectivos traductores utilizan cada vez más el subtitulado para producir, mediar y difundir su experiencia revolucionaria a través del planeta. Durante los levantamientos egipcios, colectivos traductores como Mosireen y Words of women from the Egyptian revolution desempeñaron un papel crucial en la mediación de los discursos de protesta, eludiendo la censura y difundiendo testimonios a través de las fronteras lingüísticas y nacionales (Baker 2016). Debido a que los medios de comunicación convencionales suelen armar la traducción audiovisual en contextos de violencia, esta se somete al escrutinio de los colectivos activistas. En el contexto del actual genocidio contra el pueblo palestino, Respond Crisis Translation desveló los errores de traducción de voces palestinas en la BBC. La indignación pública resultante obligó a la BBC a retractarse (Comma Press 2023).

El estudio de la traducción activista a través de sus modalidades aporta importantes enseñanzas teóricas sobre la práctica y la teoría de la solidaridad en un mundo donde la concentración de recursos, el autoritarismo y la violencia racial y de género se agravan a pasos agigantados desde principios de siglo. La política prefigurativa (el principio de encarnar y ejecutar el cambio al que aspiramos) ha sido central en las teorizaciones de la traducción y la interpretación activistas (véase Boéri 2012; 2023b; Taviano 2016; Baker 2013), aunque ha arrojado más luz sobre la organización que sobre el desempeño real de la traducción y la interpretación (Baker 2020; Boéri & Delgado Luchner 2021). Más recientemente, Baker (2020) cuestiona la capacidad de la prefiguración para permitir a las y los traductores activistas y académicas/os proporcionar un apoyo solidario adecuado a los colectivos más desfavorecidos. Baker sostiene que el nivel de trauma y destrucción al que se enfrentan inhibe su capacidad de concebir un futuro mejor, el elemento central de la política prefigurativa. En su lugar, defiende la “traducción aspiracional”, una estrategia semiótica basada en los limitados recursos disponibles actuales y en los recursos no explotados de un pasado anterior y reciente para la sanación, la dotación de sentido y la reapropiación de los espacios habitables. En respuesta, Boéri (2026) revisita la traducción activista en el movimiento por la justicia global a partir de la aspiración y la prefiguración. Su relato genealógico recalca que, mientras que la praxis prefigurativa anarquista de la horizontalidad divergió inicialmente de la aspiración, la praxis prefigurativa decolonial y feminista más reciente de la intencionalidad converge con la aspiración. Boéri concluye que reconciliar la traducción prefigurativa y aspiracional no solo es posible, sino que es políticamente necesario para tejer redes de solidaridad. 

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[heading title] Nuevos medios y activismo digital 

Aunque las acciones de resistencia política y activismo en la traducción han sido una realidad a través de los siglos, el enfoque activista de los estudios de traducción e interpretación apenas tiene dos décadas de antigüedad. En este lapso de tiempo, la traducción y la interpretación se han visto transformadas y perturbadas cada vez más por las tecnologías de la información y la comunicación, hasta el punto de que la traducción y la interpretación totalmente automatizadas, a menudo relegadas a un futuro hipotético o incluso improbable, se están haciendo realidad. En este contexto, el uso de las tecnologías en la traducción activista es muy ambivalente.

May 20-21 15M protest at Puerta del Sol, Madrid
Protesta del 15M, 20-21 May 2011 en la Puerta del Sol, Madrid. [Fuente]

La web participativa (o web 2.0) de finales de los noventa y principios de los 2000 propició el desarrollo de nuevas formas organizativas que cuestionaron el modus operandi habitual de orientación al mercado de las organizaciones profesionales. Por ejemplo, el uso de Babels de las herramientas electrónicas producidas por la web 2.0 no solo permitió que la red adoptara formas participativas y deliberativas de toma de decisiones, sino que pudo desafiar los modos tradicionales de organización basados en la experiencia, la jerarquía y los intereses económicos. Prueba de ello es la polémica que la enfrentó a la AIIC, la asociación internacional de intérpretes de conferencias (véase Boéri 2023a). Del mismo modo, el uso de plataformas colaborativas para doblar, subtitular y traducir en los medios permitió a las y los activistas coincidir en el tiempo para responder a una urgencia política y defender una causa determinada para después dispersarse, en lo que Pérez-González (2010) ha denominado “ad-hocracias”.

Los y las artistas involucradas en movimientos de resistencia recurren a las plataformas globales de streaming como una estrategia política común para explorar la interacción entre el lenguaje, la cultura y la identidad (Taviano 2016). Del mismo modo, las y los activistas emplean cada vez más las plataformas de fanficción para reescribir creativamente las narrativas dominantes y subvertir las representaciones culturales hegemónicas. Es un proceso político y estético de reescritura colectiva y digital que Farley (2016) enmarca como traslacional.

En la segunda década de este siglo, las redes sociales se han vuelto fundamentales para que el activismo informe sobre resistencia política y protestas, desde la revolución egipcia hasta el movimiento político del 15M en España, en un panorama informativo cada vez más fragmentado (Sadler 2021). Sin embargo, las tecnologías por sí solas no bastan para amplificar las voces de los colectivos oprimidos. Por ejemplo, ante la ausencia de periodistas internacionales en Gaza, la ciudadanía recurre a la traducción para llegar a un público internacional. Como relata la traductora gazatí Alaa Alqaisi, el pueblo palestino está traduciendo entre “heridas y palabras”, entre la experiencia vivida del genocidio y un discurso global moldeado por el eufemismo y la evitación, lo que la lleva a preguntarse: “La pregunta más dolorosa que me hago no es si debería traducir, sino si hay alguien escuchando”, sobre todo cuando la traducción trastorna precisamente las estructuras lingüísticas que silencian la experiencia palestina (Alqaisi, 2025, traducción de África Vidal).

Mientras que las prácticas de traducción ciudadana, participativa y activista tienden a desarrollarse fuera y contra el sector de la traducción y la interpretación, las tecnologías a las que recurren están inevitablemente incrustadas en las mismas estructuras discursivas y físicas de la opresión corporativa y militar. Dada la creciente concentración de las tecnologías de medios en manos de las grandes tecnológicas, con un control público limitado del uso de los grandes datos producidos por la ciudadanía, la ética y la política de las tecnologías de traducción la inteligencia artificial sobre todo son una preocupación creciente no solo en los círculos de traducción activistas de la economía solidaria (véase The Guerrilla media collective handbook), sino también en el sector de la traducción, interpretación y editorial, así como en la educación superior.

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 Research potential Potencial de investigación

En las dos últimas décadas, las prácticas de traducción activista se han representado y teorizado en distintas modalidades y contextos. Como hemos visto, las (comunidades) activistas de traducción e interpretación pueden apoyar y participar en distintas luchas (en materia de raza, género, clase, cultura o la situación administrativa de una persona concreta), recurrir a diversos géneros (literatura, cine, documental, foros y otros encuentros estratégicos), modalidades (escrita, oral, audiovisual, etc.), formas organizativas (ad hoc o formal, temporal o permanente) e interacciones (presencial, online).

La investigación futura puede partir de estos conocimientos, que emergen del campo polifacético de la práctica, y adoptar un enfoque interseccional de la solidaridad y el activismo. Esto no solo conlleva prestar atención a las múltiples capas de discriminación y subyugación que inciden en los derechos de las personas, sino también oponer resistencia y desarrollar alternativas desde un punto de vista interseccional.

Sin duda, las múltiples injusticias que la traducción activista intenta reparar (colonialismo, imperialismo, extractivismo, patriarcado, heteronormatividad y racialización) están interconectadas. Por lo tanto, el orden económico y tecnológico extractivo en el que vivimos no puede ser derrocado sin la contribución crítica de múltiples disciplinas en pos de la justicia social. El ataque a nuestro tejido social e intercultural, nuestra salud y la de nuestro planeta exige el desarrollo de conocimientos contrahegemónicos no solo en las humanidades y las ciencias sociales, sino también en la llamada ciencia pura. En este impulso interdisciplinar y contrahegemónico, la traducción tiene un papel fundamental (Doerr 2018; Boéri 2024; Boéri & Baker 2025). La profusión de metodologías y teorías empleadas e inspiradas en la investigación activista y sobre el activismo permite a la academia y a la profesión aprovechar el potencial transformador de la traducción en la co-construcción del conocimiento contrahegemónico y la contribución al cambio y la justicia.

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